Polémica en la última jornada de la liga argentina: favores, arbitrajes y la sombra de Tapia

La novena fecha de la fase regular del fútbol argentino llega con anuncios de controversia: un bloqueo de dirigentes, investigaciones en curso y una programación que podría favorecer a algunos equipos por encima de otros.

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En el #fútbol argentino se disputará la novena fecha de la fase regular, esa que oficialmente corresponde a 16 partidos, pero que en la práctica viene cargada de tensiones y versiones cruzadas.

El escenario es el que los dirigentes han instrumentalizado para justificar un verdadero lockout que dejó a la pelota quieta la víspera de que Claudio #Tapia y Pablo Toviggino sean citados en una investigación por presunta apropiación indebida de aportes de seguridad social.

En otras palabras, una jugada de fondo que no sale gratis y que complica cualquier lectura neutral del campeonato.

La consecuencia inmediata es que la programación de la jornada no pasa desapercibida. En el medio está la #polémica de siempre: algunos clubes podrían entrar a los playoffs con resultados puestos, mientras otros se quedan esperando para ver qué ocurre.

El caso que más da que hablar es el de Barracas Central, que con 21 puntos figura en la pelea de la Zona B junto a Huracán (21), Racing (20), Tigre (19) y Sarmiento (19), y que, curiosamente, jugará 24 horas antes que Banfield, ya eliminado, que tiene 15 puntos.

Es decir, un choque entre rivalidad deportiva y decisiones que pueden terminar inclinando la balanza a favor de uno u otro equipo.

Barracas Central no es un equipo cualquiera en este relato. Es el club asociado a Tapia, y su estadio lleva el nombre del presidente de la AFA. En su estructura dirige el hijo mayor de Tapia, Matías, mientras el menor, Iván, ocupa el rol de diez y capitán. Todo ello, sin perder de vista que, en la órbita de la polémica, la relación entre Tapia y Matías Mariotto, presidente de Banfield, es lo suficientemente estrecha como para que el tema de las sedes y las concesiones aparezca con un halo de sospecha.

En este marco, la designación de Darío Herrera, árbitro mundialista, para el choque Barracas-Banfield despierta ciertas inquietudes, y el VAR estará a cargo de Silvio Trucco, otro nombre con peso en el paisaje arbitral.

La pregunta de fondo es: por qué no se juega todo al mismo tiempo. El #Reglamento de la liga indica que cuando una última jornada puede definir posiciones relevantes para el título, ascensos, descensos o clasificación a etapas posteriores, los encuentros deben disputarse en un mismo día y horario.

En la práctica, se ha visto un intento de acomodar los encuentros para que algunos obtengan beneficios. Por ejemplo, desde Viamonte explicaron que aquello suele usarse para la definición del título, una explicación que, en este contexto, suena a justificación de ciertas maniobras.

Por su parte, la Subsecretaría de Seguridad en Eventos Masivos y Deportivos de la ciudad recomienda evitar la coincidencia de River y Boca con otros partidos locales, lo que añade otra capa de complejidad a la planificación.

A Clarín se le ha filtrado que el organismo no habría pedido expresamente este cambio para esta ocasión.

Lo que explica decisiones como el calendario de Barracas Central

En paralelo, la Liga Profesional señala que la representatividad de los clubes argentinos en competencias de Conmebol obliga a priorizar el descanso, lo que explica decisiones como el calendario de Barracas Central, que tendrá 96 horas entre su partido y el choque ante Olimpia por la Copa Sudamericana.

Sin embargo, no se aplica el mismo criterio para Rosario Central, que recibirá a Tigre y luego enfrentará a Libertad en menos de 48 horas, una diferencia que no pasa inadvertida entre los clubes.

En la Zona A, la lucha por las plazas de clasificación también es intensa: San Lorenzo, Independiente, Unión, Defensa y Justicia e Instituto pelean por avanzar.

El Ciclón, el Rojo y los santafesinos jugarán el sábado; Defensa y Justicia e Instituto lo harán el lunes. Es evidente que habrá un claro favoritismo implícito para los equipos de Florencio Varela y Alta Córdoba, que sabrán cuántos goles necesitan en sus respectivos duelos frente a Gimnasia de Mendoza y Estudiantes de Río Cuarto.

Todo este ruido se produce en un contexto en el que la Copa del Mundo FIFA 2026 ya se asoma: en Vancouver, Tapia viajó para participar en el 76º Congreso de la FIFA, acompañado por otros dirigentes del fútbol argentino, con una presencia que no pasa desapercibida entre quienes miran el tablero institucional.

Juan Cavagliatto, presidente de Instituto, acompañó a Tapia al congreso y facilitó un polideportivo para el tercer encuentro de Dirigentes del fútbol argentino celebrado en marzo.

En medio de las historias y las voces, parece claro que dos de las plazas ya estarían aseguradas, y que San Lorenzo e Independiente podrían conformar un escenario en el que un simple empate les serviría para avanzar.

Pero en el fútbol argentino, la pregunta siempre es la misma: habrá un pacto de no agresión entre los grandes o se impondrá la lógica de la competencia a velocidad de contrarreloj? La sensación es que la situación tiene más de tensión institucional que de simple calendario deportivo, y que, como suele ocurrir, la verdad puede estar en medio de dos fuegos cruzados.

En definitiva, el fútbol argentino parece vivir un episodio más de su historia en el que la dinámica del poder y la pasión de la gente terminan chocando en cada jornada de liga, dejando al descubierto que, en este deporte, quien no corre, vuela.