La periodista Cristina Cubero analiza desde Nueva York el fenómeno Messi y la final del Mundial: 'Argentina es el peor rival para España por su emocionalidad anárquica'.
La periodista barcelonesa Cristina Cubero, que conoce a Lionel #Messi desde que el astro argentino llegó a La Masía con 13 años, ha compartido un análisis profundo sobre el momento actual del diez y de la selección argentina de cara a la final del Mundial.
Tras el triunfo ante Inglaterra en semifinales, Cubero describe a la albiceleste como 'el anarquismo elevado a la enésima potencia' y a Messi como 'un animal en la selva que huele la sangre y protege a la manada'.
Cubero, subdirectora de Mundo Deportivo, asegura que los argentinos tendrían que recibir un desfibrilador con la entrada: 'Tienes que tener muy entrenado el músculo del corazón para aguantar sus partidos'.
Y es que, para ella, la selección española se mueve en el equilibrio y las emociones controladas, mientras que #Argentina es todo lo contrario: una mezcla explosiva de pasión y talento liderada por un Messi que vive su 'segunda adolescencia'.
'Leo está viviendo la adolescencia que no tuvo en Barcelona, donde era más tímido y expresaba menos. Allí celebrábamos más a la catalana, y él adquirió nuestro modo. Ahora, después del partido con Inglaterra, saltaba como un niño, algo que antes no hacía. Es como si estuviera sacando todo lo que ha sufrido para llegar hasta aquí', explica la periodista.
El llanto de Messi en cada partido, según Cubero, no es por la emoción del momento, sino por su subconsciente: 'Es como el viejo que al final de su vida recuerda y llora por lo que ha vivido.
Las veces que volvió a Argentina y no lo querían
En ese llanto sale todo: la separación de su familia al llegar a Barcelona, las inyecciones para crecer, las veces que volvió a Argentina y no lo querían, el sufrimiento de perder finales... Ahora descubre la bondad de expresar, lo bien que sienta abrazar'.
La periodista también destaca la conexión de Messi con los jóvenes del equipo: 'A Leo no lo abrazan, lo achuchan. Los jóvenes quieren meterse dentro de su cuerpo para chupar un poco de su sabiduría y su fútbol, y él se conecta con su juventud. Eso lo rejuvenece'. Y recuerda una anécdota con Frank Rijkaard, que le preguntaba: '¿De qué habla el niño contigo si con nosotros no habla?'.
Sobre la final, Cubero no duda en decir que, tácticamente, #España es superior: 'Si tomas la pizarra, no hay selección que juegue mejor que España.
El problema es que Messi se ha criado con el #fútbol español, es un producto de La Masía y de la escuela holandesa. Nadie mejor que él para interpretar el juego de España. De hecho, en la final habrá nueve jugadores formados en la cantera del Barça, uno es Messi. Si ya se adelanta diez segundos a los demás, con ese dato tiene aún más ventaja'.
Sin embargo, el factor emocional inclina la balanza: 'La característica argentina es ir al límite. No lo critico, siempre digo que dentro de un equipo campeón tiene que haber un argentino y un uruguayo. Espero que España se mantenga fría emocionalmente y no se contagie de la emotividad argentina. Si lo logra, tiene posibilidades'. Pero reconoce que es difícil visualizar a Messi como rival: 'Lo sentimos tan nuestro. Imagino su regreso a Barcelona para formar futbolistas o dirigir la cantera, o como embajador del club'.
En definitiva, Cubero pinta una final donde chocan dos mundos: la razón española frente a la pasión argentina, con un Messi renacido que, para ella, es 'el mejor jugador de la historia, pero también un ser humano que al fin se permite sentir'.
