Análisis coloquial sobre la marcha de la Albiceleste para definir los 26 convocados del Mundial 2026, con contexto histórico, lesiones y planes de emergencia.
Es época de neblinas fuertes en Ezeiza. Por la mañana y por la noche la densidad del aire parece tapar lo que ocurre a escasos metros. Pero lo que rodea a la Selección #Argentina no es la bruma, es un nudo de nervios e incertidumbres. Para Lionel #Scaloni y su equipo técnico, la parte ingrata del cargo que asumieron en agosto de 2018, sigue siendo la más difícil de gestionar. Hoy, casi ocho años después, no hay una fórmula única, pero sí varias señales que ayudan a entender por qué aún no se anuncia de forma oficial la lista de 26 para el Mundial 2026.
Se busca evitar repetir lo vivido en Qatar y dar pasos firmes solo cuando se tenga todo bajo control.
La espera se mantiene, pero desde el entorno se insiste en que el proceso no debe apresurarse. La idea es no adelantar decisiones que puedan perjudicar a la gente que está detrás de la escena, incluidos médicos y jugadores. En una conversación con medios, se dejó claro que el objetivo es cerrar una lista que pueda soportar cualquier eventualidad sin dejarse llevar por prisas.
El trasfondo de estas deliberaciones no es nuevo. El 17 de noviembre de 2022 Scaloni tomó una decisión que marcó un antes y un después en la planificación de la Albiceleste para el Mundial de Qatar: desconvocar a Joaquín Correa y Nicolás González cuando ya se había anunciado la lista.
En Emiratos Árabes, donde Argentina disputó el último amistoso, no se les vio en buen estado. Ante esa situación, llegaron al equipo Thiago Almada y Ángel Correa como refuerzos de urgencia.
El reglamento de la FIFA para la Copa del Mundo permite hacer cambios en la lista de 26 hasta 24 horas antes del debut, que para Argentina estaba fijado para el 16 de junio frente a Argelia en Kansas City.
Ese reemplazo no tiene que salir necesariamente de las 55 reservas.
En cuanto a los puestos sensibles, la atención está puesta en el lateral derecho. Los desgarros de Nahuel Molina y Gonzalo Montiel, casi en paralelo, cambiaron el panorama. Molina, jugador del Atlético de Madrid, sufrió una ruptura fibrilar de grado 1 el 10 de mayo durante un triunfo ante Celta y se esforzó en exceso en un repliegue.
Montiel, por su parte, se lesionó en la semifinal frente a Rosario Central. A la hora de armar la lista, el cuerpo técnico dejó claro que se buscará cubrir cualquier eventualidad con soluciones internas y con la experiencia de quienes ya estuvieron en la última era ganadora.
Otra parte de la ecuación pasa por la decisión de incorporar a Giay y Capaldo para cubrir posibles ausencias. Si no hay garantías de que todos lleguen en condiciones, se colocarán piezas de confianza para no dejar huecos. Por ahora, todo parece ir por buen camino y el plan es que Cuti Romero llegue de forma más fresca, sin ritmo de competencia reciente, y se evalúe su evolución junto a los compañeros.
Sinclair falla un penalti mientras Canadá empata con Nigeria en el partido inaugural de la Copa del Mundo Femenina
Christine Sinclair, la delantera del equipo de Canadá, falló un penalti en el empate 0-0 contra Nigeria en el primer partido de la Copa del Mundo Femenina. La arquera Chiamaka Nnadozie fue clave para el equipo nigeriano al detener el tiro desde el punto penal. A pesar del resultado, el grupo queda abierto para ambos equipos.Además de estos nombres, el grupo de monitoreo mantiene bajo vigilancia a Lionel Messi, Emiliano Dibu Martínez, Julián Álvarez y Romero. Se espera que se incorporen a la delegación en Kansas City entre domingo y lunes próximos. Otros jugadores que siguen en la cuerda floja y que ya se vieron con el presidente de la AFA, Claudio Tapia, en el predio de Ezeiza son Giuliano Simeone, Nicolás Paz, Thiago Almada, Nicolás González, Giovani Lo Celso, Nahuel Molina y Exequiel Palacios.
El mensaje de Scaloni
El mensaje de Scaloni, transmitido en distintos tonos a la gente, es de ilusión contenida. Quiere que los jugadores, el cuerpo técnico y todos los que están detrás sientan que son parte de un mismo barco y que cada esfuerzo cuenta para que la gente pueda sonreír en los próximos meses.
Es un recordatorio de que no se trata solo de nombres sino de rendimiento y de química para sostenerse en una competición tan exigente.
Cuatro apellidos preparados para la emergencia En la planificación se sabe que la lista definitiva debe ser enviada a la FIFA antes del próximo sábado 30 de mayo.
Pero ya se conoce que Argentina viajará el domingo a la madrugada rumbo a Kansas City con siete jugadores extra: Giay, Capaldo y los cinco juveniles que apuntan al futuro de la Albiceleste (Beltrán, Freitas, Ovando, Escobar y Aranda).
Además de esos, existe un listado corto, según confiaron a Clarín, de jugadores que están en gateras para esperar una oportunidad. Ahí están Marcos Senesi, Matías Soulé, Emiliano Buendía y Valentín Barco.
No se tomará ningún riesgo innecesario; si están disponibles jugarán y, si se llega a sumar todo, se armará un mix para los dos amistosos previos a la lista definitiva con Honduras y Islandia.
El objetivo es que todos tengan rodaje y que esa experiencia sirva a la hora de definir la composición final. El precedente de Qatar dejó claro que todos son parte de la ecuación y que cada jugador puede aportar en distintos momentos.
En el marco histórico, el ciclo de Scaloni ha dejado lecciones importantes. Llegó en un momento de transición y, desde entonces, consiguió volver a poner a Argentina en la senda de la gloria con la Copa América 2021 y, poco después, la corona mundial en 2022.
Ahora, con miras al Mundial 2026, la gestión de la lista se plantea con la misma mezcla de rigor deportivo y responsabilidad con el grupo humano que sostiene al equipo, porque al final la cuestión no es solo cuántos nombres entran, sino cuánta capacidad hay para sostener el rendimiento, la unión y la esperanza de una nación entera.
