Relato histórico sobre el incidente del córner protagonizado por Maradona en México 1986 y las propuestas tecnológicas y reglamentarias que surgieron para facilitar la ejecución de las esquinas.
En los primeros segundos, el árbitro Berny Ulloa, de Costa Rica, detuvo la acción para corregir el mástil que quedaba entre la línea de fondo y la banda.
Maradona, con la urgencia de un maestro en plena forma, trató de colocar el balón para el centro y, aunque explicó que el objeto dificultaba el pase, el procedimiento quedó supeditado al reglamento de la época.
Aquel episodio, mínimo en lo visual, se convirtió con el tiempo en una anécdota que habría de inspirar a reglamentistas e inventores.
En La Plata, un diseñador deportivo llamado Luis Agustín Toscani ideó una solución que apunta a resolver ese obstáculo sin modificar las reglas.
Su proyecto propone un riel bajo el mástil del banderín y un botón que desplaza el banderín varios centímetros, liberando la trayectoria del centro.
Después de cada tiro, el banderín regresa a su posición inicial. Toscani sostiene que la idea tecnifica una parte del juego sin violar la esencia de una esquina, y que evitar el contacto cercano con la varilla podría permitir que el disparo tome la dirección que la mente del jugador planificó.
La #historia también se cruzó con intentos previos de la tecnología aplicada al arbitraje
La historia también se cruzó con intentos previos de la tecnología aplicada al arbitraje. A mediados de la década de 2000 apareció el aerosol de espuma evanescente utilizado para marcar distancias en tiros libres, una innovación que generó debates sobre permisos y licencias ante la FIFA, que finalmente acordó su uso por considerar que aportaba claridad sin alterar el reglamento.
El interés de la #AFA y de otros actores del #fútbol argentino quedó reflejado en las gestiones para hacerlo extensivo a la práctica oficial, con un diálogo que incluyó a los árbitros y a la propia FIFA.
Casos aislados de banderines movidos por el contacto en el córner se registraron después: Elvis Gustavo de Olivera de Sá en noviembre de 2000 en un encuentro de la B Nacional, y diez años después Ángel Di María terminó con el banderín entre las piernas en un partido del Benfica, en Coimbra.
Aunque no forman parte del reglamento, estas incidencias muestran cuán sensibles pueden ser los detalles a la hora de ejecutar una jugada de esquina. Según la regla 17 de las Leyes del Juego de la FIFA, el banderín de esquina no debe desplazarse durante el juego, pero la imaginación de técnicos y diseñadores siguió buscando soluciones para que el balón encuentre libre su camino.
En este contexto, las ideas de Toscani y de otros innovadores se inscriben en una tradición de buscar precisión y claridad en un deporte que siempre está entre la técnica y lo reglamentario.
En síntesis, lo ocurrido en el campo emblemático de la Copa del Mundo de 1986 no solo contrasta con la brillantez de un gol histórico, sino que también marcó un punto de inflexión: la idea de mejorar herramientas y métodos para que el juego fluya con mayor claridad, sin desbordar las reglas que rigen un deporte que ha sabido conservar su espíritu a lo largo de generaciones.
