Eduardo Coudet ha galvanizado a una camada de jóvenes en River Plate para buscar la final del Apertura. Beltrán, Rivero, Galván, Meza, Silva, Subiabre, Freitas y Pereyra dan la cara en un plantel que quiere demostrar que la cantera sigue dando pelea y que puede tirar del equipo cuando hace falta.
“Esto era Vietnam”, soltó #Eduardo Coudet hace casi un mes para encender a su tropa de cara a los decisivos playoffs. El Chacho no improvisa: sabía que la batalla sería dura y que sus pichones, los más jóvenes, tenían que empujar a los veteranos para llegar, de nuevo, a la definición.
Y la respuesta no tardó en aparecer: la camada de River ha respondido con actitud, trabajo y cierta hambre de gloria que promete historias para contar.
Ahora, con la meta de alzar el título del Apertura, estos chicos vienen empujando desde abajo y ya se habla de un River distinto, menos dependiente de la experiencia y más dependiente de la mezcla entre talento y entrega.
Santiago Beltrán Beltrán se ultilizó como la gran aparición de la temporada. A sus 21 años, el joven portero se adueñó del arco de River y dejó claro que no vino para mirar desde la banca: es sobrio, seguro y tiene despliegues atléticos que permiten soñar con grandes cosas.
Su historia es una de esas que inspiran: llegó a River con 17 años, sin experiencia en ningún club afiliado a la AFA, y su primer paso fue trabajar como amateur en el Club Pueyrredón, donde lo encontró Tato Montes, figura de las pruebas de arqueros.
Desde ese día, la curiosidad por el arco pasó a ser su motor. Debutó en el club a edad temprana y, tras un primer contrato profesional en 2023 por tres años, lo extendió a finales de 2024 hasta diciembre de 2027, con una cláusula de rescisión de 25 millones de dólares.
Hoy se le ve custodiando la valla gigante del Monumental y ya hay rumores de renovación en marcha, con los consejos de Franco Armani y Marcelo Barovero como referencias y modelos a seguir.
Lautaro Rivero, defensor central zurdo, dio un paso adelante clave para la defensa del equipo. Volvió a River a mitad del año pasado tras un rendimiento notable en Central Córdoba y, aunque la banda roja no terminó de explotar de inicio, en los últimos encuentros mostró consistencia y confianza.
Su trayectoria lo ha llevado desde Los Halcones de Moreno, pasantando por Villa Luro Norte y La Victoria, hasta integrarse a River a los 14 años. Su historia es de paciencia y de reescritura de roles: pasó de volante por izquierda a central y allí encontró su hueco. Es, de momento, un pilar que da tranquilidad a la zaga y que quiere irse de esta campaña con la afirmación de que puede sostener la defensa en las finales.
Tomás Galván, nacido en 2000 y vecino del barrio El Talar, representa la transición disciplinada entre la juventud y la experiencia. Su historia está marcada por una reconversión futbolística que lo llevó a ganarse un lugar dentro del primer equipo tras pasos por Defensa y Justicia, Colón, Tigre y Vélez.
Su paso a la llegada de Coudet terminó por consolidarlo entre los titulares y, con su juego dinámico y despliegue, se convirtió en una pieza clave para las transiciones en ataque y defensa, además de sumar goles importantes en fases previas.
Juan Cruz Meza, con apenas 18 años, llegó a River tras debutar con Marcelo Gallardo e incluso coincidió con su hermano Maxi en el plantel. A pesar de no haber estado en la pretemporada, su rendimiento bajo el mando de Coudet le abrió puertas para alternar la titularidad y entrar en momentos importantes del partido frente a Central.
Debutó en la Reserva el 8 de agosto de 2024 y, poco después, firmó su primer contrato profesional, que lo vincula a River hasta diciembre de 2026. Es un ejemplo claro de la vía “puro de cantera”: talento joven, oportunidad y confianza para crecer en el primer equipo.
River Plate se corona campeón de la Primera División y se consolida como el club más exitoso
River Plate logró su 37º título de Primera División y se convierte en el club más ganador en la historia del fútbol argentino. El equipo millonario, que ascendió a la categoría máxima en 1908, ha cosechado numerosos campeonatos a lo largo de su trayectoria, alcanzando un total de 70 títulos locales e internacionales.Lucas Silva, un chico de necochea con raíces en el club desde apenas 9 años, debutó recientemente en la Primera de River en un triunfo 3-1 sobre Aldosivi.
Su llegada fue tan meteórica como reveladora: en su segundo partido, un centro suyo terminó convirtiéndose en gol de Martínez Quarta para la victoria ante Bragantino en Brasil.
Con apenas 19 años, ha ido ganando minutos y confianza a pasos agigantados, y su historia de progreso está marcada por las oportunidades que le ha brindado el cuerpo técnico para mostrarse.
Demostrando que la #cantera puede aportar soluciones inmediatas
Si Aníbal Moreno no puede recuperarse para la final, podría convertirse en una pieza titular moviendo el mediocampo, demostrando que la cantera puede aportar soluciones inmediatas.
Ian Subiabre, al que desde pequeño llamaban Barrilete, es otro ejemplo de perseverancia. Originario de Comodoro Rivadavia, el club acordó llevarlo a entrenamientos cada tres meses mientras la familia hacía esfuerzos para sostener los viajes.
Hijo de futbolista y con un pasaje complejo, logró instalarse en la pensión del club y sumarse a la Octava, luego a la Reserva, y finalmente debutar en Primera el 31 de enero de 2024.
Hoy, con 19 años y una cláusula de rescisión de 100 millones de dólares, es una alternativa permanente para Coudet y, pese a altibajos, intenta aportar cada vez que le toca entrar, con la confianza de que puede marcar la diferencia.
Joaquín Freitas, con solo 15 años, ya brillaba en Acassuso cuando lo llevó River. Su potencia, velocidad y facilidad para definir y asistir lo convirtieron en una de las grandes promesas del club del norte del Gran Buenos Aires. Llegó recomendado por Rodrigo Sbroglia y Javier Pinola, y terminó recibiendo la oportunidad en Primera tras la marcha de otros jugadores. A los 19 años, Freitas cuenta con la confianza de Coudet para ser una de las cartas ofensivas que pueden desequilibrar en las finales, especialmente ante la baja de Sebastián Driussi por lesión.
Freitas es el retrato perfecto de la renovación: talento joven, paciencia y la oportunidad de demostrar que River puede sostenerse con su propia gente.
Lautaro Pereyra, la joya nacida en Florida en 2008, dio el salto a la Primera a comienzos de este año. Es diestro, mide 1,75 m y puede jugar como extremo o enganche. Su debut frente a Belgrano en el Monumental fue apenas un anticipo de lo que puede llegar a ser, y a mediados de año marcó otro hito al convertir el empate agónico ante Bragantino por la Copa Sudamericana.
Pereyra llega con el sello de los argentinos Sub-15 y Sub-17, y su salto a la primera plantilla es un claro indicio de que River apuesta fuerte por una generación que quiere quedarse para dejar huella.
Los vietnamitas de Coudet ya están listos para la batalla final. El club aún no oficializa todos los movimientos, pero la sensación entre la afición es que la cantera se convirtió en un motor para el presente y un plan a futuro muy claro.
Si la mezcla de juventud, talento y experiencia funciona, River no solo disputará la final: podría convertir esta camada en una referencia de renovación para las próximas campañas, con una identidad propia que combine responsabilidad defensiva y liberté de ataque.
En el camino, estos jugadores están escribiendo su historia mientras el club continúa confiando en su gente de casa para sostener a River en las grandes citas.
