Detrás de la seguridad de la AFA: el hombre que maneja millones y la sombra de los operativos de la selección

Una revisión detallada sobre Matías Ferreyra Ramírez, OSAM de la AFA, su pasado policial, su papel en la seguridad de la casa madre del fútbol argentino y las sombras económicas que rodean los operativos para partidos y selecciones.

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Se trata de Matías Fernando Ferreyra Ramírez, un hombre que escaló en la pirámide de #seguridad de la casa madre del fútbol, es el brazo de los operativos policiales nacionales e internacionales, jefe de seguridad de la #AFA y la selección Argentina, y manejaría un negocio millonario.

Ferreyra fue policía. El 21 de julio de 2013, después de la Batalla de Flores, fue señalado durante varios allanamientos a la sede de la División de Eventos Deportivos. En esa época era inspector y lo acusaron de connivencia con la barra de Boca. Ocurrió tras un enfrentamiento entre dos facciones de La Doce antes de un partido con San Lorenzo. Hubo 200 disparos y dos muertos, Marcelo Carcaro y Ángel Díaz. Con el tiempo, fue exonerado. Hoy, figura como OSAM (Oficial de Seguridad de la Asociación Miembro) de la AFA y es el representante argentino ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

Ferreyra encabeza un equipo de seguridad formado por una decena de policías, retirados y en actividad, que trabajan en operativos donde sus subordinados pueden llegar a cobrar alrededor de 1.200 dólares por partido en competencias continentales. Esos oficiales cuidan a funcionarios, delegaciones y participan en encuentros de gran envergadura. Según fuentes vinculadas a la administración continental, algunos observan con recelo que Ferreyra podría quedarse con parte de ese dinero, un plus por designarlos para los operativos de las Copas Libertadores y Sudamericana.

Clarín intentó comunicarse con Ferreyra, pero no obtuvo respuesta a sus mensajes.

Pablo Toviggino, después de declarar ante el juez Diego Amarante por la causa AFA, representa uno de los ejes centrales de la estructura. En este marco, Ferreyra es visto como una pieza clave en la red de seguridad que rodea a la casa madre del fútbol argentino. Es un hombre de confianza de Toviggino y, a la vez, el nexo con otros operadores del sector. En su trayectoria empresarial, aparece como socio gerente de Exercitus SRL. Según el Boletín Oficial, la empresa se presentó como proveedora de “servicios de vigilancia y protección de personas; transportes, custodia y protección de cualquier objeto de traslado lícito a excepción del transporte de caudales; vigilancia y protección de personas y bienes en espectáculos públicos, locales bailables y otros eventos y reuniones análogas”.

Las oficinas están en Larrea 280, en pleno Once, cerca del Abasto Shopping.

Se trata de Nivel 3 Seguridad

En el mismo Boletín Oficial se identifica a otra socia: Tais Adriana Ibarra, quien forma parte de otra SRL que provee servicios para el fútbol. Se trata de Nivel 3 Seguridad, que llevó a San Lorenzo a reclamar pagos entre setiembre de 2018 y julio de 2021, en el Nuevo Gasómetro y en la sede de Avenida La Plata.

En 2023, la Justicia condenó al club azulgrana a pagarle 41.411.893,50 pesos más intereses. Este es un indicio de cómo las redes de seguridad privada se entrelazan con clubes y altas esferas del fútbol.

La seguridad privada es uno de los costos más grandes del fútbol argentino. En función de la trascendencia de cada partido, los clubes gastan entre 20 y 40 millones de pesos por encuentro. La tendencia obedece, en gran parte, a la preferencia de evitar policías en las tribunas, lo que eleva los costos de los operativos. En la jerga de los pasillos, el que viste la “campera flúo” es el eslabón más sensible: pueden cobrar entre 50.000 y 70.000 pesos por partido y, en algunos casos, trabajan 16 horas. Tech Security figura como una de las empresas que mayor número de servicios provee en Primera División. Hasta diciembre de 2023, uno de los principales accionistas era Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.

La seguridad privada en el fútbol genera un movimiento millonario y es un gran costo para los clubes. Operan en todas las canchas y el sistema está atravesado por relaciones entre empresas, gremios y autoridades. Ferreyra centraliza estos vínculos y mantiene vínculos con UTEDYC (Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles), el gremio de los controles de accesos a los estadios.

Los operativos de la AFA pasan por sus manos, especialmente cuando se coordinan con las distintas policías de cada provincia para los partidos de la Selección Argentina.

Según la Agencia NA, los registros societarios analizados muestran inconsistencias llamativas, como la ausencia de empleados declarados a pesar del volumen de operaciones que la empresa habría alcanzado dentro del sector.

En el marco de la investigación por la presunta #corrupción de la AFA, con Toviggino en el centro, la presencia de Ferreyra genera interrogantes. En particular, por el poder económico y la caja que maneja bajo su ala, y por la influencia que puede ejercer sobre dónde y cómo se gastan millones de pesos en seguridad en el fútbol argentino.