La cena que sacudió Racing: Costas se va y ya se barajan sustitutos ante la sombra de la interna

Una cena en la parrilla Mil Flores, cerca del Cilindro, dejó al club en vilo: Costas había sido desvinculado y recibió el apoyo de viejos barras y figuras cercanas a la interna. El episodio desató rumores sobre su regreso, el reemplazo y el peso de la política dentro de Racing.

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La noche del lunes dejó un ruido distinto en Avellaneda. En la parrilla Mil Flores, a apenas unas cuadras del Cilindro, se concentró una escena que terminó hablando por sí sola: Gustavo Costas, recientemente desvinculado, estaba en la mesa rodeado de antiguos barras de la Guardia Imperial y de algunas viudas de antiguos capos que cuelgan en las paredes del lugar.

Entre las risas apagadas y el murmullo constante de la gente, se oyó un cántico contra Diego Milito y una proclama que parecía más un gesto político que un simple aplauso.

En la conversación, surgieron palabras como si fuera el inicio de una campaña para las elecciones de 2028, y la atmósfera dejó claro que el asunto iba mucho más allá de un simple adiós del técnico.

Mercedes Stasi, una dirigente que forma parte de SARCAC —Socios Autoconvocados de #Racing Club Asociación Civil—, no pasó desapercibida: esa agrupación nació durante la peor etapa de la crisis del club y, como ocurrió en otras épocas, pasó a jugar un papel activo en la escena interna.

En la sobremesa, la presencia de Stasi fue estrategia y símbolo a la vez: dijo que Costas tenía el respaldo de un sector importante de la gente del club y que, si hubo alguien que no cumplió con aquello que llaman contrato moral, ético y electoral, no fue el técnico.

La escena dejó flotando el título de que, más allá de la salida, costaba entender si el futuro del Racing pasaría por Costas o por alguien que pudiera encabezar un nuevo proyecto con esa mezcla de fútbol y política que tanto pesa en el club.

Entre los asistentes estaba Gerardo González, asambleísta por la minoría y figura cercana al ex presidente Víctor Blanco; no faltaron quienes interpretaron esa presencia como señal de una fractura interna que podría influir en la toma de decisiones.

En la conversación también se mencionó que, desde el oficialismo, algunos veían en Costas una posible maniobra de uso político, una lectura que añade capas al ya tenso escenario.

En paralelo, Milito habría expresado sentirse traicionado, asegurando que hubo un acuerdo previo y que la salida del entrenador fue un proceso decisivo de la dirigencia.

Por su parte, Costas respondió con mensajes que, según reveló la prensa, dejaban claro que no fue una salida pactada, sino un cese que él aceptó en términos ambiguos y con la sensación de que el club elegiría su propio camino a partir de entonces.

El propio Costas dejó constancia de su despedida también en Instagram. Primero agradeció a gran parte de la gente y luego actualizó el post para incluir a los futbolistas, que si bien ya no le respondían en la cancha, sí le manifestaban su afecto en las redes.

En ese tramo, aparecieron nombres que eran o siguen siendo parte de la historia reciente de Racing: Maravilla Martínez, Agustín García Basso y Santiago Sosa le dieron la bienvenida a ese cierre temporal con mensajes de reconocimiento al trabajo realizado y al sueño compartido de llevar al club a lo más alto.

El cierre emocional de esa salida quedó marcado por la idea de que la familia del club, no solo la de sangre, sino la que se forma en el día a día, la capacitación de seguridad, limpieza, utilería, médicos y cuerpo técnico, es la que se lleva el mayor aprendizaje: el fútbol puede cambiar de técnico, pero el club como institución persiste.

Con Costas fuera, el panorama se movió rápido. Se habló de renunciar a un plan de continuidad y comenzar a mirar hacia el futuro a través de una lista de candidatos. Hernán Crespo sonaba como la opción principal para asumir el mando; a la vez, se mencionaba a Luis Zubeldía como alternativa que ya conoce el entorno del club, aunque su situación en Fluminense complicaba las negociaciones.

En la conversación también se barajó Rodolfo Arruabarrena como un nombre que circuló en las últimas horas, aunque el Vasco da Gama en ese momento quería mantenerlo en un horizonte europeo.

En Racing se sabe: la prioridad es formar un proyecto que apueste a los jóvenes para el próximo semestre, algo que, según quienes siguen el día a día del club, no se ha visto con claridad en el ciclo anterior.

Más allá de la crónica de la cena, la salida de Costas ha reavivado debates sobre el peso de la afición y las estructuras que rodean al club en situaciones de crisis.

Es siempre un espejo de cuán profundo es el campo de la #política interna y cuánta influencia tienen ciertos grupos que

Racing, con su estadio El Cilindro convertido en fortaleza histórica para los aficionados, es siempre un espejo de cuán profundo es el campo de la política interna y cuánta influencia tienen ciertos grupos que, en momentos críticos, se ven obligados a tomar la palabra para marcar el rumbo.

La escena de Mil Flores no fue solo una despedida, fue una lectura de lo que podría venir: un Racing que intenta recomponerse y un Costas que, sea cual sea su próximo paso, ya dejó una señal de que su vínculo con la institución no se pulveriza de un día para otro.

En el corto plazo se esperan más movimientos, más nombres sobre la mesa y, sobre todo, un lenguaje claro para entender si el club apuesta por un renacer inmediato o por un proceso de reconstrucción que tome tiempo.

En resumen, la cena del lunes dejó claro que el club está en un punto de inflexión: la salida de Costas no es solo una cuestión de técnico y contrato, sino una lectura de las fuerzas que empujan dentro de Racing.

Los próximos días podrían traer respuestas sobre quién llevará las riendas y qué línea de juego quiere imponer el nuevo entrenador. Lo que sí parece escrito es que la afición, la prensa y la política interna van a seguir dibujando el paisaje del club durante la próxima temporada, en un contexto donde el Cilindro, una vez más, será escenario de decisiones que afectarán el futuro inmediato de Racing Club.