Lanús derrota al Flamengo en el Maracaná para obtener la Recopa Sudamericana, consolidando un proyecto de crecimiento que llevó al club del sur argentino a disputar finales internacionales y a escribir una página histórica.
El conjunto del sur argentino se aferró a su idea de juego y a una cohesión grupal que ha ido creciendo desde los cimientos de la institución, y esa mentalidad fue clave para sostenerse en una serie de alto voltaje.
A lo largo de la noche, #Lanús demostró carácter y paciencia para gestionar la ventaja conseguida en la ida y para sortear las intensas embestidas del Mengao, que buscó mantener la paridad y forzar unas penas máximas que nunca llegaron a ser la crónica de esta historia.
La llave se armó con la pequeña ventaja que dejó la victoria por la mínima en La Fortaleza, un gol que dio aire al conjunto argentino para afrontar el choque de vuelta con una lectura clara: no se podía desconectar de la propuesta de juego.
Flamengo, obligado a volcarse al ataque, encontró respuesta en una defensa de Lanús que supo sufrir y luego salir rápido al contragolpe. En el tramo inicial del partido, los esfuerzos de #Flamengo y la disciplina táctica de Lanús mantuvieron el trámite parejo, con oportunidades repartidas y un ambiente cargado de tensión que parecía presagiar una definición de alto voltaje en tierras cariocas.
Apenas se acercaba la media hora de juego, el delantero estelar de Lanús, Rodrigo Castillo, encontró la manera de abrir el marcador y encender a la parcialidad Granate.
Su tanto encendió la esperanza de todo un club que entiende el valor de cada minuto de una final y que, sobre todo, sabe capitalizar los errores del rival cuando se presentan.
Flamengo respondió con dos disparos desde el punto penal: De Arrascaeta y Jorginho ejecutaron con precisión para igualar la serie y encender el suspenso entre los aficionados
Sin embargo, Flamengo respondió con dos disparos desde el punto penal: De Arrascaeta y Jorginho ejecutaron con precisión para igualar la serie y encender el suspenso entre los aficionados.
Fue un momento de gran intensidad, en el que el triunfo parecía cada vez más lejano para Lanús, pero la #historia aún no estaba escrita.
En los minutos finales, un remate de cabeza ejecutado por el paraguayo José Canale apareció como una sentencia de último minuto: Canale aprovechó un córner a favor y remató con precisión para poner nuevamente al conjunto argentino en lo más alto de la eliminatoria, a falta de apenas dos minutos para el final.
Con la defensa bien plantada y la confianza intacta, Lanús se sostuvo ante el asedio final y, cuando parecía que el balón podría llegar a la última jugada, Dylan Aquino dio la estocada final: una conducción individual para vencer al arquero y sellar un 3-2 en el encuentro y un contundente 4-2 en el global.
La celebración fue bajo la lluvia que recibió a la victoria de Lanús, un detalle que se convirtió en símbolo de una noche épica para un club que ha ido forjando su identidad a partir del trabajo silencioso y la perseverancia.
Este título se suma a un recorrido continental que comenzó en 1996, cuando Lanús obtuvo la Copa Conmebol ante Independiente Santa Fe, y que tuvo continuidad con la #Copa Sudamericana de 2013, además de una revalidación en 2025.
En ese periodo, el Granate acumuló otros hitos en la escena nacional e internacional, testimonio del crecimiento sostenido de una institución que hoy mira a futuro con la convicción de que es posible competir de igual a igual con los grandes del continente.
