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Paredes y De Paul disputan el mando del mediocampo ante Cabo Verde: ¿qué plan tiene Scaloni para el Mundial 2026?

En la previa del choque ante Cabo Verde, Leandro Paredes y Rodrigo De Paul pelean por un puesto en el once y por el rol en el mediocampo de la Albiceleste. Scaloni tiene la llave del equilibrio, y la historia reciente de la dupla suma argumentos para decidir.

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En la previa del Mundial 2026, la escena se repite en el vestuario y las pantallas: Leandro #Paredes y Rodrigo #De Paul pelean por ver quién paga primero en esa avalancha de publicidad que inunda televisión y redes sociales.

Entre los anuncios y las risas, la dupla que ya es costumbre en la Albiceleste vuelve a tomar protagonismo, sobre todo cuando el equipo entra en la recta final de la preparación para un cruce clave.

La historia de este par no es nueva: se conocen a la perfección, se entienden con un gesto y, a veces, se complementan con una precisión que no admite dudas.

Y si la discusión es quién empieza, la cuestión real es qué papel va a exigir #Scaloni del mediocampo contra Cabo Verde, el rival del próximo viernes en Miami.

Antes, incluso, de que Paredes sufriera una distensión muscular que le hizo dudar de su presencia en el once, ya circulaban rumores sobre la posible titularidad por encima de De Paul ante Argelia.

Se decía que el técnico podía apostar por un cambio que metiera más control y salida limpia desde la base. Pero la realidad terminó siendo otra, y el debate reaparece ahora en la previa del choque ante Cabo Verde, con la misma pregunta de fondo: ¿cuál es la distribución más eficiente para apagar la presión africana y, a la vez, mantener ese ritmo que le da equilibrio al equipo?

La idea que parece ganar peso es la de un mediocampo con Paredes como eje, liberando a los demás para que suban líneas y hagan daño en ataque.

Es una opción que, además, no desvirtúa la idea de juego que ha construido Scaloni desde su llegada: un bloque que funciona como un reloj, con Enzo Fernández y Alexis Mac Allister marcando el tempo y un tercer hombre que se encarga de ordenar y distribuir.

De Paul, por su parte, sigue siendo la pieza que completa el equilibrio: no es el futbolista más deslumbrante en este tramo de la fase de grupos del Mundial, pero ofrece la combinación perfecta entre presión, pausa y lectura de juego para acompañar a Messi por la banda derecha.

El propio Paredes

El propio Paredes, que este lunes cumplió 32 años, dejó claro en la zona mixta que la selección nunca se resiente cuando el equipo está a las órdenes del entrenador.

Lo que sí está claro es que, cuando se llega a un Mundial, cada detalle importa: la capacidad de adaptar el mediocampo al rival, la sincronización entre líneas y la química entre jugadores que llevan años compartiendo vestuario.

En ese sentido, la dupla que ya suma 59 partidos juntos en la Albiceleste, con casi 4.000 minutos en cancha, no es una anécdota: es una garantía de convivencia y entendimiento que el entrenador podría volver a aprovechar para no perder ese sello de identidad.

La estadística también acompaña a la discusión. Paredes, en la actuación frente a Jordania, mostró una muestra de su versión más determinante: 154 pases completados en ese partido, la mayor cantidad para un argentino en un Mundial desde que existen registros detallados (a partir de Inglaterra 1966).

Ese dato no solo subraya su pegada y distribución, sino que lo posiciona como una pieza de alto rendimiento en un bloque que exige precisión cada minuto de juego.

Es, además, el sexto registro más alto entre todos los jugadores que disputaron un Mundial desde esa edición, lo que da aún más valor a la idea de convertirlo en eje de un mediocampo que quiere dictar el ritmo.

Con todo, la elección no se reduce a un duelo de talentos aislados. Se trata de entender cómo se va a presionar, cómo se va a ocupar los espacios y dónde pueden aparecer los desbordes para acompañar a Messi y al resto de las líneas.

Scaloni sabe que la diferencia en una fase de grupos de un Mundial puede estar en la decisión de un solo detalle: un cuarto mediocampista en el eje, con Paredes guiando, podría permitir que De Paul y el resto del medio se adelanten para desordenar a un bloque defensivo que, a priori, buscará plantear un partido cerrado.

En definitiva, el debate no es nuevo ni es menor: Paredes y De Paul vuelven a pelear por un puesto y por el rol dentro de un sistema que ha demostrado funcionar, pero donde cada minuto de juego y cada giro estratégico cuentan.

No se trata de competir por un premio menor, sino de llevar la camiseta de la Scaloneta con la misma intensidad de siempre y de elevarla a otro nivel. Al final, más que una lucha por el protagonismo, parece ser una búsqueda de la versión más equilibrada del equipo, esa que le permita a #Argentina mantener la responsabilidad de ser protagonista en un Mundial que ya se presenta como una nueva era del #fútbol de alto rendimiento.