Análisis sobre el encuentro de Córdoba en el que dirigentes del fútbol argentino mostraron postura confrontativa ante investigaciones judiciales, la posibilidad de cambios en la conducción y el papel de figuras como D'Onofrio.
Enmarcadas en un clima de impunidad percibida que ha acompañado durante años a la gestión de la AFA, las palabras buscaron encolumnar respaldos y, al mismo tiempo, justificar una postura victimista frente a las causas judiciales que pesan sobre Claudio #Tapia y Pablo Toviggino.
Todo ocurría justo en la antesala de una semana crucial: la posibilidad de que varios de ellos se presenten ante la Justicia en relación con denuncias y procesos que podrían afectar la conducción actual.
En ese contexto, emergió un nombre que atrae apoyos desde una parte del #Gobierno nacional para un posible reemplazo de la estructura actual: Rodolfo D’Onofrio, ex presidente de River Plate.
"No vamos a detener el impulso de engrandecer el fútbol argentino", fue la consigna de Tapia en el marco del “3er Encuentro de Dirigentes del Consejo Federal del Fútbol Argentino”.
Un mensaje que, para muchos, sonaba a una defensa de la continuidad frente a las investigaciones por dinero negro, testaferros, mansiones, autos de lujo, un helipuerto y caballos pura sangre vinculados a la gestión institucional.
El líder de la #AFA parece decidido a buscar alianzas en el interior del país, mientras observa con recelo el avance de las causas que podrían derivar en procesos judiciales.
La preocupación por el terreno judicial no es nueva para la dirigencia. Existen antecedentes de dirigentes que terminaron destituidos tras verificarse irregularidades. En mayo del año anterior, Ednaldo Rodrigues fue removido de la presidencia de la Confederación Brasileña de Fútbol tras un fallo judicial en Río de Janeiro que constató falsificaciones en documentos oficiales.
En Argentina, la reciente denuncia de ARCA sobre el incumplimiento de aportes de seguridad social mantiene la presión sobre la cúpula, y Tapia deberá declarar ante la justicia para enfrentar ese motivo específico.
Se espera que su comparecencia ocurra en los próximos días, junto a Toviggino, quien también ha cambiado de abogado en un intento por demorar su propio turno ante el magistrado.
La cifra que da pie a la preocupación económica también es notable: la recaudación reclama una deuda de aproximadamente 55 millones de euros, cantidad que corresponde al monto reclamado por aportes de seguridad social en el marco de la investigación.
Sino también financiero para la estructura que gobierna el fútbol argentino
Este dato, que circuló en los pasillos de Tribunales, refuerza la idea de que el avance de las causas no solo tiene un impacto reputacional, sino también financiero para la estructura que gobierna el fútbol argentino.
Mientras tanto, otros actores del entorno continúan defendiendo la gestión y acusando una especie de campaña política y económica contra Tapia.
Entre los dirigentes presentes, el nombre de D’Onofrio ha generado respuestas mixtas. Durante su mandato en River Plate (2013-2021), el club obtuvo 15 títulos, entre ellos dos Libertadores, y el ex presidente ha sido crítico constante de ciertos manejos dentro de la AFA.
Su figura se menciona como posible eje de una reorganización si la conducción actual es puesta en duda ante la Justicia. Por su parte, el presidente de la Nación había mostrado prudencia respecto a la intervención del Ejecutivo en asuntos deportivos, destacando su adhesión a las directrices de FIFA y asegurando que no se entrometería en la gestión nacional.
En esa línea, la posibilidad de una intervención directa del Gobierno en la estructura de la AFA quedó descartada, al menos de momento, y los coros de apoyo o rechazo se replicaron en distintos sectores.
La escena no terminó allí. En el ámbito institucional, Tapia recibió el respaldo de ciertos dirigentes que destacan la labor de la plataforma LPF Play, que transmitirá los partidos del Ascenso y que, según el propio Tapia, representará un avance para la profesionalización.
Aun así, la escena quedó marcada por la realidad de las causas pendientes y por una sensación de que el #fútbol argentino está en una encrucijada: avanzar hacia una mayor transparencia y gobernanza, o enfrentar un periodo de tensiones que podría acelerar cambios estructurales.
En el cierre de ese fin de semana, la atención estaba puesta en la continuidad de la liga, la reanudación de los torneos y la preparación de un calendario apretado que se cruzará con el Mundial en la mirada de clubes y aficionados.
Los próximos días podrían confirmar si la presión externa y las denuncias se traducen en cambios en la conducción, o si la casa permanece firme para continuar con el proyecto actual.
