Ahorra en la compra y combate el desperdicio con apps que te devuelven dinero y evitan tirar comida

Guía práctica sobre cómo apps como Too Good To Go y Flashfood permiten ahorrar en la compra de alimentos y reducir el desperdicio, con ejemplos y consejos para lectores que buscan gastar menos.

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En Estados Unidos, En tiempos de inflación y presupuestos ajustados, cada euro cuenta, y también cuenta la responsabilidad personal a la hora de comprar y actuar con sentido común.

Frente a este escenario, existen herramientas modernas que permiten ahorrar en la compra de alimentos sin renunciar a la calidad, y al mismo tiempo reducir la cantidad de comida que acaba en la basura.

Una de las más conocidas es Too Good To Go. Esta plataforma conecta supermercados, tiendas y cafeterías con clientes que buscan descuento de última hora. En la app se ofrecen bolsas sorpresa con productos que están próximos a la fecha de consumo recomendado. El cliente no sabe exactamente qué tendrá la bolsa hasta recogerla, pero sí sabe que suele haber comida fresca como hortalizas, pan, lácteos o preparaciones listas para comer.

El precio suele ser mucho menor que el del mayorista y, en la práctica, la reducción puede superar el 50% respecto al precio normal. Too Good To Go nació en Europa en 2016 y, hoy, opera en decenas de países y tiene millones de usuarios y decenas de miles de comercios asociados. En Estados Unidos, el uso de estas bolsas ha permitido a millones de familias ahorrar sumas considerables y ha contribuido a evitar que grandes cantidades de comida acaben en el cubo de la basura.

Un caso práctico de uso es el de grandes cadenas con presencia notable en el país. Algunas tiendas de Whole Foods participan en este programa y, en conjunto, ofrecen bolsas sorpresa con una variedad de productos que pueden incluir fruta, verdura, carnes o productos envasados.

El coste de estas bolsas es mucho menor al valor de los artículos, y el comprador sabe que está obteniendo una oportunidad para estirar el gasto semanal.

Por ejemplo, bolsas de fruta o verdura con valor aproximado de 21 dólares podían costar alrededor de 6,99 dólares, mientras que bolsas de mariscos o proteínas cercanas a la fecha de consumo se vendían por unos 9,99 dólares.

Es una opción que no solo ahorra dinero, sino que también evita tirar comida que, de otro modo, iría a la basura.

Además de Too Good To Go, existen otras plataformas similares centradas en la lucha contra el desperdicio. Flashfood, por ejemplo, funciona de forma parecida: permite a los compradores elegir ciertos productos en la app, que luego deben recoger en la tienda, y normalmente ofrecen descuentos de hasta la mitad de su precio habitual.

Flashfood opera ya en miles de supermercados y en numerosos estados; algunas alianzas importantes incluyen cadenas mayores como Kroger, que ha ampliado este tipo de acuerdos en áreas clave.

Así, los consumidores pueden encontrar comida excedente de la tienda a precios muy atractivos, con el beneficio adicional de no contribuir al desperdicio.

En conjunto, estas herramientas sirven a dos objetivos: ayudar al ciudadano a gestionar mejor su presupuesto diario y dar una salida responsable a los excedentes de los comercios.

Sin embargo, no están exentas de limitaciones: los lotes son sorpresa, por lo que alguien con alergias o preferencias muy estrictas debe informarse bien o pretender una devolución si corresponde.

Aun así, para quien quiere ahorrar y actuar con sentido común, estas apps ofrecen una vía clara para reducir gastos y, a la vez, apoyar un comercio más eficiente.

En resumen, aunque no resuelven la inflación ni sustituyen a las medidas de política pública, estas herramientas demuestran que la tecnología puede poner en manos de las familias soluciones prácticas para administrar mejor el gasto y evitar tirar comida.