Gallardo se despide de River y Coudet llega para encender la pelea: ¿dos técnicos pueden ganar un título en el mismo torneo?

Marcelo Gallardo dejó River Plate tras 18 meses complicados; Eduardo Coudet toma las riendas y surge la posibilidad de que un equipo se corone campeón con dos entrenadores en el mismo torneo, con antecedentes históricos en el fútbol argentino.

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La despedida de #Marcelo Gallardo de River fue, para muchos, dolorosa más que triunfal. El Muñeco dejó el cargo en febrero de 2026, tras 18 meses de dudas y altibajos en su segundo ciclo al frente del equipo. Aquella noche, después del 3-1 frente a Banfield, el Monumental no reclamó su continuidad; el estadio dio un adiós que sonó a culpa de todo lo vivido, más que a celebración.

“Uno se va, pero no se va nunca. Voy a estar muy pendiente de lo que pase en este club mientras yo esté fuera. Ojalá que tengan un buen año”, dejó dicho Gallardo en la rueda de prensa posterior. Sus palabras sonaron como un deseo y, a la vez, como una profecía de que el club seguiría adelante, aunque el líder ya no estuviera al frente.

La llegada de #Eduardo Coudet a la dirección técnica dio cierto impulso al vestuario. No fue un cambio instantáneo en lo futbolístico, pero sí drenó el desgaste que traía entre jugadores y cuerpo técnico. Con el Chacho al mando, la relación con la plantilla no se rompió del todo, pero quedó claro que la salida de Gallardo era inminente y que alguien nuevo debía hacerse cargo del proyecto.

Y, por lo visto, ese alguien tenía ganas de dejar una huella rápida: si el domingo el equipo de Núñez logra un buen resultado ante Belgrano en Córdoba, podría calzarse una medalla más al palmarés, gracias a la energía que Coudet trajo consigo.

En términos futbolísticos, Gallardo sumó siete partidos dirigidos en el Torneo Apertura, alrededor del 35 por ciento del campeonato. Ganó tres encuentros (frente a Barracas Central, Gimnasia y Esgrima La Plata y Banfield), empató uno (con Rosario Central) y cayó en tres (ante Tigre, Argentinos Juniors y Vélez Sarsfield).

No fue un rendimiento que justificara el fin de su etapa, pero sí dejó entrever que su sello seguía ahí, esperando una oportunidad para volver a brillar.

La idea de sumar una estrella más al palmarés de Gallardo no era un antojo aislado. En el fútbol argentino, ya ha habido casos de campeones que alcanzan el título con más de un técnico al mando en el mismo torneo. El camino no es común, pero existe historia que lo atestigua. En 1948, Independiente ganó el campeonato con Fernando Bello como DT desde la primera fecha y Miguel Ángel Gleria, encargado de los juveniles, en las últimas 5 jornadas, debido a una huelga de futbolistas.

En 1968, Chacarita se llevó el Metropolitano con Federico Pizarro dirigiendo desde la fecha 1 hasta la 22, y Víctor Rodríguez apareciendo en la semifinal y la final.

En 1978, Quilmes celebró gracias a una dupla en mitad de campaña; López-Cavallero y José Yudica se repartieron las responsabilidades tras un desgaste por los malos resultados.

En 1983, Independiente vivió una transición con Nito Veiga en el debut y Pastoriza tomando el equipo para la parte decisiva. El caso de River en la temporada 1989/90 es quizá uno de los más citados: Merlo dirigió 19 partidos y Passarella los otros 19 para conquistar el campeonato.

En 1996, Vélez tuvo a Carlos Bianchi al frente durante 15 partidos, y Osvaldo Piazza terminó las últimas jornadas. En el Clausura 2000, River celebró con Américo Rubén Gallego dirigiendo 18 encuentros, mientras Delem asumía tras la renuncia de Ramón Díaz. Más recientemente, Boca se coronó campeón en la Superliga 2019/20 con Alfaro y Russo repartiendo la tarea. Estos ejemplos muestran que, aunque no sea lo habitual, dos entrenadores pueden construir un título si las circunstancias acompañan y si el vestuario responde.

Si finalmente River se proclama campeón con Coudet en la banda y Gallardo observando desde la distancia, no sería, para empezar, una victoria puramente individual sino un espejo de un deporte que cambia rápido y que sabe mezclar experiencia con renovación.

Su cifra de títulos como entrenador hasta dejarla en 16

Gallardo sumaría, de este modo, su cifra de títulos como entrenador hasta dejarla en 16, un registro que lo situaría en los puestos más altos de la historia del fútbol argentino, solo por detrás de Ramón Díaz (con 17) y junto a figuras como Helenio Herrera y Carlos Bianchi en algunas clasificaciones históricas.

La final, si llega a jugarse o a resolverse con la tecnología desde Córdoba, podría convertirse en un símbolo: el cierre de una era y, a la vez, el arranque de otra.

Gallardo podría seguir la decisión desde una pantalla, con la ilusión de que ese supuesto “doble DT” no sea un simple experimento, sino la prueba de que el fútbol permite reinventarse sin perder la esencia.

En cualquier caso, el duelo no es únicamente de nombres: es de liderazgo, de gestión del grupo y de cómo cada uno aporta para que el club recupere el camino.

Al final, si el equipo gana, le cantarán a dos voces: la de un club que supo resistir y la de dos técnicos que, en su momento, supieron entender el sueño de River.

Y, como siempre, la afición marchará contenta y confiada en que el fútbol, con o sin Gallardo, sigue abriendo capítulos.