La jornada de la Selección en Ezeiza, la noticia del procesamiento de Tapia y otros dirigentes, y la preparación para el amistoso frente a Zambia en la Bombonera, con Messi como titular.
Lionel Messi, con la pelota pegada a los pies, dejó ver que, pese a los altibajos de la temporada, conserva esa chispa de juego que marca la diferencia.
Fue una sesión de trabajo que combinó rondos, ejercicios de control y movimientos de ataque, con el objetivo de afinar la puesta a punto para un encuentro que, para muchos, representa el cierre de un capítulo y la apertura de otro camino hacia Estados Unidos.
Al costado del césped, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, observó a sus dirigidos rodeado de un reducido grupo de asesores. Vestía una chomba azul y un jean, y su presencia, sin ser ostentosa, dejó claro que la jornada tenía un componente extra, además de lo estrictamente deportivo.
Entre los presentes estaban su hijo Matías Tapia, Luciano Nakis, Jorge Miadosqui y Federico “Wi‑Fi” Cuedo, quien portaba el termo y se encargaba de cebar el mate.
La escena, vista por periodistas y aficionados, dejó claro que, más allá de la parte técnica, la jornada quedaba marcada por la presencia de un dirigente bajo el foco de una causa judicial.
Y es que, pocas horas antes, se dio a conocer una nueva resolución del juez Diego Amarante, quien procesó a Tapia, al tesorero Pablo Toviggino, al secretario Cristian Malaspina, al exsecretario Víctor Blanco y al gerente general Gustavo Lorenzo, en el marco de una causa por presunta apropiación indebida de tributos agravado y de recursos de la seguridad social, a raíz de una denuncia de ARCA.
A Tapia y a los otros dirigentes se les impuso además una serie de reglas de conducta: no ausentarse de sus domicilios por más de 72 horas sin avisarlo al tribunal, no modificar su lugar de residencia sin comunicarlo, presentarse cada vez que se les exija y mantener una comunicación fluida con sus abogados para cumplir citaciones.
La sesión de entrenamiento se llevó a cabo pensando en Zambia
Con este trasfondo, la sesión de entrenamiento se llevó a cabo pensando en Zambia. En la previa, Scaloni señaló que pondría al mejor once disponible y confirmó a Messi como titular. Recordó a los aficionados que en el amistoso anterior ante #Mauritania el equipo mostró altibajos, especialmente en la segunda parte, de modo que el cuerpo técnico busca afianzar la consistencia.
Será, según comentó el entrenador, una de las últimas imágenes antes de cerrar la lista definitiva de 26 jugadores y emprender el viaje a Estados Unidos.
Sin embargo, lo extrafutbolístico también está presente en esta semana compacta. El viernes, Tapia vivió un episodio de tensión cuando fue silbado e insultado al entregarle una plaqueta a Juan Román Riquelme, presidente de Boca.
¿Volverá a aparecer en escena en la #Bombonera o se guardará hasta la próxima? La pregunta quedará en el aire hasta que la planificación de la #AFA determine qué pasos seguir en un entorno cada vez más complejo, donde lo institucional y lo deportivo se entrelazan en cada decisión sobre los próximos retos del fútbol argentino.
En lo histórico, este episodio se suma a una atmósfera de turbulencias que ha acompañado a la gestión de la institución en los últimos años: acusaciones, procesos y una vigilancia constante sobre la forma de administrar uno de los clubes y selecciones más exigentes del continente.
Aunque para la mayoría de los aficionados el foco está en Messi y en el equipo, para muchos la imagen de Tapia en la Bombonera tiene un valor simbólico: representa tanto la esperanza de un proyecto deportivo como la carga de una gobernanza bajo escrutinio.
