La jubilación en juego: la mayoría ahorra menos y solo la Gen Z mantiene la guardia alta

Un informe muestra que la mayoría de trabajadores estadounidenses está reduciendo sus aportes para la jubilación, aumentando préstamos y bajando la participación; la Gen Z es la única generación que mantiene o incrementa su ahorro.

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Pero hay una nota distinta según las generaciones. La Generación Z, es decir los nacidos a partir de mediados de los 90 y primeros años del 2000, es la única que ha ido aumentando su hábito de #ahorro de forma sostenida desde 2022.

En 2025 su tasa de ahorro se sitúa en 6.2%, frente al 5.9% de 2024. Aunque sigue siendo la generación que ahorra menos en términos absolutos, su fortaleza está en que viene subiendo año tras año, lo que sugiere que, al menos en este aspecto, están adoptando hábitos más responsables con su futuro.

¿A qué se debe este cuadro general tan mixto? Hay varios factores que explican por qué muchos trabajadores están reduciendo sus aportes. 26% de las personas que ahorran para la #jubilación recortaron sus contribuciones anuales en 2025. En conjunto, las aportaciones totales —empleador y empleado— cayeron un 5% respecto a 2024, es decir, pasaron de 5,860 dólares a 5,554 dólares por trabajador.

Es decir, menos dinero diario o mensual se destina a un plan que, a la larga, puede marcar la diferencia entre una jubilación confortable y una vida ajustada pasada cierta edad.

Otro dato preocupante es el uso creciente de los préstamos de las cuentas de jubilación. En 2025, 18.6% de los estadounidenses tomó un préstamo de su plan de retiro, frente al 15.2% de 2022, y la deuda generada por retiros anticipados está un 22% por encima de 2022. Esto sugiere que, frente a gastos imprevistos o simples caprichos de consumo, muchos trabajadores recurren a sus ahorros para cubrir costos inmediatos, lo que a la larga reduce el capital disponible para la jubilación.

La participación en planes de jubilación también se movió: el porcentaje de trabajadores que participan cayó de 78.6% en 2024 a 77.5% en 2025. Aun así, no todo es negativo. Gen Z sí aumentó su participación, llegando a 69.5% en 2025 desde 63.4% en 2022. Eso indica que, aunque en promedio su ahorro es menor, están mejorando su involucramiento en los planes de retiro, probablemente gracias a cambios en el diseño de planes que facilitan la inscripción y las aportaciones automáticas.

Qué hay detrás de estas tendencias y qué pueden hacer los trabajadores con menos experiencia financiera en la mochila? En primer lugar, la inflación y el coste de vida alto empujan a recortar gastos y, a veces, a posponer o rebajar aportaciones.

O que los planes existentes no están optimizados para facilitar ahorros automáticos y consistentes a lo largo del tiempo

En segundo lugar, la experiencia de la fuerza laboral muestra que muchos empleadores aún no ofrecen planes claros o atractivos para aportar, o que los planes existentes no están optimizados para facilitar ahorros automáticos y consistentes a lo largo del tiempo.

Por ello, la #regulación también entra en juego. SECURE 2.0, vigente para nuevos planes desde el 1 de enero de 2025, ha introducido modificaciones como la auto-inscripción y el escalado automático de las aportaciones.

En teoría, estos cambios deben aumentar la participación y la consistencia de los ahorros, especialmente entre los trabajadores jóvenes que tradicionalmente han quedado al margen.

Algunos analistas señalan que estas mejoras pueden ayudar a que generaciones como la Z se mantengan en el camino de la jubilación, pero la efectividad real dependerá de la implementación en cada empresa y del comportamiento de los trabajadores.

A nivel más general, el estudio de Dayforce sugiere que existe una tensión entre la necesidad de ahorro a largo plazo y la presión diaria de gastar.

El mensaje para los trabajadores es claro: la jubilación no se consigue sola. Hoy en día hay herramientas, planes y reglas que pueden ayudar, pero hay que exigir a las empresas condiciones que faciliten el ahorro sostenido y a largo plazo.

Y para el sector público y las empresas, el reto es diseñar estructuras de pensiones que reduzcan la tentación de sacar dinero de forma prematura o de evitar aportar por completo.

En otro marco, encuestas de Vanguard sobre “Cash and Savings” señalan cierto optimismo de que, pese al bache actual, muchas personas esperan que 2026 sea su año de replantear y mejorar sus hábitos de ahorro.

Si esa esperanza se traduce en acciones concretas —perfil de gasto más responsable, planes de ahorro con aportes automáticos, y una mayor participación de la empresa—, la jubilación podría convertirse en un objetivo más alcanzable para la mayoría, no solo para una generación concreta.