Barcelona vence al Real Madrid 3-2 en la Supercopa y Mbappé genera polémica por no hacer el pasillo

Final de la Supercopa de España en Yeda: Barcelona derrota 3-2 a Real Madrid y Mbappé lidera la decisión de no permanecer para el pasillo a los subcampeones; el Barça sí ejecuta la cortesía, desatando un debate sobre deportividad y protocolo.

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En este choque, el conjunto catalán consiguió la victoria y, además, ofreció el gesto protocolario del pasillo, acompañando a los subcampeones tras el pitido final.

Sin embargo, el Madrid no devolvió la cortesía de la misma manera y, según captaron las cámaras y diversos medios españoles, fue Kylian #Mbappé quien habría encabezado la decisión de no quedarse para formar el #pasillo junto a sus compañeros.

En las imágenes se puede ver al delantero francés gesticulando para que sus compañeros se retiraran de forma rápida hacia el túnel de vestuarios tras recibir sus medallas.

Este detalle, aparentemente menor para algunos, desató un intenso debate en redes y entre periodistas, que cuestionaron la actitud del #Real Madrid y, sobre todo, la figura de Mbappé en una final oficial.

El Barça, por su parte, ejecutó el pasillo de honor a los campeones con el protocolo habitual, un gesto que contrastó con la actitud mostrada por los blancos y que generó todavía más comentarios sobre la reciprocidad que debe existir en estas instancias.

El episodio no es aislado dentro del #fútbol moderno: la imagen de un equipo que honra al rival en una final contrasta con otros momentos en los que jugadores o clubes han preferido no participar de dichas ceremonias.

En el caso concreto de Mbappé, distintos analistas y aficionados han discutido si este tipo de gestos influyen o deben influir en evaluaciones disciplinarias, o si, por el contrario, se inscriben en una dinámica de individualidad y liderazgo dentro del vestuario.

Como aquel episodio en el que un club de primera división adoptó una postura distinta a la tradicional música de pasillo

La comparación con hechos ocurridos en otras latitudes no tardó en aparecer. En Argentina, por ejemplo, existen antecedentes que se mencionan con frecuencia en estos debates, como aquel episodio en el que un club de primera división adoptó una postura distinta a la tradicional música de pasillo, lo que generó análisis sobre sanciones y normativas.

Aunque cada liga tiene su propio marco disciplinario, la discusión se centra en el equilibrio entre la deportividad, el espectáculo y la identidad de cada club.

En este marco, el Real Madrid podría enfrentar consideraciones internas o incluso disciplinarias, dependiendo de lo que dictaminen las autoridades deportivas, aunque por ahora no hay comunicaciones oficiales al respecto.

Históricamente, la tradición del pasillo ha servido como una muestra de respeto entre clubes que se disputan títulos importantes. En muchas finales, Barça y Madrid han alternado en ese gesto, consolidando una imagen de competencia y formalidad. Este choque en Yeda se ha convertido, para los hinchas y analistas, en una muestra más de cómo el fútbol contemporáneo negocia entre rivalidad y etiqueta.

Más allá del resultado, el encuentro dejó claro que las decisiones individuales de los jugadores pueden acaparar titulares durante varias jornadas, generando debates sobre límites y responsabilidades dentro de la cancha.

En resumen, #Barcelona obtuvo la victoria y el reconocimiento deportivo por el título, mientras que Mbappé ocupó el centro de la atención por su decisión de no participar del pasillo.