La situación de Marcos Rojo en Racing cambia de golpe: su rendimiento reciente abre la puerta a una continuidad que parecía imposible, mientras el club evalúa la mejor manera de mantener al defensor veterano en la plantilla.
La historia de #Marcos Rojo en Racing dio un giro notable en las últimas semanas. De ser mirado con recelo por buena parte de la afición y de verse prácticamente fuera de la consideración del entrenador, el zaguero de 36 años ha ido ganándose un lugar a fuerza de rendimiento.
El equipo venía atravesando un momento de altibajos y la casi segura baja de Agustín García Basso, otro central zurdo, terminó de inclinar la balanza a favor de la continuidad de Rojo.
Para Diego Milito, el presidente, el costo-beneficio está claro: si el jugador mantiene el nivel demostrado en los últimos encuentros, la experiencia y la jerarquía que aporta pesan más que cualquier duda.
Y Gustavo Costas, que ya había dejado entrever que necesitaba un perfil así en el plantel, también se mostró favorable a que el zaguero siga vinculado al club.
El punto de máxima tensión llegó el 12 de abril, en el Cilindro. Rojo atravesó su peor partido de la temporada: falló en el primer gol de River, un cruce mal ejecutado que dejó a Facundo Colidio definir con facilidad ante Facundo Cambeses.
En ese mismo choque, el central terminó siendo expulsado por un golpe sin balón a Lucas Martínez Quarta. A partir de ahí, la afición dejó de darle un respaldo cauto y pasó a observar con atención cada jugada de Rojo, recordando también el gol en contra que había protagonizado en la semifinal anterior ante Flamengo, un partido que dejó a Santiago Sosa fuera de combate por una lesión y que, para muchos, marcó un mojón en la relación entre el jugador y la hinchada.
El Tribunal de Disciplina lo suspendió por dos fechas, lo que implicó perderse los duelos con Aldosivi y Barracas Central. Tras cumplir la sanción, regresó ante Caracas FC en Venezuela, donde el técnico optó por una formación de suplentes para conservar el pase a los playoffs.
En los siguientes encuentros, impulsado por el rendimiento del equipo, Rojo volvió a ser titular ante Huracán e incluso disputó los noventa minutos en esos compromisos.
Con 18 partidos disputados bajo el contrato por productividad que firmó en agosto del año pasado, después de que Miguel Ángel Russo lo hubiera dejado en una situación de prescindibilidad en Boca, la posibilidad de extender su vínculo podría mantenerse vigente hasta junio de 2027.
La próxima semana el club recibirá a Kristian Bereit en Argentina para avanzar en los términos de la continuidad; el representante ya habló con Rojo y hay buen ambiente para una renovación si el rendimiento sigue respaldando la idea.
Rojo, por su parte, no venía a pedir disculpas por su expulsión ante River. En su visión, las cosas que pasan en el fútbol pueden ser tensas y, a veces, malinterpretadas fuera de contexto. Lo que sí dejó claro fue que su estilo de juego no busca dañar a nadie: se defiende con la fricción, con las disputas y con una entrega que, según él, no va a cambiar.
"Soy un central que le gusta la fricción y voy a las disputas con todo; así me enseñaron a jugar y así voy a seguir siendo hasta el último día de mi carrera", afirmó en una declaración que trató de calmar a la gente que esperaba otro rumbo.
Costas quiere que el vestuario siga unido
Costas quiere que el vestuario siga unido, y la conexión con Rojo no se rompió tras la charla posterior al choque con River. El entrenador, que en su momento puso sobre la mesa lo que buscaba en el plantel, sostuvo que aún hay potencial para aprovechar al máximo al veterano.
Con la dinámica de la liga y la necesidad de resultados, la gran pregunta es si Rojo logrará revertir la percepción de la afición y convertir la continuidad en una historia de aciertos, más allá de las salidas de tono puntuales.
En definitiva, la gran incógnita de Racing pasa por si Rojo podrá convertir su experiencia en un valor estable para el corto y mediano plazo. Si logra ese equilibrio, podría convertirse en el eje de un equipo que, tras varias turbulencias, necesita estabilidad y un líder que asuma riesgos en el campo.
¿Logrará dar vuelta la historia con la gente? Ese es el gran desafío que muchos esperan ver resuelto de aquí al cierre de la temporada.
