Tras la victoria 3-1 ante Banfield, Marcelo Gallardo se despidió como entrenador de River Plate, cerrando su segundo ciclo con un mensaje de gratitud y un vistazo a su futuro en el club.
En lugar de una conferencia de prensa tradicional
En lugar de una conferencia de prensa tradicional, el entrenador dejó el vestuario y subió a un carrito que lo llevó a la sala de conferencias del estadio Monumental.
Allí no aceptó preguntas; se sentó, pronunció un discurso breve y, entre aplausos, se retiró para evitar cualquier foco de polémica.
«Buenas noches. Voy a ser muy breve. Muchas gracias a la gente por otra noche de amor incondicional. Retribuir todo ese cariño es difícil, así que se los quiero decir aquí: gracias», dijo, con la voz serena, y recibió los saludos de quienes estaban allí, periodistas y aficionados, que lo acompañaron durante años.
Después añadió: «Voy a estar muy pendiente. Deseo con todo el corazón que se puedan reponer. Gracias. Muy amable».
Antes de esa despedida, el saldo de la última racha había sido irregular: River venía de tres derrotas en el Torneo Apertura, frente a Tigre (4-1), Argentinos Juniors (1-0) y Vélez (1-0), y este triunfo buscaba cerrar un ciclo con una nota positiva.
En el marco de su segunda etapa, Gallardo dejó un legado de logros y memorias que quedan grabados en la historia reciente del club. Con River, logró conquistar la Copa Libertadores en 2015 y en 2018, además de otras competiciones que fortalecieron la identidad del club y su estilo de juego.
Su salida abre un periodo de transición para la institución, que deberá definir a la brevedad quién asumirá la conducción técnica y cómo se reorganizará el plantel para medir el ritmo de un equipo que quiere competir al máximo en los torneos locales e internacionales.
Más allá de las cifras, el tramo de Gallardo al frente del club dejó huellas profundas: la forma en que manejó las crisis, la relación con la prensa y el vínculo con una afición que lo acompañó en momentos de gloria y de dificultad.
El Monumental, escenario de noches históricas, volvió a demostrar que el club no solo se sostiene por los resultados, sino por la capacidad de construir historias compartidas.
Gallardo, por su parte, habló desde la emoción contenida y dejó claro que, aunque se vaya del banco, el vínculo con River no se interrumpe de manera definitiva.
