Así calculan las matemáticas las opciones de Argentina para ganar el Mundial 2026

Un vistazo claro y cercano a cómo las cifras pueden orientar las probabilidades de Argentina para el Mundial 2026, basándose en el libro Fútbol y Matemática y en el modelo 301060.

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Faltan pocos días para el Mundial 2026 y la conversación está en pleno, porque la Selección #Argentina va a defender la corona ganada en Qatar y las expectativas son altas.

¿Qué dicen las matemáticas sobre esas posibilidades? ¿Se puede medir algo así sin ser un adivino? El libro Fútbol y Matemática, los datos no se manchan, de Guillermo #Durán y Waldemar Iglesias, propone una lectura rigurosa pero accesible: usar números para hacerse una idea de las probabilidades, sin prometer certezas absolutas.

El soporte práctico llega desde un sitio conocido como 301060, un homenaje al nacimiento de Maradona, que data del 30 de octubre de 1960. Este marco no es casualidad: busca darle una base histórica y numérica a las estimaciones que salen de las cuentas.

El sistema que presentaron no pretende pronosticar un campeón con certeza, sino dar una cuota de favoritismo para cada selección. Para ello se alimenta de resultados oficiales de los últimos seis años, con más peso a lo reciente y a los encuentros oficiales que a los amistosos.

En otras palabras, lo que realmente tipo de números está diciendo es: “esto es lo que el historial de resultados nos dice, dentro de un marco razonable”.

No entra ni en formaciones ni en la actualidad de cada plantilla; solo cuenta lo que pasó en los partidos.

Una nota clave es que la matemática sirve para dimensionar probabilidades, pero no puede anticipar imprevistos como lesiones, cambios de entrenador o decisiones arbitrales que alteren el curso de un partido.

“No decimos quién va a ganar el Mundial, por supuesto que no, esto es fútbol”, subraya Durán. Además, el texto insiste en que ciertas categorías del deporte, como el rugby o el baloncesto, pueden ser más previsibles por la frecuencia de los resultados, mientras que el #fútbol suele ser más impredecible por la variedad de marcadores y escenarios.

Seguido de Argentina y Francia

En la pasada Copa del Mundo, el modelo ubicaba a Brasil como principal favorito, seguido de Argentina y Francia. Por ejemplo, Brasil tenía aproximadamente un 20% de probabilidad de salir campeón; si se pudiera jugar el torneo cien veces, Brasil ganaría unas veinte.

“El modelo no es una bola de cristal, es un marco de referencia” para entender hacia dónde tienden las probabilidades, más que para asegurar un ganador concreto.

Ese enfoque ayuda a entender por qué, incluso con un favorito claro en la cabeza, pueden surgir sorpresas que cambian el rumbo en un solo partido.

El análisis actual sitúa a Argentina entre los grandes candidatos, pero no como claro favorito absoluto. Según el modelo, España encabeza la lista de favoritos, Inglaterra figura en el segundo puesto, y luego vienen Argentina, Francia y Brasil, todos bastante pegados en el ranking.

Eso significa que hay cinco equipos con una distancia de rendimiento por encima de la del resto, más allá de que el orden exacto pueda variar con cada partido y cada resultado reciente.

Un detalle interesante es cómo se manejan las definiciones por penales. En la simulación, cuando un partido llega a penales, la probabilidad se reparte a 50-50, porque en ese escenario específico las estadísticas pueden tender a ese equilibrio.

Pero, curiosamente, la propia historia de Argentina en los Mundiales muestra que es una selección que ha definido varias veces por penales, y que ha tenido más aciertos que errores en la mayoría de esas definiciones —un dato que añade contexto a las probabilidades generales.

En definitiva, la matemática aplicada al fútbol es una herramienta para entender tendencias y probabilidades, no un oráculo. El libro y el sitio #301060 presentan una lectura que ayuda a situar a Argentina entre los candidatos fuertes para 2026, sin prometer el título como si fuera una certeza.

Es, en definitiva, una guía para entender qué tan probable es cada escenario, con un ojo en la historia y otro en la actualidad, y con la prudencia necesaria para aceptar que, en el fútbol, lo impredecible siempre puede pegar primero.