N'Golo Kanté cerró su llegada al Fenerbahçe tras un diagnóstico de fallo en el sistema TMS y una disputa entre Fenerbahçe y Al-Ittihad, con un contrato de dos años y medio y un paquete económico significativo, buscando elevar su nivel de competencia de cara al Mundial 2026.
El ex campeón del mundo en Rusia 2018 cerró su vinculación con el Fenerbahçe de Estambul para firmar un contrato de dos años y medio, con el objetivo de subir el nivel competitivo de su equipo a pocos meses del Mundial 2026.
En la práctica, la operación se convirtió en una especie de prueba para el #fútbol turco y el conjunto otomano, que buscaba reforzar su plantilla de cara a una temporada clave en la que aspira a pelear por el título de la liga y a competir en competiciones europeas.
¿Qué ocurrió exactamente? Un fallo en el Transfer Matching System (TMS) de la FIFA, la plataforma donde se cargan las transferencias internacionales, derivó en una cadena de acusaciones cruzadas entre Fenerbahçe y Al-Ittihad, uno de los clubes saudíes apoyados por el Gobierno de Arabia Saudita.
El objetivo de los saudíes habría sido dilatar el plazo de inscripciones para fichajes en la Liga turca. En respuesta, Fenerbahçe argumentó que el acuerdo no se pudo cerrar en primera instancia por errores administrativos imputables al club rival. Al Ittihad, por su parte, publicó posteriormente un mensaje en la red social X expresando que había llegado a un acuerdo para “vender” el periodo restante del contrato del francés.
Esta controversia dejó al fútbol turco en la incertidumbre durante varias horas y obligó a un proceso de revisión interna en el cuadro otomano.
Durante la semana de la firma, el presidente de Fenerbahçe, Sadettin Saran, agradeció públicamente al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, por su respaldo que —según él— fue determinante para encauzar la situación y garantizar que el proceso «concluyera de manera positiva» para el club.
En el balance de Kanté, el mediocampista de 34 años regresa a una competición distinta a las de su pasado reciente, tras un paso por Al-Ittihad, club al que se unió en 2023 y con el que afrontó nuevos retos tras dejar Chelsea.
En su palmarés ya figura el título mundial de 2018 y una presencia amplia con la selección francesa, que ha mantenido una cantera de jugadores experimentados.
En lo que respecta a los términos económicos, la operación se negoció por una suma inicial de 4 millones de euros, acompañada por el intercambio del delantero marroquí Youssef En-Nesyri.
Kanté firmó un contrato por dos años y medio, que incluye un bono de firma de 14,4 millones de euros, un pago de 5,5 millones por la primera mitad de su estancia y una remuneración anual de 11 millones de euros durante el tiempo restante del acuerdo.
Este paquete refleja la seriedad con la que Fenerbahçe encara el desafío de competir en el campeonato turco y a nivel europeo, además de subrayar la intensidad del mercado de verano en la región, donde grandes inversiones buscan consolidar proyectos a medio y largo plazo.
La transferencia llega en un momento en que Fenerbahçe trata de revivir una era de éxitos en Turquía. El club busca su primer título de liga en más de una década y ha mostrado interés en ampliar su plantilla con otros nombres de renombre para reforzar la estructura del equipo y apoyar a un técnico que quiere impulsar un proyecto estable.
El club turco contempló la posibilidad de incorporar a Matteo Guendouzi
Entre otros movimientos que se vieron en la ventana estival, el club turco contempló la posibilidad de incorporar a Matteo Guendouzi, otro internacional francés que aspira a ganarse un lugar en la selección francesa que disputará el Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.
En paralelo, el propio Kanté ha atravesado un periodo de recuperación y adaptación tras su llegada a Arabia Saudita en 2023. Su regreso a la actividad de alto nivel ha estado marcado por la necesidad de mantener el nivel físico y técnico para ser un referente en un torneo competitivo que, año tras año, sitúa a jóvenes talentos y veteranos experimentados frente a retos extremos.
En lo deportivo, Kanté no solo aportará experiencia, sino también un bagaje de liderazgo que puede ser decisivo para que Fenerbahçe encuentre continuidad en una temporada que exige resultados constantes.
Desde la perspectiva histórica, Kanté es recordado no solo por sus logros en el escenario internacional, sino también por su trayectoria de club que lo ha llevado desde Leicester City hasta el primer plano europeo.
Su inicio promisorio en la Premier League con el Leicester campeón, su consagración en el Chelsea de la era de Antonio Conte y su inclusión en la nómina de la France campeona de 2018 han hecho de él un jugador de referencia para generaciones de medio campo.
El hecho de que siga en activo a los 34 años, con una propuesta económica de alto impacto y una meta clara para el Mundial 2026, ilustra la dinámica actual del mercado de fichajes, donde los grandes clubes buscan talento y experiencia para sostener proyectos ambiciosos en un entorno de alta competencia y exposición mediática.
En resumen, la llegada de Kanté al Fenerbahçe no solo representa un refuerzo deportivo significativo, sino también una historia de resolución de conflictos y de estrategia a nivel institucional.
