Análisis sobre la posible transferencia de la licencia del Argentina Open en medio del rediseño del calendario de la ATP y la influencia financiera de Arabia Saudita, con el traslado de prioridades hacia un nuevo Masters 1000 previsto para 2028.
Según una investigación publicada por The New York Times, la organización que regula el circuito masculino está evaluando la compra de la licencia del certamen porteño, que actualmente está en manos de Tennium, con el financiamiento de SURJ, la división deportiva del fondo soberano de Arabia Saudita.
Esta operación forma parte de un esfuerzo más amplio para condensar fechas y liberar espacio para el nuevo Masters 1000, que se disputaría en la primera semana de febrero, tendría una duración de siete días y no sería obligatorio para todos los jugadores.
La influencia de este plan no se limitaría al torneo de Buenos Aires. El #ATP 500 de Acapulco, celebrado en la misma ventana que la cita chilena pero sobre superficie dura, podría enfrentar una situación similar, según cuatro fuentes citadas por The New York Times.
En paralelo, la ATP ya ha re-adquirido #licencias de otros torneos de menor jerarquía, como Chengdu y Hong Kong, y también de Metz y Moscú, que no se disputan desde la invasión rusa a Ucrania en 2022.
En total son cuatro torneos 250 que la organización adquirió con fondos propios. Además, se aprobó la venta del European Open, celebrado en Bruselas y propiedad de Tennium, a la Federación Italiana de Tenis, con la condición de que continúe sobre césped y a mitad de temporada.
Para Latinomérica, este cambio podría alterar de forma radical el panorama del tenis. El Times señala que el continente, con una rica tradición tenística, no siempre ha contado con el músculo financiero para igualar el peso de otros mercados en el #calendario profesional.
En términos presupuestarios, la ATP habría fijado límites para la compra de licencias de torneos 500 y 250: entre aproximadamente 32 y 41 millones de euros para las categorías 500 y entre 14 y 18 millones de euros para las de 250, cifras que, según las negociaciones, podrían verse superadas en función de acuerdos estratégicos y de la demanda de otros mercados.
La incursión saudí en el #tenis ganó terreno en 2023
La incursión saudí en el tenis ganó terreno en 2023, cuando Jeddah albergó por primera vez las Next Gen Finals, un certamen que reúne a los mejores talentos Sub-21 de cada temporada.
Con el respaldo del Fondo de Inversión Pública (PIF) y su flujo de petrodólares, el reino ha ido fortaleciendo su vínculo con la ATP y, en febrero de 2024, selló un acuerdo que convirtió al PIF en patrocinador oficial del ranking y en socio de prestigiosos eventos como Indian Wells, Miami, Madrid, Beijing y las ATP Finals de Turín.
En octubre del año pasado, #Arabia Saudita consumó su objetivo de ocupar un lugar permanente en el circuito con la creación del décimo #Masters 1000 y, desde entonces, ha trabajado como socio estratégico en el rediseño de la gira masculina.
El presidente de la ATP, Andrea Gaudenzi, visitó Buenos Aires y Río de Janeiro durante las últimas jornadas de competencia; dejó constancia de la admiración por la cultura tenística local y expresó su interés en fortalecer la gira sudamericana para 2028.
En este contexto, el #Argentina Open ha venido trabajando en mantener su estatus dentro del calendario, pero la reciente publicación de The New York Times sugiere que la vía para conservarlo podría pasar por un cambio de manos y una redefinición profunda del formato y de la organización.
Si la operación de licencias avanza, el torneo deberá adaptarse a un nuevo modelo y a un nuevo organizador, una posibilidad que podría marcar un antes y un después para el tenis argentino y para la presencia de la región en el circuito internacional.
Históricamente, el Argentina Open ha sido un punto de resistencia para la región: recuperó su estatus ATP en 2001 y, en su 26ª edición, continúa siendo un referente para el desarrollo del tenis en Argentina.
Aunque el futuro inmediato parece ligado a decisiones de alcance global, también hay voces que señalan la necesidad de combinar tradición con nuevas alianzas que permitan sostener la competencia en la plaza porteña sin perder su identidad.
En este contexto, los próximos meses serán decisivos para entender si el torneo seguirá formado parte del calendario en las mismas condiciones o si la presencia de inversores y la reconfiguración del calendario transformarán el tejido deportivo de la región.
