Cinco integrantes de la barra de Racing quedan fuera de los estadios de forma indefinida tras brutal ataque a un ex referente

El Ministerio de Seguridad amplía la restricción de asistencia a eventos deportivos para cinco miembros de una facción de la barra de Racing, tras un ataque violento a un ex referente de la hinchada durante el partido ante Independiente Rivadavia. La noticia detalla los hechos, las medidas administrativas y las implicaciones judiciales, con un contexto sobre la violencia en el fútbol argentino.

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El Ministerio de Seguridad ha decidido restringir la concurrencia a todo evento deportivo en el país para cinco integrantes de una facción de la #barra brava de Racing

El Ministerio de Seguridad ha decidido restringir la concurrencia a todo evento deportivo en el país para cinco integrantes de una facción de la barra brava de Racing, y lo ha hecho con carácter indefinido.

La medida llega luego de un episodio de violencia ocurrido en el estadio Presidente Perón, durante el partido que terminó 1-1 entre #Racing Club y Independiente Rivadavia, disputado el 26 de febrero.

En esta ocasión, las autoridades identificaron a Horacio Raúl Gutiérrez, Román Fernando Aimin, Leandro Nahuel Sartori y Damaso Ariel Maneyro como los cuatro nuevos implicados que quedan bajo la restricción, y se suma a Leandro Emanuel Paredes, cuyo alejamiento ya había sido aplicado en una primera instancia.

La suma de estos cinco individuos completa una batería de medidas que la seguridad argentina viene aplicando frente a grupos organizados de hinchas que generaron incidentes en estadios.

Los hechos ocurrieron en una zona de las plateas, cuando un grupo de aficionados se movió desde la tribuna popular hacia el sector donde se encontraba Walter Alagastino, ex referente de otra facción de la hinchada.

Según las imágenes de las cámaras de seguridad, los atacantes rodearon a la víctima, que quedó indefensa durante unos minutos y, tras el ataque, se retiraron del lugar.

Alagastino fue trasladado de inmediato en ambulancia debido a las lesiones. En declaraciones a TyC Sports, se confirmó que el dirigente sufría de una hernia de disco y que los golpes agravaron su condición, obligando a una intervención quirúrgica de la columna vertebral.

La agresión dio lugar a una causa judicial que se ha formulado como “lesiones leves y amenazas” y está en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N° 3 de Avellaneda-Lanús.

En una entrevista posterior, Alagastino relató que, hace cuatro años, recibió presiones para dejar de asistir al estadio: le dijeron que si no dejaba de ir, lo iban a matar.

Aun así, continuó yendo con su hijo, porque Racing era su casa. Ahora, ante la posibilidad de que los grupos que están fuera intenten volver a reunirse, la tensión creció y la violencia volvió a cobrar protagonismo.

Según su testimonio, varios de los acompañantes lo habían amenazado directamente, y la escena de violencia dejó claro que el miedo y la intimidación siguen presentes en ciertos sectores de la hinchada.

Este episodio encaja en un patrón que se ha repetido en Argentina en los últimos años: la persistencia de bandas dentro de las barras bravas, con actos de violencia que truncan la seguridad de los aficionados, deterioran la imagen de los clubes y empujan a las autoridades a endurecer las sanciones.

Las medidas administrativas, como las prohibiciones de acceso a los estadios y las restricciones de participación en eventos, se han aplicado en múltiples ocasiones ante episodios de agresión.

Los responsables institucionales señalan que estas herramientas buscan proteger a los seguidores, a los jugadores y al personal de seguridad, además de presionar a los grupos para que abandonen prácticas violentas.

En el plano práctico, la decisión del Ministerio de Seguridad se suma a un marco de actuación que contempla convocatorias a ejercicios de convivencia, refuerzo de presencia policial y coordinación con la Justicia para desactivación de conductas que ponen en riesgo la integridad física de las personas.

Fuentes oficiales aclaran que estas medidas pueden revisarse periódicamente, dependiendo de la evolución de los hechos y de las investigaciones. Para el mundo del fútbol argentino, este caso subraya una vez más la necesidad de una respuesta coordinada entre clubes, autoridades y aficionados para que eventos como estos no se repitan y para que la pasión por el deporte no termine convirtiéndose en peligro para la gente.