Marcelo Araujo, cuyo nombre artístico era Lázaro Jaime Zilberman, falleció a los 78 años tras una larga lucha contra el cáncer. Esta crónica repasa su trayectoria desde Fútbol de Primera hasta Fútbol Para Todos y su influencia en el periodismo deportivo.
No habrá velatorio y será cremado en el cementerio de Chacarita el martes.
Aunque llevaba tiempo alejado de la radio y la tele, su voz volvió a escucharse gracias a las redes y a los videos que repasan sus momentos más emblemáticos.
Uno de los momentos más recordados es ese Superclásico en el que Martín Palermo marcó un gol mientras Araujo mencionaba la recaudación del duelo River-Boca.
Su estilo mezclaba análisis riguroso, tiempos pegados a la jugada, ironía y ese modo propio de llamar a los jugadores con todos sus apellidos cuando celebraban una diana.
Una de sus frases más recordadas, aunque ya en tono de broma, quedó en la memoria popular, mostrando su manera de ver el juego.
Nacido en Villa Crespo, Araujo inició su camino junto a Fernando Niembro en la década de 1970 y en agosto de 1989 dio un salto a la fama al conducir Fútbol de Primera, la histórica dupla con Enrique Macaya Márquez que marcó época y llevó el análisis de las grandes finales y de la Selección a millones de hogares.
En 1999 ganaron el Martín Fierro de Oro, reconocimiento que consolidó su estatus dentro de la radiotelevisión deportiva argentina.
Fútbol de Primera fue un hito de la TV argentina
Fútbol de Primera fue un hito de la TV argentina, y Araujo formó parte de ese grupo que hizo del relato un arte. En 2009, tras un breve paso por DSports, recaló en la Televisión Pública para ser la voz principal de Fútbol Para Todos, el programa que devolvió los partidos de Primera a la gente de a pie, de forma gratuita para todo el país.
Compartió micrófono con Julio Ricardo y Fernando Pacini entre otros, y durante cuatro temporadas guió las transmisiones hasta que, en abril de 2014, presentó su renuncia mediante una carta pública dirigida a la entonces presidenta Cristina Kirchner.
El desencadenante más mediático fue su ausencia en el Superclásico entre River y Boca, un partido clave que dejó a la audiencia con ganas de verlo menos a menudo en esa coyuntura.
Después de aquella etapa volvió a dedicarse al análisis y dejó el relato. En 2018 regresó a Canal 9 para conducir un programa nocturno sobre el Mundial de Rusia, aunque su época más activa en la televisión ya había quedado atrás.
Priorizaría su salud y la vida familiar, sobre todo ante la enfermedad que lo llevó a retirarse de la exposición pública y vivir con su pareja Graciela Ocampo, con quien tuvo idas y vueltas, y a sus hijas Florencia Zilberman y Soledad Tuny Testi.
Durante la internación por coronavirus hubo un episodio que dio que hablar: las hijas se presentaron en el domicilio para defender la cerradura y las pertenencias, y se generó una disputa que llevó a un llamado al 911.
Graciela Ocampo compartió su versión y defendió su lado de la historia, en medio de una convivencia compleja que se hizo pública durante la enfermedad.
Araujo dejó de narrar un partido por una decisión que marcó su carrera, pero su voz quedó grabada para siempre en la memoria de los aficionados.
Más allá de los momentos polémicos, lo que permanece es la huella de un relator que supo convertir la cancha en un escenario de historias humanas.
