IKEA envía peluches Djungelskog a Punch, el mono viral, y abre debate sobre el bienestar animal

Una nota sobre una donación de IKEA a un zoológico japonés y su impacto social y económico, con foco en el bienestar de los primates y la influencia de las marcas en la conservación.

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El peluche ha sido presentado como compañero emocional para el mono, dentro de un marco de enriquecimiento ambiental que buscan los cuidadores para reducir el estrés de los jóvenes en cautiverio.

Cada peluche Djungelskog cuesta 20 USD; al tipo de cambio vigente, eso equivale aproximadamente a €18,40.

Supuestamente, Punch habría sido encontrado abandonado por su madre al nacer, una situación que el personal del zoológico no ha dejado de recordar como el motivo por el que el mono ha necesitado apoyo afectivo desde sus primeras semanas.

El video que dio la vuelta a las redes, y que muestra al mono abrazando su peluche, ha sido interpretado por algunos como una señal de resiliencia, mientras que otros señalan que el montaje de historias puede exagerar la realidad.

En un clip posterior, un mono adulto habría 'escuchado' a Punch en varias vueltas por el corral y lo habría arrastrado hasta que Punch buscó refugio con su compañero de peluche.

Presuntamente, ese comportamiento habría sido causado por la agresión o molestia de la madre de un otro cachorro presente en el mismo recinto. En el zoo, sin embargo, subrayan que no hay que preocuparse por Punch; se dice que el animal demuestra capacidad de recuperación y que su peluche le ofrece seguridad emocional.

La historia ha sido reforzada por la difusión en redes de mensajes de #IKEA a nivel mundial

La historia ha sido reforzada por la difusión en redes de mensajes de IKEA a nivel mundial. Supuestamente, IKEA España publicó una imagen editada del Djungelskog abrazando a Punch, y la cuenta de IKEA Suiza habría publicado una foto similar, lo que ha alimentado la conversación sobre cómo las grandes marcas influyen en historias de #bienestar animal y, a la vez, en la percepción pública sobre el consumo responsable.

En términos de bienestar animal, los expertos señalan que el uso de objetos inanimados como peluches puede desempeñar un papel útil para calmar a los animales en ciertos momentos, siempre que se mantenga bajo supervisión y no sustituya el contacto social real.

Este tipo de enriquecimiento, dicen, debe integrarse con otras prácticas de cuidado, higiene y nutrición para no convertirse en un simple recurso de marketing.

Históricamente, estas prácticas no son nuevas: zoos y marcas han utilizado objetos y juguetes como parte de programas de enriquecimiento que buscan mejorar la calidad de vida de los animales y, a su vez, conectar al público con la conservación.

En las últimas décadas, han quedado evidenciadas también las tensiones entre la promoción comercial y la responsabilidad ética, con debates frecuentes sobre si las donaciones de objetos de consumo desplazan la atención de los esfuerzos de conservación basados en la investigación y la protección de hábitats.