La Fórmula 1 entra en pausa por el conflicto bélico en la región tras tres carreras, y Alpine aprovecha para enfrentar el acoso en redes. Además, Franco Colapinto celebrará una exhibición en las calles de Buenos Aires con un monoplaza histórico, en un intento por acercar la F1 a los aficionados argentinos.
Tras los tres primeros Grandes Premios del año, las suspensiones en Bahréin y Arabia Saudita obligan a hacer una pausa hasta el 1 de mayo, cuando el Circo se trasladará a Miami para iniciar la segunda parte del campeonato.
En medio de ese parón, Argentina tendrá una oportunidad inusual de vivir la #F1 en primera persona con una #exhibición de #Franco Colapinto a bordo de un coche de la escudería Alpine, recorriendo las calles de la capital.
Este gesto busca acercar la Fórmula 1 a los aficionados de #Buenos Aires y de todo el país, que esperan ver a su joven piloto en acción en casa.
Entre tanto, Alpine ha publicado una carta abierta en sus redes para responder a una conversación sensible dentro del mundo de las carreras: el hostigamiento en internet.
El equipo dejó claro que no existe favoritismo hacia #Pierre Gasly y que el objetivo es que Franco Colapinto tenga las mismas oportunidades y herramientas que su compañero.
En el texto se analizan dos episodios que generaron polémica en las últimas semanas: un choque entre Colapinto y Esteban Ocon durante la carrera de China, que complicó el fin de esa carrera para el joven piloto, y un adelantamiento muy cercano en #Suzuka con #Ollie Bearman que estuvo a punto de impactar a Colapinto.
La #FIA revisó el caso y no solicitó medidas adicionales.
Alpine insiste en condenar cualquier insulto o mensaje de odio dirigido a pilotos, miembros del equipo o a la familia de la Fórmula 1. En la carta se afirma que las redes deben ser un espacio para el debate respetuoso y para compartir experiencias, destacando que en un deporte tan competitivo siempre habrá opiniones distintas, pero que el respeto debe prevalecer.
En el propio comunicado se aclara que no hay un sesgo hacia ninguno de los dos coches y que la intención es dar igualdad de condiciones para sumar puntos.
Respecto a la competición, Alpine señala que no se trata de sabotajes u trucos, sino de la gestión de recursos y desarrollo. El equipo recuerda que en determinados momentos las mejoras pueden llegar de forma escalonada a cada coche, pero que la aspiración es que se implementen en ambos de manera equitativa.
Los responsables subrayan que Franco y Pierre compiten con el mismo equipamiento y que el objetivo es explotar al máximo el rendimiento disponible para permanecer en la lucha por el campeonato.
Con el parón ya decretado, Alpine quiere dejar claro que la voluntad es mantener dos coches competitivos y sumar puntos de forma regular. El equipo afirma que en las últimas carreras han mostrado un nivel de rendimiento sólido, manteniéndose entre los más rápidos de la parrilla, y que el trabajo para sostener ese progreso no se detiene, incluso cuando el desarrollo continúa en una fase más acomodada por el descanso temporal.
Franco Colapinto
Franco Colapinto, por su parte, prepara un momento que quedará para la historia en su país. El 26 de abril está prevista la exhibición en un circuito urbano de Buenos Aires, en dos avenidas emblemáticas de la ciudad: Del Libertador y Sarmiento.
El trazado, de unos dos kilómetros, permitirá a la afición ver en acción a un monoplaza de la era Alpine, un coche de la década pasada, el E20 de 2012 impulsado por un motor Renault V8, decorado con los colores y emblemas del BWT Alpine F1 Team.
El Gobierno de la ciudad ha asegurado que habrá tribunas para que el público pueda disfrutar de la experiencia de ver de cerca a un coche de Fórmula 1 rodando por el asfalto urbano.
Historias pasadas y futuras se entrelazan en este momento para Argentina. Buenos Aires fue un escenario habitual de la Fórmula 1 hasta 1998, cuando el Autódromo Oscar y Alfredo Gálvez dejó de acoger la prueba. Desde entonces, distintos intentos por revivir un Gran Premio en la capital han cambiado de proyecto sin lograr consolidarse. A pesar de eso, la afición argentina ha mantenido vivo el vínculo con la Fórmula 1, y la presencia de Colapinto imprime una nueva esperanza para que el automovilismo de primer nivel vuelva algún día a andar por las calles de la ciudad.
El propio Colapinto ha expresado que enfrentar un coche de Fórmula 1 en casa será uno de los momentos más especiales de su vida y que se trata de una forma de devolver, aunque sea parcialmente, el apoyo recibido desde muy joven.
Se espera que la entrada para la exhibición esté prácticamente agotada y que sirva para reforzar el entusiasmo de la afición por ver a una de las promesas más destacadas del automovilismo argentino intentando arrancar sonrisas y nervio en una exhibición que, más allá de la nostalgia, quiere mirar hacia el futuro de la F1 en la región.
