La economía de Estados Unidos: señales alentadoras y dudas que podrían definir el próximo año

Análisis de la salud de la economía estadounidense a partir de indicadores recientes, con inflación en descenso y empleo sólido pero con desigualdad y confianza del consumidor en tensión.

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La #inflación ha mostrado avances y el mercado laboral continúa generando empleos, pero el costo de la vida para muchas familias sigue siendo alto y la confianza de los hogares permanece volátil.

En este contexto, analistas y responsables de políticas tienen un tono ambiguo sobre lo que vendrá en los próximos meses.

Supuestamente, la inflación ha perdido fuelle y el gasto de los consumidores ha recibido un impulso por beneficios fiscales y ajustes en los salarios.

Sin embargo, esa claridad es parcial: la ganancia de los empleos se ha concentrado en sectores concreotos como salud, servicios sociales y tecnología, lo que sugiere una expansión de la actividad económica menos amplia de lo que muestran los números agregados.

El crecimiento, dicen, ha sido real pero estrecho: suficiente para evitar una recesión, pero no para erradicar las tensiones que afectan a la clase trabajadora.

Presuntamente, la decisión de revertir aranceles, o de que ciertos lineamientos regulatorios cambien, no moverá la aguja de forma significativa a corto plazo.

Economistas señalan que el efecto de las medidas arancelarias aisladas tiende a dispersarse entre sectores y que las cadenas de suministro ya se han ajustado en gran parte.

En la práctica, lo más relevante podría ser la dirección de las tasas y las expectativas de inflación, no un movimiento puntuale de aranceles puntuales.

Los analistas también advierten sobre una #economía que, si bien continúa creciendo, lo hace de forma desigual. Diane Swonk, de KPMG, ha destacado la creciente brecha entre quienes poseen activos y quienes dependen de ingresos laborales. Además, el impulso de la inteligencia artificial y el gasto tecnológico ha generado crecimiento, pero no ha traducido necesariamente en una ola de #empleo para todas las capas de la población.

Presuntamente, estos desequilibrios podrían erosionar la confianza en las políticas públicas si persiste la sensación de que el progreso beneficia a pocos.

Un índice de confianza del consumidor cayó al nivel más bajo desde 2014, un dato que contrasta con las cifras de crecimiento anual y con las conversaciones optimistas de las empresas.

Este fenómeno alimenta el debate sobre si el crecimiento real está traduciendo en bienestar para la mayoría o si, por el contrario, la sensación de inseguridad económica está pesando más que las estadísticas oficiales.

La lectura de ese indicador es crucial para entender la dirección de la economía en el año electoral que se avecina

La lectura de ese indicador es crucial para entender la dirección de la economía en el año electoral que se avecina.

Por otra parte, la llamada revolución de la IA está empujando ciertas industrias a nuevos ritmos de productividad, pero, supuestamente, no está generando empleo suficiente en segmentos que históricamente han absorbido la mano de obra.

Para muchos observadores, la #tecnología puede crear ganadores y perdedores y, sin una intervención de #política pública que mejore la redistribución de oportunidades, podría aumentar la sensación de que el sistema favorece al capital frente al trabajo.

En este marco, la dirección de las políticas fiscales, el comportamiento de la Reserva Federal y las discusiones sobre comercio internacional se vuelven decisivas.

Los analistas señalan que un ajuste gradual de tasas, acompañado de un gasto público selectivo y de reformas que mejoren la productividad, podría ampliar la base de crecimiento.

Además, supuestamente, la confianza de los inversores dependerá de cuán creíbles resulten estas políticas frente a los vaivenes geopolíticos y a la volatilidad de los mercados.

Históricamente, la economía estadounidense ha sabido enfrentarse a crisis y volver a crecer gracias a una mezcla de innovación, inversión y políticas que, aunque no siempre populares, han tendido a ampliar el piso de oportunidades.

Desde la Gran Recesión de 2008-2009 hasta los años de expansión reciente, el país ha atravesado ciclos que enseñan que la buena noticia no siempre se traduce en progreso para todos.

En el conteo previo al año electoral, el dato clave podría ser si esta vez la economía logre traducir crecimiento en beneficios reales para las familias medianas y trabajadoras.

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