Brasil derrota 3-0 a Argentina Sub-17 en Villeta, desata una gresca y una acusación de conducta racista. La Canarinha avanza a semifinales y al Mundial; Argentina aún sueña con la clasificación, con un choque clave ante Bolivia por delante.
La derrota de la selección argentina Sub-17 ante Brasil, por 3-0, en Villeta (Paraguay), durante la tercera jornada del grupo B del Campeonato Sudamericano, dejó claro que este choque fue mucho más que un simple resultado: estuvo marcado por la tensión en el césped, una acusación de conducta racista y la necesidad de una respuesta clara de los organizadores y de las autoridades.
El partido comenzó con #Brasil imponiendo ritmo y control desde el inicio. En la primera mitad, la Canarinha mostró dominio, y el delantero Riquelme Henrique dejó su sello al anotar dos goles que dejaron a la albiceleste contra las cuerdas.
Argentina, que había mostrado solidez en los dos encuentros previos del torneo, no encontró la forma de sostener el plan de juego ante un rival más intenso y preciso en los momentos decisivos.
La controversia llegó a los 17 minutos de la segunda parte, cuando, tras despejar un balón, Eduardo Conceição le gritó al oído al defensor Álvaro Güich.
El tono elevó la temperatura del choque y dio paso a un primer conato de bronca entre varios jugadores. A pocos minutos, João Bezerra señaló a Matheo Benítez Machuca y aseguró ante el árbitro que el argentino había hecho un gesto que imitaba movimientos de un mono.
Según el relato, el juez paraguayo David Ojeda no tomó medidas al respecto y el partido continuó, lo que provocó aún más malestar entre ambos bandos.
A falta de un minuto para el final, Brasil aprovechó un fallo en la salida del portero argentino para anotar el 3-0 definitivo gracias a Conceição.
En ese festejo, el jugador carioca pareció replicar el gesto que se le atribuyó a Benítez Machuca, aumentando la tensión entre los protagonistas y dejando la sensación de que el encuentro quedaría marcado por lo sucedido fuera del balón.
En el desarrollo del encuentro, las reglas y la respuesta ante conductas racistas volvieron a ocupar un lugar destacado. Desde mayo de 2024, la FIFA contempla una serie de medidas para abordar este tipo de conductas: si se detecta un hecho racista, el árbitro puede interrumpir el juego para emitir un aviso y una advertencia en el estadio; si el comportamiento persiste, puede suspender temporalmente el encuentro y, como último recurso, suspenderlo de forma definitiva.
En el choque de Villeta, no se aplicaron estas herramientas de forma visible, lo que provocó críticas y debates sobre la efectividad de las medidas en escenarios juveniles.
Tras el silbato final, la tensión dejó un estela de empujones y enfrentamientos entre varios integrantes de ambos equipos. El árbitro suspendió temporalmente la acción para separar a las partes, y terminó expulsando al mediocampista argentino Tobías Goytía, quien recibió tarjeta roja ante la mirada de los cuerpos técnicos.
El cierre fue un subidón de nervios, con los protagonistas intentando retomar la compostura ante la mirada de entrenadores y delegados.
Brasil asegura su pase a las semifinales del torneo y la clasificación para el Mundial Sub-17 que se disputará en Qatar
Con este resultado, Brasil asegura su pase a las semifinales del torneo y la clasificación para el Mundial Sub-17 que se disputará en Qatar, según la organización.
Por su parte, Argentina, a pesar de la derrota, conserva opciones para avanzar a la Copa del Mundo, ya que en este formato se clasifican siete equipos de CONMEBOL.
Su siguiente partido será el domingo a las 17 ante Bolivia, un choque clave para reorientar sus aspiraciones.
Históricamente, el #Sudamericano Sub-17 ha servido de escaparate para jóvenes talentos que a veces terminan dando el salto a categorías superiores de sus clubes o de sus selecciones.
Brasil y #Argentina han mantenido una rivalidad constante en estas categorías, donde la presión por mostrar talento y proyección es tan grande como la necesidad de controlar las emociones en momentos decisivos.
Este duelo, marcado por la polémica, amplía esa narrativa y deja abiertas varias preguntas sobre la gestión de incidentes en el fútbol juvenil y la aplicación de las normas antiacoso en el temple de los futuros jugadores de la Canarinha y de la Albiceleste.
