River Plate enfrenta el dilema del delantero centro ante la ausencia de Driussi

El equipo de Marcelo Gallardo inicia 2026 con una versión más ordenada y sólida, pero se mantiene la duda sobre quién ocupará la referencia de ataque ante la lesión de Sebastián Driussi.

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La baja del delantero reabre el debate sobre quién debe ocupar la posición de punta en el equipo dirigido por Marcelo Gallardo.

La opción más mencionada para suplir esa función es Maxi Salas, un atacante que había perdido terreno por un rendimiento irregular y que ahora podría volver a ganarse un lugar en el once titular.

Más atrás, el juvenil Agustín Ruberto espera su oportunidad, a la espera de que el sistema permita darle continuidad. Con #Driussi en cancha, el tema seguía sin resolverse del todo, porque el delantero oriundo de Isidro Casanova no atraviesa un pico de rendimiento destacado desde la primera mitad de la temporada, y la ausencia reciente ha dejado al descubierto que River no contó con un reemplazo clásico para esa posición.

En la Copa Libertadores, Driussi no convirtió desde el 21 de agosto ante Libertad de Paraguay, y acumula varios encuentros sin marcar desde su regreso.

Entre las #lesiones acumuladas desde su llegada al club, Driussi padeció, en total, varias dolencias musculares que le han hecho perder una cantidad considerable de partido.

En el global de su paso por River, ya suma 20 partidos ausentes por distintas dolencias. En el rendimiento goleador, el delantero acumula apenas 10 goles en 39 encuentros, lo que se traduce en un promedio de 0,26 por partido y a razón de un gol cada 236 minutos, es decir, poco más de dos encuentros y medio entre cada conquista.

En cuanto a Maxi Salas, la dinámica reciente no es alentadora desde el punto de vista goleador. El correntino no anota desde el 2 de octubre, frente a su ex equipo Racing, y acumula ya 10 partidos sin convertir. Desde su llegada a mitad de 2025, registró cuatro goles en 21 choques, con una media de 0,19 por partido, equivalente a un tanto cada 354 minutos, cercano a casi cuatro encuentros entre tantos.

Facundo Colidio, por su parte, lleva 27 goles en 115 partidos para River y marca cada 253 minutos, pero atraviesa una sequía de 21 encuentros desde el 19 de julio ante Instituto.

Gallardo ha intentado mantener la serenidad y resaltar la evolución del juego por encima del resultado inmediato

Ante este escenario, #Gallardo ha intentado mantener la serenidad y resaltar la evolución del juego por encima del resultado inmediato. El entrenador afirmó que está tranquilo con el funcionamiento y que el gol aparecerá si el equipo continúa creciendo. En cuanto al tema del nueve, recalcó que no se manejó con un centrodelantero de referencia de manera constante; el equipo juega y se mueve de forma flexible, lo que dificulta la presencia de un delantero que marque la referencia fija.

Además, señaló que el mercado no siempre ofrece soluciones fáciles y que, incluso cuando el club evalúa opciones, traer por traer no es la vía correcta.

La situación recuerda épocas pasadas en las que River encontró soluciones con un nove dentro del sistema: en ocasiones, el equipo incorporó o utilizó a un delantero de referencia que respondía a ese rol y, en otras, le dio protagonismo a jugadores que se movían entre líneas.

En la memoria histórica del club quedan nombres como Teófilo Gutiérrez en la Copa Sudamericana 2014, Lucas Alario en la Libertadores 2015, Fernando Cavenaghi y Lucas Pratto en torneos continentales, que ilustran que River ha sabido convivir con distintas configuraciones de ataque cuando el equipo funciona como conjunto.

En palabras de una figura histórica, la idea es clara: un nueve de referencia puede marcar la diferencia si se acompaña de un juego colectivo dinámico y eficiente.

Entre las opiniones de exjugadores que todavía buscan aportar criterios a la actualidad, Daniel Onega comentó que, en su criterio, el equipo debería incorporar un 9 de referencia; aunque coincidió en que no es sencillo por los valores elevados de los delanteros que reúnen esas características para River.

Otro exjugador, Esteban Fuertes, propuso darle oportunidad al juvenil Ruberto, destacando sus condiciones técnicas y su potencial para crecer sin precipitarse.

En ese marco, y con el calendario avanzando, la última palabra la tiene Gallardo, quien debe decidir si flexibiliza aún más la función de ataque o espera que Salas, Colidio o Ruberto aprovechen sus oportunidades para consolidar la identidad ofensiva del equipo.

En definitiva, #River Plate se mantiene firme en el tránsito hacia una versión más sólida y madura en 2026, pero la ausencia de un nueve claro marca la diferencia entre un equipo que funciona bien y uno que, en determinados momentos, necesita un delantero de referencia que pueda convertir con consistencia.

Maxi Salas emerge como el candidato con más posibilidades de asumir ese rol en el corto plazo, mientras que el entrenador baraja opciones y espera que la recuperación de Driussi aporte un retorno que eleve el nivel del ataque.