40 años del gol de la pelota naranja: River homenajea a Alonso y revive la historia contra Boca

Reportaje que recorre el homenaje a Norberto Alonso y el famoso gol de la pelota naranja ante Boca, con contexto histórico y anécdotas del año 1986.

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Se cumplen 40 años del célebre 'gol de la pelota naranja' que el Beto le marcó a Boca en la Bombonera

Se cumplen 40 años del célebre 'gol de la pelota naranja' que el Beto le marcó a Boca en la Bombonera, un capítulo mítico que sigue alimentando la memoria de los hinchas.

En 1986, en la primera rueda, River ganó 1-0 con gol de Montenegro y el césped parecía un tablero de confeti, cubierto de papelitos que caían desde las tribunas.

Para la revancha, Gatti recordó ese partido, visitó Adidas y vio la pelota naranja. Le comentó al árbitro Lamolina si era posible jugar con esa pelota para que se distinguiera del campo, que seguramente también estaría minado de papelitos.

Lamolina aceptó. En Boca nadie dijo nada. Así jugaron el primer tiempo, River ya campeón e iniciando un año que sería mágico, con la Libertadores y la Intercontinental por venir.

A los 30 minutos, Enrique envió un centro y Alonso remató de cabeza sin marca y venció a Gatti para inaugurar la cuenta con la pelota naranja.

En la segunda parte, cuando buena parte de los papelitos fueron retirados, se jugó con la Tango blanca con ribetes negros y Alonso convirtió de tiro libre, con ayuda, desviándose en Passucci y descolocando a Gatti.

River ganó 2-0, y aquel choque quedó grabado en la memoria como el torneo que consolidó la grandeza de esa generación.

Al año siguiente, Alonso llevó la vuelta olímpica ante las tribunas, frente al Riachuelo, y se convirtió en símbolo de la identidad riverplatense.

Aquellas imágenes quedaron en el sello de un River que celebraba no solo el campeonato, sino también la primera Libertadores y la Intercontinental frente al Steaua de Bucarest.

La pelota naranja desapareció años después. Se la llevó a casa Lamolina, quien luego la donó al Museo River, donde hoy está en una caja de cristal, protegida como la Mona Lisa. Alonso, mientras tanto, sigue siendo uno de los ídolos indelebles de la historia.

Hoy, con Stefano Di Carlo como presidente, el club ha mantenido viva esa memoria, entre actos y relatos que acercan a las nuevas generaciones a aquella época de gloria.