Análisis práctico de la irrupción de Aaron Molinas como eje creativo de Defensa y Justicia durante el Apertura, con datos y contexto sobre su cambio de posición y la relevancia de otros destacados.
Más allá de las figuras de siempre, aparece un nombre que hoy destaca por encima del resto: Aaron Molinas, 25 años, surgido en Boca y ahora protagonista en Defensa y Justicia.
Según los registros de Clarín, Molinas se ha convertido en el cerebro del Halcón, el único invicto del Torneo Apertura, y su rendimiento ha cambiado la forma de entender el juego en un equipo que busca consolidar su salto de calidad.
La clave no fue una revolución, sino una readaptación: Mariano Soso decidió retrasarlo ligeramente para convertirlo en un conductor más decisivo.
Molinas pasó a ocupar un rol de pivote adelantado y, a su lado, formó una dupla de doble cinco junto a Santiago Sosa, joven surgido desde San Lorenzo.
Con esa estructura, #Defensa y Justicia mejoró la circulación, ajustó los tiempos y encontró un equilibrio entre posesión y transición. Molinas ya no es solo el que arma el pase; es quien empuja al equipo a tomar decisiones rápidas cuando recupera la pelota.
Las cifras de este arranque del Apertura son elocuentes. Molinas disputó 10 partidos y en todos completó los 90 minutos, un dato que, según Clarín, le permite encabezar uno de los promedios más altos del torneo, solo por detrás del rendimiento reconocido de Ángel Di María.
En esa muestra acumula 2 goles y 4 asistencias. Pero quizá lo más llamativo de su juego sea la precisión: de los 522 pases intentados en esos 10 choques, completó 451, es decir, un acierto del 86,4%, y 185 de esos pases fueron buscando atacar desde el medio hacia delante.
Entre esas cifras hay una muestra de su crecimiento: entiende mejor los tiempos, los espacios y la lectura de las líneas de presión.
En Defensa y Justicia encontró una casa que le permite explotar su talento: una institución que le ofrece libertad para leer el juego y un proyecto que valora la inteligencia táctica por encima de la espectacularidad
Molinas reconoce que el progreso llega con continuidad. “Estoy terminando más los partidos porque estoy físico y me siento entero. El técnico decide que tenga minutos y yo también intento empujar mi techo hacia arriba”, afirmó. En Defensa y Justicia encontró una casa que le permite explotar su talento: una institución que le ofrece libertad para leer el juego y un proyecto que valora la inteligencia táctica por encima de la espectacularidad.
Su discurso refleja madurez: “Me encuentro con una idea de juego que me representa; Soso explica las cosas de forma clara y te las hace entender”.
En el segundo escalón de las referencias, sin contar a Di María, aparece David Romero, delantero de Tigre que viene de Talleres y que hoy está lesionado.
Con 6,67 de promedio en 9 duelos, lleva 6 goles y 2 asistencias en el Apertura. Su mejor partido fue la goleada 4-1 ante River en el Monumental, un envión que le ha mantenido en el radar de clubes europeos por su juventud (23 años) y por su capacidad para romper líneas.
En su trayectoria dentro de la Primera División argentina suma 16 goles en 76 partidos, un dato que alimenta la expectativa sobre su futuro.
Otros nombres que brillan en este contexto figuran como parte de un top five de revelaciones: Lucas Zelarayán liderando a Belgrano de Córdoba; Nicolás Barros Schelotto, con una zurda poderosa; Tobías Andrada, Gabriel Ávalos, Manuel Lanzini y Matías Fernández, jugadores jóvenes que muestran fútbol para el salto de jerarquía.
En Vélez, Montero, Andrada y Lanzini demuestran que el club puede convertir a la cantera en un vector de rendimiento estable, mientras Guillermo Barros Schelotto refuerza la idea de juego que sostiene al equipo.
En un #fútbol argentino tan caótico como imprevisible, lleno de debates sobre el nivel de los partidos y de arbitrajes, la atención se posa ahora sobre estas figuras que destacan en medio de la adversidad.
Molinas, Romero y el resto del listado ilustran la realidad de un torneo que no solo se juega en las grandes cuotas de la tabla, sino en la calidad de jugadores que pueden cambiar el ritmo de un partido con un pase filtrado, una asociación rápida o una carrera que desarma defensas.
