River Plate perdió como local ante Barracas Central por el Torneo Clausura. Fue la primera victoria del 'Guapo' en el Monumental. Los de Núñez mostraron serios problemas de juego y defensa, y los hinchas silbaron.
El inicio del segundo semestre de #River Plate parece una pesadilla. Tras la eliminación en Copa Argentina a manos de Aldosivi, el equipo de Núñez arrancó el #Torneo Clausura con una #derrota en casa ante Barracas Central, un rival que nunca había ganado en el Monumental.
Sí, leyeron bien: Barracas consiguió su primer triunfo en el estadio de River, algo que solo había logrado en 1923, pero en la vieja cancha de Avenida Alvear y Tagle.
Los hinchas, hartos, despidieron a los jugadores con silbidos. Y no es para menos.
El partido dejó al descubierto los múltiples problemas que arrastra River. En el mediocampo, la falta de un creador de juego fue evidente. Con dos pibes de la cantera (Silva y Pereyra), un Galván que esta vez no pesó y un Fausto Vera que todavía no termina de asentarse, el equipo no pudo hilvanar jugadas.
Aníbal Moreno, que iba a ser titular, se resintió de una lesión y no jugó. El resultado: un equipo sin ideas, que tocaba la pelota de un lado al otro sin profundidad. Los laterales intentaban con centros, pero los delanteros se perdían en la maraña defensiva.
Si el mediocampo no funcionó, la defensa fue un desastre. Nicolás Otamendi, recién llegado de la Selección, fue capitán desde el arranque, pero ni su jerarquía pudo tapar los agujeros. Un pase suyo casi termina en gol rival. Y Martínez Quarta, cada vez más dubitativo, fue el responsable directo del gol de Barracas. Perdió de arriba un pelotazo largo, no volvió a su posición y, tras un rebote, Gonzalo Morales (ex Boca) la mandó a guardar. El festejo del delantero, imitando al Topo Gigio, fue la gota que rebalsó el vaso.
River Plate se corona campeón de la Primera División y se consolida como el club más exitoso
River Plate logró su 37º título de Primera División y se convierte en el club más ganador en la historia del fútbol argentino. El equipo millonario, que ascendió a la categoría máxima en 1908, ha cosechado numerosos campeonatos a lo largo de su trayectoria, alcanzando un total de 70 títulos locales e internacionales.En el complemento, el técnico interino Ariel Broggi (Marcelo Coudet estaba suspendido) decidió acumular delanteros. Metió a Freitas y a Beltrán, y River terminó con cuatro puntas, pero sin mediocampo. El equipo se partió en dos y las chances fueron escasas: un tiro libre de Colidio que dio en el travesaño, un cabezazo de Beltrán que se fue desviado.
Ángel Correa debutó con un par de corridas, pero no pudo romper el cerrojo de Barracas. El arquero Miño y los centrales visitantes se hicieron gigantes.
El Monumental
Para colmo, el estado del campo de juego no ayudó. El Monumental, que debería ser como el Teatro Colón, lució un escenario en mal estado. Y si los artistas no están finos, la función sale mal. River no tuvo sociedades, no generó juego interior y dependió de jugadas individuales.
Esta derrota no es un accidente. Es la consecuencia de una crisis de juego que viene de largo. River ha gastado millones en refuerzos, pero si no se corrigen los problemas estructurales, no habrá dinero que alcance. La falta de un conductor, la fragilidad defensiva y la ausencia de líderes dentro de la cancha son aspectos que no se resuelven con nombres rutilantes.
La historia, además, se encargó de darle un condimento especial. Barracas Central, un equipo del conurbano sur, logró un triunfo que quedará grabado en su historia. Para River, en cambio, es un golpe durísimo que enciende todas las alarmas. Los hinchas exigen una reacción inmediata. ¿Estará el plantel a la altura? El futuro dirá, pero el presente es de terror.
Ahora, el equipo deberá levantarse rápido porque el calendario no da tregua. Pero si no hay cambios profundos, el cuento de horror podría tener más capítulos.
