Suben los precios del fertilizante ante el cierre del estrecho de Hormuz: lo que repercute en los agricultores

Los agricultores estadounidenses se enfrentan a un encarecimiento de los fertilizantes por la interrupción de rutas clave de suministro provocada por la tensión entre Estados Unidos e Irán y los ataques a buques en el Golfo, con impacto directo en los costos de producción y en la economía rural.

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Este bloqueo o la amenaza de bloqueo eleva el costo de llevar inputs como urea, amonio, fosfatos y azufre desde los proveedores hasta los campos. Cada año pasan por Hormuz grandes volúmenes de #fertilizantes y otros insumos; al reducirse o encarecerse este paso, se siente en los precios que pagan los agricultores para plantar cada primavera.

El estrecho de Hormuz es una vía estratégica; separa el Golfo Pérsico del Golfo de Omán y, en su tramo más estrecho, tiene apenas unos 30 millas de ancho.

Por ahí circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial y una porción significativa de fertilizantes que llegan a Estados Unidos y a otros mercados.

Cuando #Irán envía señales de bloqueo o efectivamente bloquea el paso, el mercado se ajusta con rapidez: la oferta global de fertilizantes se tensa y el coste de transporte se dispara, lo que se traduce en precios más altos para el producto final que llega a las granjas.

Las cifras que maneja el sector son llamativas. El nitrogenado, que es parte fundamental de muchos fertilizantes, está particularmente expuesto a estas fluctuaciones: la región que incluye Irán, Qatar, Arabia Saudí y Egipto aporta una parte significativa de las exportaciones mundiales de ureas y amoníaco.

En concreto, la urea tiene una cuota de exportación global cercana al 49% de ese insumo clave, y el amoníaco representa una parte sustancial de las importaciones necesarias para la producción de cultivos.

Estas conexiones explican por qué un incidente en Hormuz termina afectando el costo de fertilizantes en gran parte del mundo, no solo en Estados Unidos.

El impacto no se queda solo en el papel; los agricultores comprueban cómo los precios suben cuando se llega a la frontera de cada temporada. El farm bureau y otros organismos agrícolas señalan que los fertilizantes suelen representar una parte considerable de los costes de producción de los cultivos.

Por ejemplo, en maíz, el fertilizante puede llegar a suponer aproximadamente una quinta parte del costo total de producción. Para otros cultivos, las proporciones varían, pero el peso global de estos insumos no es menor.

La #agricultura depende en gran medida de importaciones para ciertos nutrientes

Además, la agricultura depende en gran medida de importaciones para ciertos nutrientes. En el caso del potasio, la dependencia neta de importación supera el 90%, según datos de servicios geológicos. Esto significa que cualquier interrupción en el suministro externo se nota en la factura para los agricultores. Por eso, cuando la cadena de suministro global se tensa, las asociaciones agrarias piden respuestas claras a los gobiernos para garantizar un paso seguro de estos insumos.

La Oficina de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recalca que la #economía agrícola está estrechamente vinculada a patrones de comercio global y a la volatilidad de precios que, en momentos de conflicto, se amplifica.

El contexto no es nuevo, aunque sí atenuadamente más visible ahora. Los fertilizantes nitrogenados han dependido tradicionalmente de fuentes de gas natural; cuando el costo del gas sube o hay mayores riesgos de suministro, los precios de los fertilizantes suben de forma práctica en toda la cadena.

En este marco, asociaciones como la Michigan Farm Bureau han advertido que los costos podrían mantenerse elevados en 2026-27 y que ya se ha visto un repunte considerable respecto a 2020.

Informes sectoriales señalan aumentos en algunas materias primas: por ejemplo, el amoníaco anhidro ha subido, y la urea también experimentó subidas, incluso cuando se trata de una familia de insumos que suelen moverse en tándem.

A nivel político, la preocupación es doble. Por un lado, está la seguridad de que pasen los fertilizantes y componenentes necesarios para las siembras de primavera; por otro, la economía doméstica de los granjeros, que ya observan cómo estos insumos se encarecen y recortan la rentabilidad.

En ese marco, la Farm Bureau y otros representantes agrícolas han pedido al presidente que garantice la libre circulación de mercancías en todo momento para estabilizar costos y calendario de entregas.

El USDA recuerda que el comercio global de fertilizantes está sometido a dinámicas internacionales, y que la dependencia de importaciones para nutrientes clave como potasio puede complicar aún más la ecuación si hay interrupciones prolongadas.

En resumen, lo que ocurre ahora es un cruce entre #geopolítica y economía real: un conflicto en una región clave del mundo y una ruta de suministro de fertilizantes que afecta directamente a lo que cada agricultor paga por sus insumos, a la planificación de cultivos y, en última instancia, a la seguridad alimentaria.