Crónica de la previa del River Plate–Blooming por la Copa Sudamericana, con silbidos para Bustos y Rivero, críticas a otros jugadores y la reacción del estadio ante el Chacho Coudet.
En la antesala del choque entre River Plate y #Blooming por la Copa Sudamericana, la atmósfera en el #Monumental fue de vibración contenida; la afición, que venía de la derrota en la final ante Belgrano de Córdoba, hizo oír su voz de inicio a fin repartiendo #silbidos para varios jugadores.
En plena entrada en calor, cuando sonó la voz del estadio anunciando a los titulares elegidos por el Chacho Coudet para enfrentar al equipo boliviano, hubo -principalmente- dos apuntados: Fabricio Bustos, de pobre desempeño frente al Pirata en Córdoba, y Lautaro Rivero, quien cometió el penal discutido que derivó en el primero de los dos goles de Uvita Fernández que frustró el sueño de los riverplatenses de gritar campeón.
Además, hubo reprobación, aunque en menor medida, para Maximiliano Salas, el reemplazante de Facundo Colidio, baja de última hora debido a una sobrecarga muscular.
El ex Racing jugó apenas un puñado de minutos en el Kempes y no desentonó, pero igualmente los fanáticos le reprochan sus malos rendimientos a lo largo del semestre.
Luego, entre los suplentes, Giuliano #Galoppo -a quien no le perdonan la displicencia con la que pateó en las últimas dos definiciones por penales de River- y Kevin Castaño -quien todavía carga con el peso de los millones que valió su pase- fueron chiflados con fuerza.
También Germán Pezzella
También Germán Pezzella, muy lejos del nivel que lo llevó a integrar el plantel de la Selección Argentina campeona del mundo en Qatar 2022, y Kendry Páez.
River Plate se corona campeón de la Primera División y se consolida como el club más exitoso
River Plate logró su 37º título de Primera División y se convierte en el club más ganador en la historia del fútbol argentino. El equipo millonario, que ascendió a la categoría máxima en 1908, ha cosechado numerosos campeonatos a lo largo de su trayectoria, alcanzando un total de 70 títulos locales e internacionales.Claro que también hubo algunos aplausos. Primero, para los arqueros, Santiago Beltrán y Franco Armani, uno por su magnífico presente y el otro por su condición de ídolo. También fueron recibidos de muy buena manera Tomás Galván, autor de un gol y una asistencia en la final del Torneo Apertura, Fausto Vera y Joaquín Freitas.
El pibe al que no perdonaron fue Ian Subiabre. ¿Y el DT? Tímidos aplausos con algún que otro chiflido que se escuchó de fondo.
Más allá de la crítica puntual, la noche dejó en claro que no es solo una cuestión de resultados: es la confianza en un proyecto, en la capacidad de sostener un esquema y en la madurez para asumir errores y corregir a tiempo.
En las próximas horas y días se esperan decisiones, cambios menores y, sobre todo, una lectura clara de lo que River Plate quiere como equipo para sostenerse en una Copa Sudamericana cada vez más competitiva.
