Con un final de película, Jalen Brunson lidera a Nueva York a su primer campeonato en 53 años tras remontar contra San Antonio.
Jalen #Brunson volvió a aparecer cuando más se necesitaba. Y lo hizo a lo grande: 45 puntos para convertir este episodio en un hito histórico para los Knicks. En el quinto juego de las Finales, Nueva York derrotó 94-90 a los #Spurs de San Antonio y cerró una serie que, para muchos, parecía imposible de ganar.
Con este triunfo, los #Knicks se proclamaron campeones de la #NBA por primera vez en 53 años, una brecha que parecía imposible de salvar cuando la serie arrancó.
Brunson, que ya había mostrado su presencia en los momentos clave de la postemporada, firmó una actuación que quedará grabada en los libros: 45 puntos, y una estela de concentración que le permitió, además, vertebrar una lucha en la que el equipo más joven del West dio batalla hasta el último segundo.
En el cuarteto final, el base zurdo encadenó 13 puntos consecutivos para Nueva York, una ráfaga que encendió el Bell, dejó sin opciones a los Spurs y desató la fiesta en la grada.
"No tengo palabras", declaró Brunson, entre risas nerviosas y abrazos en la cancha. "Es todo lo que siempre soñé".
La gran noche de Brunson venía a rematar una campaña en la que él y dos viejos conocidos de #Villanova —Mikal Bridges y Josh Hart— formaron el trío de los llamados ‘Nova Knicks’, tres piezas que llegaron a Nueva York para intentar reproducir algo parecido a sus triunfos universitarios.
Bridges aportó 14 puntos y Hart 13, sumando para completar el rompecabezas ofensivo que necesitaba el equipo cuando el reloj apretaba.
En la otra vereda, Dylan Harper fue el hombre más destacado de los Spurs, con 25 puntos. Victor Wembanyama, la gran apuesta joven de la franquicia, tuvo un doble papel: 19 puntos, 14 rebotes y 5 tapones, una actuación que dejó claro que la joven estrella está lista para asumir roles de liderazgo, aunque hoy no les alcanzó.
En el tramo decisivo, Wembanyama mostró su capacidad de cambio de ritmo, pero la defensa de los Knicks —con esa mezcla de veteranía y juventud— fue demasiado para San Antonio.
El partido fue duro desde el inicio, con los Spurs tomando ventaja en el primer cuarto y manteniéndose en doble dígito durante gran parte del segundo.
Los Knicks parecían destinados a pelear hasta el final
Sin embargo, los Knicks parecían destinados a pelear hasta el final. En la segunda mitad se vio a un New York más compacto, con Brunson como eje. Aun cuando el marcador parecía favorecer a los locales, la historia terminó dando un giro definitivo en el último periodo.
La victoria no fue solo de Brunson. NY consiguió superar de nuevo su cuota de valentía: ya habían ganado de visitante en los momentos más complicados de la serie, y en esta ocasión repitieron la hazaña con un final que dejó sin aliento a la ciudad de Nueva York y a miles de aficionados que viajaron a Texas para vivir de cerca este cierre histórico.
En la grada se escuchó el rugido de una afición que, por primera vez en décadas, volvió a ver a su equipo levantar un trofeo.
El triunfo tuvo un sabor especial por la historia que envolvió a estas Finales. Fue la culminación de una remontada en cada victoria de la serie: los Knicks remontaron desventajas de doble dígito en las cuatro victorias previas y, en este quinto juego, volvieron a mostrarse capaces de dar la vuelta al marcador cuando parecía imposible.
En el club de la jugada especial, se recordó que la última vez que Nueva York dominó toda una Final de forma dominante era hace más de medio siglo.
La escena dejó una estadística curiosa: los Knicks, en esta temporada, se proclamaron 4-0 cerrando series fuera de casa. Eso habla de un equipo que sabe cómo ganar cuando el foco está puesto en su mejor versión. En la memoria quedan momentos históricos como la remontada de 29 puntos del tercer o cuarto juego, que había dejado a todo Texas con la boca abierta y que hoy parece un preludio de lo que se escribió en este quinto encuentro.
Al final, Brunson cerró el libro con una actuación que definió su carrera y la historia de los Knicks. “Cada vez que alguien nos descartó, encontramos la forma de remontar y hacerlo posible”, comentó el propio protagonista. La ciudad que nunca duerme volvió a dormir satisfecha: los Knicks eran campeones, y la historia decía que, al menos por una noche, Nueva York volvió a mandar en la NBA.
