Disturbios tras la eliminación del Rangers por Celtic en el Old Firm en Ibrox

El clásico escocés terminó en caos cuando Celtic venció a Rangers en la Copa de Escocia y avanzó a semifinales. Afiliados invadieron el césped y las fuerzas de seguridad contuvieron los incidentes, mientras el fútbol local analiza las secuelas.

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El encuentro se disputó en Ibrox Park y, aunque el equipo verde y blanco celebraba una hazaña deportiva, la celebración desató una cadena de disturbios que empañó el resultado deportivo.

Los altercados comenzaron cuando decenas de aficionados del #Celtic invadieron la superficie para festejar la clasificación. En pocos minutos, cientos de hinchas del #Rangers respondieron lanzando objetos y material pirotécnico, mientras la policía y los responsables de seguridad intentaban contener a los dos bandos con un cordón humano que se extendía a lo ancho del terreno de juego.

Las bengalas cruzaron de una grada a otra y, en varios puntos, aficionados encapuchados fueron detenidos por las fuerzas de seguridad.

Fue un cierre feo para un partido que, durante el tiempo reglamentario y la prórroga, ofreció momentos de juego intenso y algunos detalles que luego se analizarían en las crónicas.

Un comentarista de la cobertura televisiva resumió la escena con una frase que describía la desmesura de la jornada, dejando claro que la violencia empañó lo que había sido un encuentro de alto voltaje.

En el terreno, el Celtic logró avanzar a la siguiente ronda a pesar de no haber rematado a puerta en los 120 minutos. Por su parte, el Rangers dominó la posesión y contabilizó 24 disparos a puerta, incluso con la revisión del VAR que anuló un gol por una mano de Emmanuel Fernández durante la prórroga.

Tomás Cvancara convirtió su intento para sellar la victoria del Celtic y darle el pase a semifinales

En la tanda de penales, Tomás Cvancara convirtió su intento para sellar la victoria del Celtic y darle el pase a semifinales.

Este desenlace llega en plena temporada de Old Firm, una rivalidad histórica que ha contado con episodios de alta violencia en el pasado. En este duelo concreto, la situación quedaba matizada por un dato relativo a la entrada de aficiones rivales: fue la primera ocasión en casi una década que la organización permitía un cupo mayor de hinchas visitantes para este tipo de encuentro, una prueba piloto que, sin embargo, podría verse desactivada por lo ocurrido en Ibrox.

La derrota representa un golpe significativo para el Rangers, que ya venía de sufrir un vuelco en la liga anterior cuando desperdició una ventaja de dos goles al descanso en un empate 2-2 frente al Celtic en el mismo estadio el fin de semana previo.

En la lucha por el campeonato, el Hearts venía liderando la clasificación y el Celtic y el Rangers se habían acostumbrado a repartir títulos a lo largo de los años; de hecho, hasta ahora cada uno suma unas 55 ligas en su palmarés.

El Aberdeen fue el último equipo ajeno a esa dupla que levantó el título en la campaña 1984-1985, recordatorio de la larga historia de dominio de estos dos clubs en Escocia.

Los incidentes de Ibrox han puestos sobre la mesa la necesidad de evaluar medidas de seguridad y aforo para futuros encuentros, especialmente cuando el rival histórico comparte escenario.

Aunque el #fútbol suele buscar el entretenimiento y la pasión de la afición, este episodio deja claro que la intensidad de la rivalidad necesita aristas de control y protocolo para evitar que la violencia eclipsen el deporte.