Devoluciones de aranceles para empresas: ¿hay rebajas reales para el consumidor?

Las empresas que pagaron aranceles en EE. UU. pueden pedir devoluciones, pero no está garantizado que los consumidores vean rebajas directas. El proceso ya está en marcha y podría influir en precios a medio plazo, según especialistas.

En Estados Unidos, Las #empresas que pagaron #aranceles en Estados Unidos ya pueden pedir la devolución de esas tasas a través de un nuevo portal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Aunque la idea oficial es recuperar parte de los costes, no significa que el público vaya a ver rebajas directas en las estanterías. El objetivo es ayudar a las empresas a recuperarse de un golpe que, según los analistas, dejó agujeros grandes en sus cuentas, más que abaratar de inmediato los precios para los consumidores.

Las cifras son relevantes: la devolución total estimada de aranceles podría andar por cientos de miles de millones de dólares, en un universo de decenas de millones de envíos y cientos de miles de importadores que pagaron esas tasas.

En la práctica, lo que se reclama son pagos que, en su día, las empresas soportaron y que ahora podrían reembolsarse si se cumplen los trámites. Eso sí, la experiencia de quienes analizan el tema indica que la mayor parte de ese dinero irá a los negocios, no a la cartera de las familias.

¿Por qué no llega el dinero directo a los bolsillos de los compradores? Porque la devolución está pensada para reparar el daño en las cuentas de las empresas, que vieron afectadas sus márgenes de beneficio.

Esto no garantiza, ni mucho menos, que las tiendas reduzcan precios de forma general. De hecho, varios especialistas señalan que, si una firma baja precios esperando atraer más demanda, podría recortar su propio margen y, a la larga, perder valor para el negocio.

En palabras de analistas, quitar precio para aumentar ventas no siempre es la mejor solución cuando la demanda ya se debilita.

El proceso de devolución comenzó el 20 de abril y se rige por plazos y condiciones técnicas: en una primera fase, las devoluciones se centran en ciertas entradas no liquidadas y dentro de una ventana de 80 días.

Las devoluciones efectivas no suelen emitirse de inmediato: la CBP advierte que pueden pasar entre 60 y 90 días desde que se aceptan las solicitudes. A estas alturas, ya hay indicios de qué tan rápido se moverá el flujo de dinero, pero el calendario definitivo depende de cuántas solicitudes lleguen y de la complejidad de cada caso.

En el terreno práctico, algunas compañías han dicho que ficharán parte de esa ayuda para sus clientes. FedEx, por ejemplo, ha indicado que podría reembolsar a clientes cuando actúe como agente de aduanas, una vez que empiecen a recibir devoluciones. Cost Co. (Costco) apuntó a beneficiar a sus socios con precios más bajos y mejor valor, aunque el responsable de la cadena de suministro de la empresa añadió que el impacto de estos aranceles en el conjunto del mercado sigue siendo “muy fluido”.

Firmas de consultoría recuerdan que la demanda de gasto de los #consumidores ya está frágil

Por su parte, firmas de consultoría recuerdan que la demanda de gasto de los consumidores ya está frágil; bajar precios de forma sostenida no siempre genera el aumento de ventas esperado.

En palabras de Shika Jain, socia de una consultora, cuando se reducen precios, la afluencia no crece de forma proporcional y, al final, el negocio podría terminar perjudicado en ingresos y beneficios.

¿Y qué pasa con los aranceles futuros? Después de que la Corte Suprema dejó sin efecto gran parte de los gravámenes aplicados bajo la Ley de Poderes Económicos de 1977 (IEEPA), el gobierno respondió con un nuevo paquete arancelario de alrededor del 10% sobre la mayoría de las importaciones, regulado por una norma distinta, la Sección 122 del Trade Act de 1974.

Este nuevo impulso expirará a finales de julio, a menos que se tomen otras medidas. A la vez, el Ejecutivo ha dejado sobre la mesa la posibilidad de reintroducir aranceles cercanos a los niveles anteriores mediante la Sección 301, que abre investigación sobre acciones de otros países que perjudiquen la #economía estadounidense.

En marzo, la Oficina de Representación Comercial de EE. UU. anunció investigaciones 301 sobre varios países y regiones, lo que mantiene la expectativa de que el entorno de precios siga sujeto a cambios.

En resumen, aunque el portón de devoluciones está abierto para las empresas, no hay garantía de que los consumidores vean rebajas inmediatas o generalizadas.

Lo más probable, según analistas y ejecutivos, es que las devoluciones se destinen a recomponer balances corporativos y financiar una menor subida de precios en ciertos productos, más que a una caída amplia de precios en la tienda.

Si bien algunas firmas pueden pasar parte de la devolución a sus clientes, la dispersión de efectos dependerá de la competencia, de la estructura de costos de cada negocio y de la evolución del conjunto de aranceles y precios en los próximos meses.

Para el consumidor medio, la lectura práctica es clara: el dinero podría regresar a las empresas, no a su bolsillo de forma directa, y los precios podrían variar de forma contenida mientras el escenario comercial se reajusta.

Si quiere entender cuánto podría afectarle a su bolsillo, conviene seguir la evolución de las devoluciones y de los anuncios de las grandes cadenas respecto a rebajas o mejor valor en membresías y promociones.

En cualquier caso, el proceso de devolución de aranceles es una pieza de un rompecabezas mayor en la economía global: la historia de cómo Estados Unidos negocia comercio internacional, impuestos y precios para sus hogares aún no ha terminado.