Nicolás Jarry, entre la neuritis vestibular y amenazas en Roma: un regreso lento pero con esperanza

Nicolás Jarry atraviesa un periodo difícil: una neuritis vestibular que compromete su equilibrio y un episodio de amenazas durante el Masters de Roma que marcó su año. A pesar de todo, busca volver a competir al máximo nivel mientras lucha contra un descenso en el ranking y un regreso gradual a la competición.

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El #tenis chileno está viviendo un momento de prueba para Nicolás Jarry. Desde hace casi dos temporadas, el jugador atraviesa un doble golpe: una #neuritis vestibular que le genera mareos, náuseas y problemas para mantener el equilibrio, y un descenso claro en su rendimiento que lo obliga a moverse entre torneos Challenger y las fases de clasificación de la ATP.

En su mejor momento fue 16 del mundo, pero hoy ocupa la posición 155 y continúa luchando por volver a la élite. La semana pasada, Jarry consiguió ganar un partido por primera vez en meses, tras una larga racha de nueve meses sin victorias, prueba inequívoca de que su mejor tenis no ha desaparecido del todo, sino que necesita tiempo para recuperar el ritmo y la confianza.

Las causas de su afección, según explicó su esposa, Laura Urruticoechea, están vinculadas a situaciones de alto estrés vividas en el Masters 1000 de Roma de 2024.

En esa edición, en la que Jarry cayó frente a Alexander Zverev en la final, la familia se convirtió en blanco de amenazas vinculadas al mundo de las apuestas, un fenómeno que cada vez preocupa más a los jugadores que comparten vestuarios y viajes con él.

Aun así, la historia no se quedó solo en los mensajes intimidatorios; según relató Urruticoechea, las presiones llegaron a un punto que complica la vida cotidiana de una familia en plena competición.

En una publicación en redes, la mujer relató que las amenazas no solo eran verbales, sino que mostraban un nivel de crudeza que asusta. Entre los ejemplos que narra, la familia recibió mensajes de peligro para sus hijos, y el ambiente en Roma se tornó de tensión constante. A ello se sumó una serie de incidentes en el hotel: alguien entró en la habitación de los niños, dejó un cigarrillo encendido y desordenó la habitación, moviendo objetos y creando un ambiente de indefensión.

Cuando la pareja trató de presentar la denuncia ante la policía italiana, se encontró con obstáculos logísticos y burocráticos, agravados por la barrera del idioma.

Fue necesario pedir la ayuda del padre de una amiga para que las autoridades les escucharan, y, al regresar al hotel, ya no hallaron pruebas claras; los responsables habían manipulado la escena y las cámaras, con lo que la denuncia perdió relevancia.

La reacción de la ATP ante la situación fue, según cuenta Urruticoechea, fría e incompleta: la única solución que les ofrecían era cambiar de hotel, sin medidas de seguridad adicionales.

Esta experiencia dejó una huella en Jarry, que recordó momentos de vértigo y miedo dentro de la cancha. En agosto, Jarry habló de estos episodios en una entrevista con un medio chileno, describiendo cómo Roma marcó el inicio de una etapa marcada por el vértigo y la dificultad para dormir y concentrarse.

Los episodios de vértigo se sumaron a la ya complicada dinámica mental de una temporada exigente, y la consecuencia fue un claro descenso en el ranking y una racha de derrotas que pesó sobre su confianza.

Tras Roma, la vida deportiva de Jarry fue una montaña rusa. El vértigo y la neuritis parecían acompañarlo en cada torneo, y la puntuación lo reflejaba: 12 derrotas consecutivas y nueve meses sin ganar until que apareció una semana de Madrid, en la que llegó a la final de un Challenger, el título de la resurrección para un jugador que sabe que su mejor versión aún puede regresar.

En Wimbledon 2025

En Wimbledon 2025, logró superar la qualy y avanzó hasta los octavos de final, un resultado aislado en un año de altibajos que no quita el mérito a su esfuerzo por volver a competir a un alto nivel.

Hoy, Jarry continúa su proceso de recuperación. Aun siendo consciente de que el camino no será corto, mantiene la esperanza de reencontrar la consistencia y volver a competir en torneos de mayor exigencia.

Su historia, marcada por la mezcla de verdad deportiva y presión extradeportiva, refleja de forma contundente el peso de la salud mental y física en un deporte de alto rendimiento.

En sus propias palabras, la prioridad es recuperar la forma física, volver a confiar en su tenis y, sobre todo, garantizar que su familia esté segura y centrada en lo que mejor sabe hacer: competir y disfrutar del tenis, paso a paso, sin rendirse.