River Plate cae 4-1 ante Tigre y reaviva las dudas sobre el segundo ciclo de Gallardo

Análisis de la derrota de River Plate frente a Tigre y sus implicaciones para el proyecto de Marcelo Gallardo en su segunda etapa, con contexto histórico.

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Aunque el arranque del año prometía un avance, la caída ante Tigre mostró que quedan pendientes normas y respuestas tácticas para sostener un rendimiento competitivo.

La imagen de Gallardo, por quien se ha erigido la memoria del primer ciclo triunfal, sigue generando respeto y debate a la vez. Nadie pone en duda su leyenda, pero sí se cuestionan las decisiones que toma en el once inicial y en los cambios durante el partido. River defendió alto y apostó por un juego de presión alta y dos carrileros que buscan sumar gente en ataque, pero Tigre supo aprovechar los espacios y contragolpear con eficacia.

En el aspecto táctico, los centrales quedaron expuestos ante las combinaciones rápidas del Matador, con Romero y Russo imponiéndose en varias situaciones de peligro.

En lo deportivo, los números acompañan a una etapa reciente que acumula descontento: en los últimos 17 partidos, River ganó apenas 4, empató 3 y perdió 10; la debilidad se hizo más visible en condición de local, donde cayó en 5 de los 6 encuentros más recientes.

Esos datos exceden lo puramente estadístico y se trasladan a eliminaciones en la Libertadores, la Copa Argentina y el Torneo Clausura, dejando claro que la caída de este sábado no es un hecho aislado sino una formación de un periodo más amplio de dudas.

La correlación entre el rendimiento colectivo y la individualidad del plantel se sintió con claridad. Quintero, figura clave del equipo, volvió a ser determinante, pero la dinámica no encontró el desequilibrio necesario para sostener el juego ante un rival que encontró en el contragolpe su mejor argumento.

Los cambios también generaron controversia: Acuña ingresó por Viña, sin que ello modificara el rumbo, y más tarde se apostó por Ruberto, un juvenil, en un contexto difícil.

Estas decisiones reavivan discusiones históricas sobre el manejo de plantel y la proyección de jóvenes en escenarios exigentes, un tema que acompañó al Muñeco desde su primer ciclo y que hoy continúa en el debate de la hinchada.

Uno de los temas centrales es la ausencia de un centrodelantero puro. River, más allá de las características de cada atacante, carece de un goleador que define en el área. En este punto, se citan estadísticas de delanteros que pasaron por el club: Sebastián Driussi registra promedios bajos de gol (0,25 por partido en River y 0,28 en su carrera); Maxi Salas, 0,18 y 0,21; Facundo Colidio, 0,17 y 0,23.

Aun cuando el equipo envía centros, el ritmo de los remates y la definición escasea, y en algunas jugadas Montiel incluso terminó ocupando, de manera excepcional, un rol parecido al de un delantero, una escena que ilustró la falta de un referente claro en el área rival.

Al concluir la rueda de prensa, Gallardo subrayó que este resultado no debe repetirse y se mostró determinado a corregir el camino. Con Argentinos Juniors como nuevo escollo en La Paternal, el próximo jueves, River tendrá otro examen para reconstruir confianza y dejar atrás una noche negra.

Además de la lectura táctica y de las decisiones de once, el partido dejó un mensaje más profundo: el legado del primer ciclo, que dio títulos y hegemonía continental, continúa siendo la vara con la que se mide el presente.