Chacho Coudet quiere abrir el camino de River ante Boca en el Superclásico con un inicio prometedor

Análisis del momento de River tras la llegada de Coudet y las claves para el Superclásico frente a Boca en el Monumental este domingo a las 17.

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En Núñez ya se respira con intensidad el #Superclásico que se disputará este domingo a las 17 en el Monumental. Los hinchas llevan días cantando y acompañando al equipo tras la victoria de River ante Carabobo, en la Copa Sudamericana, que dejó al conjunto de Eduardo Coudet con buenas sensaciones de cara al duelo frente a Boca.

El propio Chacho no escondió la ilusión y dejó claro que vivirán el clásico de una manera especial, sabiendo lo que significa para la gente y el club.

“Vamos a llegar muy bien al domingo”, afirmó, y coincidió en que los errores pueden aparecer, pero que la idea es hacer un gran partido y regalarle el triunfo a la afición.

La buena racha que acompaña a Coudet es, sin duda, el paraguas que inquieta a Boca. Desde que asumió el entrenador, River suma seis victorias y un empate. Aunque aún hay aspectos por pulir, especialmente en la construcción del juego, el equipo mostró solidez, resuelve los partidos y llega con confianza.

En el primer clásico que disputó bajo esta dirección, ante Racing, la actitud fue contundente y el resultado dejó claro que la idea de juego se está consolidando.

Además, en estos siete encuentros el equipo marcó 13 goles y apenas recibió 2, lo que ilustra una mejoría notable en la fase ofensiva, apoyada por el nuevo dibujo táctico 4-1-3-2 que parece funcionarle de momento.

La seguridad entre los delanteros ha sido una de las grandes noticias. Sebastián Driussi ha sido protagonista, con cinco tantos en los últimos siete encuentros, mientras que Colidio ha ganado protagonismo desde que volvió a ser titular: dos goles en tres partidos.

Está claro que River está encontrando su mejor versión cuando la pelota llega a la movilidad de los atacantes, que muestran más presencia en el área y menos dependencia de las bandas.

En la portería, el joven Santiago Beltrán, de 21 años, ha ganado la confianza de la gente y del cuerpo técnico. Ante las lesiones de Armani y Centurión, Beltrán asumió el rol de titular y no desentonó: un arquero sobrio, con posición, altura y agilidad, que llega a su primer Superclásico con un bagaje competitivo que promete seguir creciendo.

Pero no todo es color de rosa. Las malas noticias llegan por el frente de las lesiones: Fausto Vera se perdió un esguince colateral medial de rodilla derecha y Juanfer Quintero sufrió un pinchazo del psoas izquierdo.

Sus ausencias obligarán a Coudet a buscar soluciones rápidas en la mitad de la cancha

Sus ausencias obligarán a Coudet a buscar soluciones rápidas en la mitad de la cancha. Kevin Castaño no consiguió estabilizarse en Carabobo y, por ello, el técnico podría recurrir a Juan Cruz Meza, un joven que ha mostrado buen manejo y presión en minutos recientes.

También podría haber novedades en el once de mitad de cancha, con Kendry Páez tomando protagonismo para aportar dinamismo si Quintero no se recupera o si Subiabre, que ha tenido menos participación, es considerado para un cambio de perfil.

El historial favorable de Coudet ante Boca es otro dato a favor de River. Como técnico de otros equipos, el balance en seis encuentros es de tres victorias, dos empates y una derrota, con una derrota que, curiosamente, tuvo influencia de un árbitro que desató la polémica en la final de Copa Argentina 2015.

Además, como jugador de River, Coudet vivió aquel famoso partido de 2002 en la Bombonera, marcado por una vaselina de Rojas y un resultado que los aficionados aún recuerdan.

Este bagaje personal añade una dosis extra de motivación para el Chacho, que llega con la experiencia de haber enfrentado a Boca desde ambos banquillos y desde el césped.

Con todo, el Superclásico siempre trae su propio guion: puede que el plan salga como se imagina, o que el rival sorprenda y cambie el ritmo del partido en cuestión de minutos.

Pero la actualidad favorece a River: la consolidación del sistema, la versión más eficiente de la dupla de ataque y un portero que ha mostrado seguridad.

Si el chacho consigue mantener esa idea y los médicos logran recuperar a jugadores clave, la afición podría ver una primera página de un nuevo ciclo, donde River busca sumar tres puntos frente al eterno rival y empezar a dejar claro el camino hacia lo que puede ser una temporada de crecimiento.

En definitiva, el choque entre River y Boca no es solo un partido más; es la posibilidad de confirmar que el programa de Coudet va por buen camino, que la ofensiva está encontrando su rumbo y que, a pesar de los contratiempos, el equipo está preparado para competir al máximo nivel.

El domingo, en el Monumental, todo se pondrá en juego, y la historia dirá si el Chacho logra inaugurar una era favorable frente a uno de los rivales más exigentes del #fútbol sudamericano.