El club argentino Independiente se defiende de las acusaciones tras los disturbios en su estadio, responsabilizando a la Universidad de Chile y buscando evitar la eliminación en la Copa Sudamericana. Presentaron un exhaustivo descargo en la Conmebol con pruebas que señalan a la hinchada visitante y su posible vínculo con la directiva chilena.

Bajo la dirección de su presidente Néstor Grindetti, la institución roja dejó en claro que colaboran con las autoridades argentinas para identificar a los involucrados y resaltan que la organización del evento cumplió con todos los protocolos de seguridad necesarios.
Los hechos ocurrieron en el marco del partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana, que resultó en enfrentamientos violentos que llevaron a la suspensión del encuentro a los 3 minutos del segundo tiempo, cuando el marcador estaba empatado 1-1.
La suspensión generó una serie de tensiones que aún están siendo evaluadas por la justicia deportiva internacional. De acuerdo con la versión de Independiente, la violencia comenzó por parte de la hinchada visitante, que habría estado involucrada en actos premeditados de vandalismo y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad argentinas.
El club argentino ha presentado imágenes, videos y testimonios que muestran a los simpatizantes de la #Universidad de Chile en un restaurante cercano al estadio, en situación de aparente complicidad con miembros de su barra brava.
Estos registros, tomados por cámaras de seguridad, demuestran un posible vínculo entre algunos dirigentes del club trasandino y estos grupos violentos, lo que podría complicar la postura de la Universidad de Chile en la disputa.
Desde Avellaneda, se insiste en que la responsabilidad del club organizador es limitada y que, además, la violencia no fue originada en las tribunas argentinas.
La institución sostiene que cumplió con todas las obligaciones de seguridad y que los incidentes fueron producto de una provocación externa. La presentación en la Conmebol también incluye detalles del operativo policial y de seguridad que se desplegó en el estadio, que contó con aproximadamente 650 efectivos policiales, 150 agentes de seguridad privada, más numerosos controles de acceso y medios sanitarios para atender cualquier emergencia.
Independiente ha señalado que la causa principal de la suspensión fue la agresión de la parcialidad chilena
Independiente ha señalado que la causa principal de la suspensión fue la agresión de la parcialidad chilena, que inició los disturbios antes del comienzo del partido y que intentó sabotear la presencia del equipo argentino en Avellaneda.
El club argentino argumenta que cumplió con todos los requisitos de seguridad y que la responsabilidad recae en los agresores. Además, el club presentó evidencia de que la pelea en el escenario deportivo fue premeditada y que los actos de vandalismo buscaban generar caos y desorden.
En medio de la situación, la Conmebol tendrá que decidir si clasifica a la Universidad de Chile directamente a los cuartos de final, considerando su victoria en Santiago, o si repite el encuentro en un país neutral.
También evalúan si se acepta que #Independiente no es responsable de los hechos de violencia, lo que sería un resultado favorable para el equipo argentino.
Históricamente, casos similares en el fútbol sudamericano han llevado a sanciones severas o a la reprogramación de partidos, particularmente en contextos de violencia exacerbada, como ocurrió en el pasado con incidentes en Santiago, São Paulo y Río de Janeiro.
En 2013, un episodio trágico ocurrió en un partido entre Corinthians y San José en Bolivia, cuando una bengala provocó la muerte de un menor. En 2002, un enfrentamiento en un clásico chileno entre Colo Colo y Universidad de Chile dejó dos adolescentes fallecidos en medio de una avalancha. Estas tragedias marcaron profundamente el fútbol sudamericano y continúan influyendo en las decisiones disciplinarias de Conmebol.