Polémica en el Superclásico: el árbitro y el VAR bajo la lupa tras el penal no pitado

Análisis detallado de la controversia alrededor del penal no cobrado en el Superclásico, el papel del árbitro Darío Herrera y del VAR Héctor Paletta, y las sombras que envuelven a la dirigencia y a las designaciones arbitrales en Argentina.

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Aunque no estuvo en la cancha, el penal no pitado de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta en el #Superclásico quedó para muchos como el eje de la discusión del momento.

El error del juez Darío Herrera, el árbitro principal aquel día, fue señalado por buena parte de la opinión pública como el motivo por el que un resultado polémico quedó marcado para más de una jornada.

Y, pese a que Herrera podría representar al país en el próximo Mundial, la tensión no se disipó: la #polémica se trasladó al VAR, y Héctor Paletta —el responsable del Video Assistant Referee en la sala de Ezeiza— no recibió un respaldo claro en esas circunstancias.

La combinación de estos elementos dejó a un sector de la afición y a la prensa mirando con recelo la fiabilidad de las designaciones para partidos de alto voltaje.

Paletta, de 49 años y nacido en Longchamps, es profesor de Educación Física y figura como hermano de Gabriel Paletta, ex jugador de #Boca Juniors. Este lazo familiar y la trayectoria del árbitro cotizan de forma constante cuando se discute su influencia en decisiones y en la gestión de la cabina VAR.

Según un reportaje de Clarín, Paletta cobra un sueldo del gobierno bonaerense que, en cifras, supera los 4,4 millones de pesos anuales, y en algunas semanas debe ausentarse para atender designaciones de Primera División.

Este contexto añade otra capa a la conversación sobre la independencia de los árbitros y su relación con las instituciones estatales.

La historia de Paletta dentro de la AFA data de 2007; su trayectoria como juez principal en Primera División se resume en 22 partidos entre 2013 y 2024, mientras que desde hace años se desempeña como responsable de la cabina #VAR en la sede de la Asociación en Ezeiza.

En los últimos tiempos, y tras el incidente en el Superclásico, Beligoy —cuestionado jefe de los árbitros— decidió, para encuentros de menor perfil, mantenerlo en la escena, como quien espera que la tierra se calme antes de volver a exigirle precisión en momentos decisivos.

Paletta dirigió como VAR en partidos como Atlético Tucumán-Banfield y Platense-Estudiantes

Durante esa etapa, Paletta dirigió como VAR en partidos como Atlético Tucumán-Banfield y Platense-Estudiantes, e incluso terminó involucrado en un tramo de semifinales, lo que alimentó debates sobre su idoneidad para escenarios de alta exposición.

La situación dio un giro cuando se conoció que, poco después del Superclásico, se abrió una #investigación judicial que involucra al propio Paletta.

Según fuentes consultadas por este diario, la Justicia estaría analizando movimientos financieros presuntamente sospechosos vinculados a criptomonedas.

En concreto, la investigación sugiere la existencia de acreditaciones en billeteras virtuales por montos que, al parecer, superarían de forma considerable los ingresos declarados por el árbitro durante ciertos años.

Paletta, que se ha mostrado afectado por lo ocurrido, sostuvo que las controversias en el fútbol suelen generar “fusiles mediáticos” y que no se debe confundir una decisión arbitral con un ataque general a la figura del árbitro o a la institucionalidad.

Pero las historias no terminan ahí. Fiscales y dirigentes han visto en este caso un ejemplo de cómo la relación entre deporte y administración pública puede cruzarse con frecuencia. Yael Falcón Pérez, otra de las figuras vinculadas a la organización de torneos a nivel internacional, salió a relucir hace poco por un antecedente laboral en un cargo municipal; y otros nombres que aparecen en la esfera de gestión deportiva provincial y local, como Claudio Tapia o representantes del fútbol en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana (CEAMSE), han alimentado la lectura de que la ética, la transparencia y las conexiones políticas quedan siempre en la picota cuando el balón decide un partido decisivo.

Todo ello aporta una capa histórica: el #fútbol argentino no solo es pasión, sino también un espejo de tensiones entre instituciones y personas que, a veces, se cruzan en escenarios de alto estrés y gran exposición mediática.

En este escenario, el público se pregunta cuánto pesa la historia de cada árbitro en decisiones que pueden mover el ánimo de millones de aficionados.

¿Qué tanto influye la experiencia, la técnica del VAR y la relación con las instituciones en una herramientas tan decisivas como un penal o una falta decidida con revisión tecnológica? ¿Cómo se fortalecen la confianza y la legitimidad de las decisiones cuando existen dudas y señalamientos que, aunque se presenten como alegaciones, quedan en la arena pública y pueden afectar la percepción del fútbol profesional en Argentina? La respuesta, por ahora, depende de la transparencia de las investigaciones, de las aclaraciones oficiales y de la manera en que la AFA y las autoridades pertinentes gestionen la comunicación con los aficionados y los medios.