La FIA inicia en Londres una serie de reuniones técnicas para analizar posibles cambios del reglamento 2026, intentando equilibrar seguridad y rendimiento tras el incidente en Suzuka y la gestión de energía en las carreras.
La Fórmula 1 está en reposo hasta mayo, pero la maquinaria reglamentaria no para. Con Mercedes dominando la temporada, la #FIA ha puesto en marcha en Londres una serie de reuniones técnicas para definir posibles cambios del reglamento 2026.
Este jueves, técnicos de los equipos y de los fabricantes de unidades de #potencia compartirán ideas en un encuentro que no busca soluciones milagrosas, sino acordar qué puntos del reglamento requieren ajustes para reducir riesgos y, a la vez, mantener la competencia.
El contexto es claro: el fuerte accidente de #Suzuka entre Oliver #Bearman (Haas) y Franco #Colapinto (también Haas en este momento) dejó al descubierto diferencias de velocidad entre coches que usan distinto ritmo de energía.
No fue solo un error de maniobra, sino una señal de que la gestión de potencia puede provocar desajustes de rendimiento entre vueltas y, en determinadas situaciones, aumentar la peligrosidad de un adelantamiento o una defensa.
Entre las propuestas que se barajan, la más comentada es elevar el llamado límite de 'super clip' de 250 kW a 350 kW. La idea es que, si los pilotos tienen más margen para acelerar sin tener que apagar o ahorrar #energía a toda costa en cada vuelta, se reducen las variaciones de ritmo y el coche que va más rápido no se vea obligado a dejarse demasiados metros de ventaja.
Pero no todos los equipos lo ven con los mismos ojos: algunos temen perder una ventaja tecnológica que les da equilibrio en el campeonato, y otros advierten que la #seguridad podría verse afectada si no se acompaña de otros ajustes.
En Londres, por ahora no estarán presentes los directores de los once equipos, ni Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, ni Stefano Domenicali, jefe de Fórmula 1.
El objetivo allí es afinar detalles técnicos y fijar puntos críticos para una futura definición. Las próximas reuniones y simulaciones seguirán en marcha, y, de hecho, la agenda incluye pruebas y debates antes de decidir si se publicará una versión concreta para el inicio de la temporada en mayo.
Franco Colapinto añadió que hay que revisar el tema porque
Las reacciones de los pilotos y responsables no se han hecho esperar. Carlos Sainz afirmó que "era cuestión de tiempo y hay que encontrar una solución" ante este tipo de situaciones. Franco Colapinto añadió que hay que revisar el tema porque, a veces, es difícil saber cuánta velocidad extra tiene el otro coche; "mirás por el espejo y de pronto el otro coche ya te pasó; te descoloca un poco eso", comentó, además de indicar que, en un momento, Oliver Bearman estaba yendo fuera de la pista.
Max Verstappen fue directo: "Es realmente mucho... 50 o 60 km/h de diferencia puede ser peligrosísimo" y pidió que la FIA mejore. Lando Norris fue claro: "Simplemente no hay suficiente control para el piloto y quedás demasiado a merced de lo que entrega la unidad de potencia. No debería ser así".
Todas estas voces reflejan una sensación general en el paddock: la FIA quiere anticiparse para evitar que lo ocurrido en Japón se repita con consecuencias mayores.
Y, pese a que el episodio de Suzuka dejó preguntas, nadie espera una solución inmediata. El proceso es gradual, con más reuniones, simulaciones y debates técnicos antes de cualquier definición que pueda verse reflejada en el asfalto en mayo.
Históricamente, la Fórmula 1 ha ido adaptando sistemas de recuperación de energía y gestión de potencia desde la introducción de ERS a principios de la década pasada.
Las diferencias entre coches, equipos y estrategias de energía han sido una constante: cada equipo persigue optimizar la entrega de potencia, mientras que la seguridad y la capacidad de adelantar de forma limpia han ido ganando terreno en cada revisión reglamentaria.
En ese marco, la sesión de Londres forma parte de una vía más amplia de revisión que ya ha visto cambios en reglamentos anteriores y que ahora se intensifica ante la necesidad de equilibrar rendimiento y seguridad sin perder la esencia competitiva de la F1.
