Franco Colapinto, piloto argentino de Alpine, vivió un fin de semana con altibajos en Suzuka. Avanzó a la segunda sesión de clasificación y mostró señales de progreso para convertir el ritmo de carrera en rendimiento real, en una carrera que podría marcar un punto de inflexión para el equipo francés.
En China había sumado su primer punto con un décimo puesto, y el objetivo era no perder el pie en un circuito que exige mucho en precisión y gestión de energía.
Los entrenamientos libres en Japón empezaron con un rendimiento irregular. Colapinto explicó que hubo varios problemas en la FP1 que les costaron tiempo, y que trabajaron con un coche que presentaba un tema en la parte delantera.
Aun así, el sábado mejoró un poco, aunque las diferencias frente a Gasly seguían siendo notables. En la última tanda de prácticas, Colapinto quedó siete décimas por detrás de su compañero, que ya estaba en el top ten, y eso se repitió en la qualy, donde #Alpine buscaba aferrarse a las opciones en un trazado tan exigente.
En la Q1, el argentino marcó 1m31s458 y quedó en posición provisional para la salida a box antes de la última incursión en vuelta cronometrada, con la sensación de que podía mejorar.
En el último intento, Colapinto logró un tiempo de 1m30s931 que le dio el avance perfecto hacia la Q2, dejándolo en 16º lugar y superando por apenas 0,157 segundos al piloto que había sido su excompañero de equipo.
El esfuerzo de Alpine fue celebrado en el box, porque Gasly también lograba clasificarse para la Q3 y eso alimentaba la esperanza de pelear por posiciones relevantes.
Durante la Q3, el foco se centró en la lucha por la pole y en las credenciales de los rookies en la segunda mitad de la sesión. Arvid Lindblad dio un paso adelante y dejó fuera de la Q3 a Verstappen, en una jornada en la que Antonelli dominaba con la pole. Para Colapinto, lo importante no era la pole sino entender en qué punto estaba el coche y sacar provecho de las mejoras que Alpine había introducido para Suzuka.
En la conversación con la prensa, dejó claro que el objetivo era mejorar el ritmo de carrera y aprovechar cualquier oportunidad para avanzar.
A partir de la octava fila, la misión de Colapinto fue clara: intentar una buena salida, conservar el coche y sostener un ritmo competitivo para pelear por puntos.
Suzuka
Suzuka, con su mezcla de rectas rápidas y curvas técnicas, es uno de los circuitos más desafiantes del calendario y exige tanto del coche como del piloto.
Es un trazado histórico, con una tradición que ha visto a leyendas como Ayrton Senna o Michael Schumacher escribir páginas memorables; para un joven como Colapinto, cada vuelta allí es una lección de madurez y rendimiento.
Alpine, por su parte, confía en que estas experiencias pueden traducirse en progreso continuo durante la temporada.
El fin de semana, en definitiva, dejó una conclusión clara: Colapinto tiene margen de mejora y la oportunidad de construir sobre este paso adelante para demostrar que puede ser un referente de Alpine.
El equipo y el piloto comparten la voluntad de seguir empujando, aprender de cada sesión y, si es posible, convertir el ritmo de clasificación en resultados consistentes en carrera.
Queda mucho por delante en una temporada que, en Suzuka, prometía ser decisiva para entender si Alpine está en condiciones de pelear por puntos de forma regular.
