Análisis en español sobre cómo el frío afecta a los vehículos eléctricos, la necesidad de calentar baterías y cabinas, y qué cambios han ocurrido históricamente para mejorar la eficiencia en temperaturas bajas.
Sin embargo, cuando las temperaturas caen por debajo de cero, las #baterías pueden perder capacidad y eficiencia, lo que se traduce en menor autonomía y en una experiencia de conducción menos predecible.
En este contexto, la idea de que conviene calentar el vehículo previamente para obtener un mejor rendimiento no es una simple curiosidad: supuestamente, encender la climatización mientras el coche sigue conectado a la red puede ayudar a que la batería y el habitáculo alcancen una temperatura operativa adecuada antes de salir.
Este enfoque, que hoy muchos denominan calentamiento remoto, se apoya en la premisa de que conservar energía de forma controlada durante el arranque inicial evita pérdidas bruscas de capacidad al activar motores y sistemas de propulsión.
A diferencia de los coches de combustión, un BEV no necesita aceite para lubricar un engranaje o un motor para iniciar el movimiento. Eso no significa que el #frío no afecte su rendimiento: las baterías de iones de litio tienden a sufrir más cuando la temperatura baja, lo que puede traducirse en una aparición más temprana de limitaciones de autonomía y de respuesta de potencia.
En este sentido, agencias de seguridad y asociaciones de automoción han señalado que las condiciones invernales pueden hacer que la carga se agote más rápido y que la eficiencia global baje si no se gestiona adecuadamente la climatización y el uso de la energía.
Supuestamente, estas recomendaciones están respaldadas por informes y pruebas de campo recogidas en años recientes.
Desde el punto de vista técnico, el calentamiento de la batería y del habitáculo no es lo mismo que en un coche con motor de combustión. Los BEV dependen de la electricidad para generar calor, por lo que calentar el coche puede suponer un sacrificio de autonomía si se hace sin estar conectado a una fuente externa de energía.
En la práctica, la estrategia más comentada es comenzar a conducir con el coche en modo preparado y con la batería a una temperatura razonable, manteniendo la calefacción lo suficiente para evitar choques de temperatura en el pack.
En este sentido, la literatura de consumo de energía sugiere que empezar con el coche conectado a un cargador de casa y activar la climatización de forma remota es una de las mejores prácticas para maximizar la autonomía disponible al inicio del viaje.
La #tecnología de baterías para vehículos eléctricos ha pasado por varias fases
Históricamente, la tecnología de baterías para vehículos eléctricos ha pasado por varias fases. A mediados de la década pasada, las batería de litio se enfrentaban a desafíos más pronunciados en frío, lo que llevó a los fabricantes a buscar soluciones que redujeran las pérdidas de rendimiento.
Con el tiempo, el desarrollo de sistemas de gestión de baterías y la adopción de bombas de calor en muchos modelos han reducido la penalización por bajas temperaturas.
Estas mejoras no eliminan por completo el efecto del frío, pero sí permiten a los conductores mantener rangos más consistentes incluso cuando las condiciones climáticas se vuelven adversas.
Las mejoras en la eficiencia de los BEV en climas fríos han ido de la mano de inversiones en infraestructura y en integración de tecnologías de gestión térmica.
El calentamiento eficiente de la cabina, la optimización de la predefinición de temperaturas y el uso de sistemas de recuperación de calor son estrategias que han evolucionado gracias a la experiencia de miles de usuarios y a la presión de fabricantes para ampliar la viabilidad de la movilidad eléctrica en distintas latitudes.
Supuestamente, estas prácticas no solo buscan aumentar la autonomía, sino también garantizar una experiencia de conducción más estable y segura en condiciones de frío extremo.
En resumen, el calentamiento previo de un coche eléctrico no es una superstición, sino una medida práctica para mitigar las pérdidas de rendimiento en frío.
Sin embargo, no se trata de una condición única: la clave está en gestionar la energía de forma inteligente, conectando el vehículo a una fuente de alimentación cuando sea posible y aprovechando la calefacción de forma eficiente para proteger tanto la batería como la experiencia del conductor.
