Lamela se opera de la cadera y abre la puerta a una vida sin dolor, mientras continúa como técnico en Sevilla

El exfutbolista Erik Lamela, hoy ayudante de Matías Almeyda en el Sevilla, vuelve a someterse a una cirugía de cadera. El procedimiento, según comunicó en X, fue exitoso y podría marcar un cambio en su larga historia de dolor. Este artículo repasa su recorrido, sus años en el fútbol europeo y su retirada acordada en 2025, además de su papel actual en Sevilla.

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El ex futbolista Erik Lamela, hoy ayudante de campo de #Matías Almeyda en el Sevilla, volvió a pasar por el quirófano para tratar su recurrente lesión de cadera.

Según informó en su cuenta de X, la operación se realizó con éxito y podría traer, por fin, un alivio después de años de dolor. 'Un poco dolorido pero con mi nueva cadera', expresó.

En agosto del año pasado, Coco, como le llaman, hizo oficial su paso del fútbol profesional al cuerpo técnico del #Sevilla para seguir vinculado al juego, esta vez desde la banda y con Almeyda a su lado.

Los motivos de aquella salida, cargados de la misma historia de esfuerzo que hoy lo trae de nuevo a la mesa de operaciones, fueron los que lo empujaron a volver a ponerse bajo el bisturí.

En un post en Instagram, el argentino y ganador del Premio Puskas en 2021 por un gol con #Tottenham explicó por qué dio aquel paso: 'Hace 5 años que tomo pastillas cada partido para poder competir'.

El ex River Plate ya había pasado por varias intervenciones a lo largo de su carrera. En 2017 fue operado dos veces en 45 días, y en ambas entradas de la cadera, la izquierda fue la más afectada. Con el tiempo, la dolencia fue acelerando su desgaste y, a medida que pasaba el tiempo, la situación fue empeorando hasta que en 2025 tuvo que entrenar de forma diferenciada y con menor frecuencia para poder llegar a los partidos, lo que terminó provocando su salida de las canchas.

Lamela ha reconocido que, desde aquellas cirugías de 2017, cuando pasó 13 meses fuera de competición, su cuerpo nunca volvió a ser el mismo, a pesar de las inyecciones y de los distintos tratamientos a los que se sometió.

'Tenía un desgaste del cartílago y una artrosis ya muy avanzada este último tiempo', explicó en varias entrevistas. El pronóstico inicial, a los 25 años, era desalentador: le dijeron que le quedaban solo cuatro años de carrera antes de que la situación empeorara.

Sin embargo, el objetivo y la voluntad le permitieron doblar esa cifra gracias a un sacrificio constante: horas de fisio, fortalecimiento en el gimnasio, múltiples inyecciones y tratamientos que le permitieron jugar, según sus propias palabras, más del doble.

'Un poco dolorido pero con mi nueva cadera' volvió a ser el titular cuando, en su mensaje público, apuntó al futuro con cautela y optimismo. En paralelo, el movimiento en su carrera dio un giro definitivo cuando el AEK Atenas le propuso cerrar su trayectoria de la mejor manera posible, y Lamela aceptó.

Un capítulo como jugador para iniciar otro como formador y asesor en Sevilla

Así terminó, en 2025, un capítulo como jugador para iniciar otro como formador y asesor en Sevilla.

Hoy, 2026, este episodio queda como parte de una historia más amplia de superación. El fútbol no solo dejó a Lamela como un jugador de élite con un golazo que ganó el Puskas, sino también como un profesional que supo reinventarse ante una lesión de por vida.

Su experiencia, contada con la voz de quien ha sabido convivir con el dolor y la disciplina, sirve como referencia para futuras generaciones: la voluntad puede alinear el cuerpo y la mente incluso cuando el cuerpo parece faltar.

En el Sevilla continúa su labor junto a Almeyda, aportando desde el banquillo esa mezcla de experiencia, resiliencia y cercanía que caracteriza a quien ha sabido mirar al dolor a los ojos y seguir adelante.