El gobierno estadounidense está en proceso de dejar de emitir cheques en papel para pagos como la Seguridad Social, con el objetivo de modernizar y agilizar los procesos. Esta transición, que se espera complete para finales de septiembre, afectará principalmente a los beneficiarios que aún reciben sus pagos en formato físico, aunque muchos podrán gestionar sus trámites en línea. Sin embargo, algunos servicios de la Administración del Seguro Social (SSA) permanecerán disponibles, aunque con posibles retrasos debido a una reducción en el personal durante el cierre del gobierno.
La medida, que tiene como objetivo reducir costos y mejorar la eficiencia, entrará en vigor antes del 30 de septiembre, según informaron las autoridades.
Aunque esta decisión supone un paso hacia la digitalización, presuntamente también genera preocupación entre los beneficiarios que aún dependen de los cheques en papel para recibir sus pagos.
La transición a pagos electrónicos no es una novedad en EE.UU., pero la velocidad y la escala de esta medida sí representan un cambio importante. Se estima que, actualmente, millones de personas aún reciben sus beneficios en formato físico. La eliminación progresiva de los cheques en papel se enmarca en una tendencia global hacia la digitalización de los servicios públicos, que en #Europa ya ha avanzado significativamente en países como Estonia, Suecia y Dinamarca.
Allí, la mayoría de los trámites y pagos se gestionan completamente en línea, lo que ha reducido considerablemente la burocracia y los costos.
Supuestamente, en Estados Unidos, este proceso podría afectar a unos 70 millones de beneficiarios, quienes deberán optar por recibir sus pagos mediante transferencia bancaria o tarjetas de débito prepagadas.
La Administración del Seguro Social (SSA) ha informado que, a pesar de la eliminación de los cheques físicos, seguirá ofreciendo servicios esenciales en las oficinas locales.
Entre ellos, ayudar a solicitar beneficios, gestionar apelaciones, actualizar datos de contacto o de depósito directo, aceptar reportes de fallecimiento y emitir nuevas tarjetas de Seguridad Social.
No obstante, ciertos servicios se verán temporalmente suspendidos o limitados, como la emisión de cartas de prueba de ingresos, la actualización de registros laborales o la gestión de pagos a terceros.
La SSA también presuntamente no podrá responder a solicitudes de terceros ni manejar ciertos procesos relacionados con personas en prisión durante el cierre del gobierno
La SSA también presuntamente no podrá responder a solicitudes de terceros ni manejar ciertos procesos relacionados con personas en prisión durante el cierre del gobierno.
Un aspecto importante que podría verse afectado por esta coyuntura es el ajuste por costo de vida (COLA), que generalmente se anuncia en octubre tras la publicación de los datos de inflación de septiembre.
Sin embargo, debido a la posible prolongación del cierre, esta noticia podría retrasarse, aunque los expertos presumen que en 2026 la subida será alrededor del 2,7%.
La buena noticia es que los datos necesarios para calcular el COLA ya han sido recopilados, por lo que el retraso no afectará el incremento en los pagos.
Supuestamente, esta medida ha sido implementada en un contexto de crisis política y financiera en EE.UU., que ha llevado a cierres temporales del gobierno en varias ocasiones a lo largo de la historia. La última vez que un retraso en la publicación del COLA ocurrió fue en 2013, cuando se retrasó 14 días, sin que ello impactara en las cantidades que recibieron los beneficiarios en enero del siguiente año.
Para los beneficiarios, la recomendación es crear una cuenta personalizada en línea a través del portal ‘My Social Security’, que permite gestionar la mayoría de los trámites sin tener que acudir físicamente a las oficinas.
Expertos en finanzas sugieren que esta digitalización, aunque puede generar algunos inconvenientes en el corto plazo, facilitará el acceso a los servicios y reducirá los costos administrativos.
