La cuarta fecha del Grupo A de la Libertadores entre DIM y Flamengo quedó suspendida tras incidentes en la tribuna. Se esperan sanciones para el DIM y posibles repercusiones para el resto del grupo, en medio de un convulso escenario de seguridad en el Atanasio Girardot.
Una noche marcada por la tensión se vivió en Medellín durante la cuarta jornada del Grupo A de la Libertadores, cuando el #DIM recibió al #Flamengo y el partido quedó detenido por incidentes graves en la tribuna.
El árbitro venezolano Jesús Valenzuela Sáez tomó la decisión de parar las acciones y ordenó a jugadores y cuerpo técnico retirarse a vestuarios mientras las fuerzas de seguridad intentaban restablecer el orden en un escenario que prometía encenderse desde el inicio.
Apenas iban dos minutos de juego y Flamengo ya había amenazado con una ocasión clara, a cargo de Luiz Araújo, pero la acción no llegó a concretarse y la atención se desvió hacia lo que ocurría en las gradas.
De inmediato, los hinchas del DIM comenzaron a lanzar bengalas sobre el césped y a derribar el vallado que separa la grada de la cancha, en lo que parecía una amenaza de invasión de campo.
El partido había sido declarado de alto riesgo por las autoridades, en un contexto en el que la hinchada local mantiene una fuerte presión sobre la junta directiva y exige respuestas deportivas.
En la previa, la policía de la ciudad había recomendado jugar el encuentro a puertas cerradas, pero el club se negó a esa opción y mantuvo la venta de entradas.
Se habían instalado nueve anillos de seguridad y se prohibió el ingreso a menores de 14 años, medidas que, sin embargo, no lograron evitar lo que vino después.
A partir de entonces, la intervención de las fuerzas de seguridad fue constante para evitar una invasión al césped y para contener la protesta que se fue escalando en intensidad.
Se abriría una investigación sobre cómo entró la pirotecnia al estadio, ya que cientos de bengalas iluminaron la tribuna local y el desarrollo del partido quedó en un segundo plano.
Los aficionados del DIM expresaron su enojo contra Raúl Giraldo
Paralelamente, los aficionados del DIM expresaron su enojo contra Raúl Giraldo, máximo accionista del club, y contra el presidente Daniel Ossa Giraldo, a quienes acusaron de mercenarios y de haber construido una plantilla que no convence a la afición.
Supuesto fallo de Conmebol favorecería a Universidad de Chile en caso de incidentes en Libertadores
La prensa peruana especula sobre una posible resolución de Conmebol tras los incidentes en el partido entre Independiente y Universidad de Chile, con implicaciones que podrían beneficiar al equipo chileno en la próxima fase de la Libertadores.También hubo pancartas dirigidas a la CONMEBOL y a la FIFA, como muestra de la frustración ante decisiones deportivas o de seguridad que, en la visión de los hinchas, han afectado el rendimiento del equipo.
Aproximadamente 45 minutos después, la voz del estadio anunció que el público debía abandonar las tribunas por motivos de seguridad y, poco después, se decidió suspender el partido.
Se habló de una posible reanudación a puertas cerradas, pero la situación quedó en suspenso y la CONMEBOL quedó en el ojo del huracán por la sanción que podría imponer al DIM.
En este contexto, la clasificación dentro del Grupo A quedaría expuesta a cambios, y otros conjuntos podrían beneficiarse si la jornada no se reanuda en las condiciones previstas.
Uno de los nombres que aparecía como potencial favorecido era Estudiantes de La Plata, equipo que comparte zona con Cusco FC y que podría encontrar un respiro si el choque no se reanuda, dependiendo de cómo se ajusten las tablas y los criterios de desempate.
El episodio dejó una lectura clara para el #fútbol colombiano y para la #Libertadores en general: el debate entre pasión y seguridad, entre la exigencia de la afición y las exigencias de las autoridades para garantizar que el deporte se juegue sin riesgos.
En los próximos días, la #Conmebol evaluará sanciones y probable inyección de medidas disciplinarias para DIM, las cuales podrían ir desde multas económicas hasta sanciones más duras que afecten su rendimiento en casa.
Mientras tanto, los protagonistas en Medellín esperan respuestas y la continuidad de una competición que, como ocurrió en otras ediciones, vuelve a poner sobre la mesa el delicado equilibrio entre la afición y la seguridad en los estadios.
El duelo quedó a a la espera de la decisión de las autoridades deportivas y de las investigaciones pertinentes, que determinarán el destino inmediato del partido y las consecuencias para el equipo colombiano y el grupo en su conjunto.
