Con la fecha 16 disputada y la jornada pendiente por completar, solo ocho equipos aseguraron su boleto a los octavos. Este artículo desglosa las posiciones, los cruces posibles y el pulso entre San Lorenzo e Independiente por evitar quedarse fuera.
El Torneo Apertura entra en su tramo decisivo y la tensión se siente en cada balón. Se jugó la fecha 16 y, para cerrar la fase regular, falta terminar la jornada número 9 de la Liga Profesional, movida por el lock-out de la AFA. En total, solo ocho equipos (cuatro por grupo) ya aseguraron su pasaporte a los octavos de final. Este es el mapa de lo ocurrido y lo que se viene.
En la Zona A, la clasificación está así: Estudiantes manda con 28 puntos, seguido de Boca con 27, Vélez también 27 y Talleres con 25. En la Zona B, la cosa está apretada pero clara en la cima: Independiente Rivadavia lidera con 33, River suma 29, Argentinos Juniors llega a 29 y Rosario Central tiene 27.
A falta de la última fecha, seis equipos se quedaron sin chances de avanzar, y todos los demás irán calculando cada rasgo de la calculadora para el cierre.
El formato es conocido, pero siempre genera expectativa: el primero de cada zona se medirá con el octavo de la otra en los cruces de ida y vuelta que se resuelven a partido único, con la ventaja de localía para el mejor ubicado.
A partir de octavos, la cosa continúa hasta las semifinales, y la gran final se jugará en cancha neutral. En juego no solo está el pase, sino también la estrella que otorgará la tabla anual al campeón al cierre de las 16 fechas del Clausura.
En la Zona A, Estudiantes recuperó la cima tras empatar con Talleres y quitó el liderato temporal a Boca, que venía de una goleada ante Defensa y Justicia en Varela.
En el mismo grupo, Vélez igualó con Unión y dejó escapar la posibilidad de trepar más alto. El Tate sigue entre los ocho y depende de sí mismo para asegurar su lugar en el playoff, algo que da tranquilidad pero no garantiza nada.
En la Zona B se cuece la definición dramática. Gimnasia logró su quinta victoria consecutiva, venciendo a Belgrano en Córdoba y acercándose a la cima; Huracán cerró la fecha con una derrota frente a Argentinos y quedó con 21 puntos.
A pesar del tropiezo, depende de sí mismo, pero tiene a Racing (con 20) acechándolo y visitándolo en la última jornada en el Cilindro, donde los de Costas deben ganar sí o sí para sostener cualquier esperanza de avanzar.
El último clasificado de la Zona B
El último clasificado de la Zona B, Barracas, suma 21 y, con la postergación, se cruza con Banfield, que está fuera de todo. Tigre y Sarmiento también están en la pelea con 19, peleando por meterse entre los ocho.
Así quedan, en términos prácticos, los cruces de playoffs antes de la última fecha. El escenario invita a pensar que el que llegue con más puntos y mejor posición puede imponer ritmo en las series, pero la imprevisibilidad del #fútbol argentino suele tener última palabra en esos duelos.
Históricamente, estos finales de fase regular han dejado sorpresas: equipos que llegan picando con ventaja en los grupos a veces pierden el paso en la última jornada, y otros que aparecen por la cola logran empujar un cruce inolvidable.
El formato de cuartos y semis, además, premia el rendimiento sostenido pero también la capacidad de responder a presión y a los cambios de turno que impone cada partido.
La final neutral añade un plus de incertidumbre y, para muchos aficionados, la promesa de un desenlace memorable.
En definitiva, queda una jornada por cerrar y un tablero que puede cambiar de una fecha a otra. Hay orillas que conviene cuidar, hay otras que se abren con la necesidad de un triunfo. Y entre San Lorenzo e Independiente, dos equipos que caminan por la cornisa, el próximo domingo podría destapar una de esas definiciones que quedan para el recuerdo.
San Lorenzo suma un punto que no le alcanza para volar alto, mientras el Rojo necesita ganar para depender de sí mismo; si se cruzan entre sí, el drama está servido.
El cierre de la fase regular podría escribir otra historia, y los fanáticos, con la calculadora en mano, se preparan para vivir una última jornada con mayor ritmo que nunca.
