Eduardo Coudet, candidato principal para dirigir River Plate tras Gallardo

River Plate evalúa a Eduardo Coudet como posible reemplazo de Marcelo Gallardo. El Chacho podría liderar al equipo con su ADN de juego y su cercanía a los futbolistas, incluso desde el banco del Monumental.

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El Chacho, como se lo conoce, encaja con la identidad futbolística que busca Núñez: equipos intensos, organizados y con una clara conexión entre el entrenador y los jugadores.

uno de los atractivos sería que Coudet podría cumplir un gran sueño profesional: dirigir desde el banco del Monumental

En la hipótesis de su llegada, uno de los atractivos sería que Coudet podría cumplir un gran sueño profesional: dirigir desde el banco del Monumental, ante su gente, en un club que exige resultados y un estilo reconocible.

En Argentina, Coudet es más conocido por sus pasos por #Rosario Central (2015-2016) y #Racing (2018-2019). Después de esas etapas, su trayectoria se extendió por México (Tijuana), España (Celta de Vigo y Alavés) y Brasil (Inter de Porto Alegre y Atlético Mineiro).

Esa experiencia internacional le dio un bagaje táctico y humano que muchos dirigentes valoran cuando se trata de enfrentar la presión de la competencia local e internacional.

Uno de los rasgos que más se destacan en su trabajo es la capacidad para imprimir un #ADN claro en cada equipo y para conectar con los futbolistas. River había buscado, desde hacía tiempo, una sintonía mayor con el plantel, algo que, según distintos análisis, no se logró consolidar plenamente bajo Gallardo en los últimos meses.

Para Coudet, la cercanía con los jugadores y la forma de comunicar las pautas diarias resultan tan importantes como las ideas tácticas, y esa filosofía le ha permitido ganar la confianza de sus dirigidos y, en ocasiones, de sus referentes.

Su manera de plantear los encuentros ha sido descrita como una mezcla entre vértigo y pausa calculada. En Racing, por ejemplo, pasó de buscar el desborde constante a incorporar momentos de pacificación para atacar con precisión, una evolución que se interpretó como crecimiento personal y profesional.

Esa flexibilidad, junto con la capacidad de adaptar el sistema a las características de cada plantilla, es vista como un valor diferencial para un club que quiere jugar de una forma reconocible pero efectiva.

Al margen de su libreza táctica, Coudet ha mostrado una personalidad férrea en las decisiones. Exigente con los suyos, sabe cuándo sostener un mensaje y cuándo ajustar la estrategia. En diversas etapas de su carrera, demostró que puede priorizar el rendimiento colectivo sin perder la autoridad en el vestuario, algo fundamental para dirigir a una institución de la magnitud de River.

Esa combinación de fortaleza y empatía, según quienes lo conocen de cerca, puede convivir con la necesidad de mantener la jerarquía sin quebrar la motivación de los jugadores.

Respecto del plantel, se sabe que podría llegar con un grupo ya formado por Gallardo, aunque no descartaría demandar refuerzos para cubrir posibles lesiones o salidas de jugadores clave.

En su historial, Coudet ha mostrado ojo para incorporar piezas que se ajusten a su idea de juego y a la dinámica del vestuario, lo que podría traducirse en una renovación táctica que impulse a River a competir con los mejores de la región y del mundo.

Las próximas horas serán determinantes para conocer si el Chacho puede cerrar su salida de su actual club en España y si River decide apostar por su perfil.

Más allá de los nombres y de las cifras que suelen rodear este tipo de movimientos, lo cierto es que Coudet llega a la conversación con una trayectoria que respalda su encaje en un club que exige protagonismo, juego y resultados.

Si se confirma su llegada, sería el inicio de una etapa que muchos aficionados esperan con ilusión, pensando en volver a construir un River poderoso sin perder la identidad que ha marcado a la institución en sus grandes momentos.

En el contexto histórico de River, la salida de Gallardo dejó un vacío difícil de llenar, y la directiva sabe que no puede repetir esquemas del pasado sin buscar a alguien que aporte un discurso claro y una conexión real con cada futbolista.