Leandro Paredes se revela como líder dentro y fuera del campo en Boca, con gestos que equilibran el vestuario y un guiño público a Paulo Dybala para reforzar el proyecto en la Libertadores.
Leandro Paredes ya no es solo el capitán de Boca. Es, sobre todo, un combustible para el equipo: un jugador cuyo peso se nota más en la convivencia que en la pelota. En el último Clásico frente a River, fue la chispa que dejó la firma del triunfo gracias a un penal ejecutado con clase al cierre de la primera parte.
Pero su influencia va mucho más allá del césped. En Boca sienten que su presencia se traduce en un equilibrio notable dentro del vestuario, en una calma que absorbe la presión y en una confianza que se reparte entre todos los que pisan el #vestuario antes de cada encuentro.
Esa especie de motor invisible se hizo aún más visible cuando, en la madrugada del lunes, el campeón del mundo se acercó a Davo Xeneize para sumarse a una de sus transmisiones y celebrar la victoria, aprovechando para dejar claro que quiere ir por más: que #Paulo Dybala se sume al proyecto.
"Estaba por aquí, comiendo con unos amigos", contó Paredes en la escena grabada para la transmisión, en la que se lo veía junto a una pared con un cargado sello bostero y la Bombonera de fondo.
Allí, entre risas y confesiones, dejó claro que el desembarco a Boca no fue casualidad y que hubo un entramado que empujó su regreso, incluso antes de lo previsto.
Sobre ese regreso, Paredes mencionó a #Fernando Gago como una pieza clave para la decisión: “Fer Gago fue uno de los que ayudó a que yo vuelva antes.
Me explotó el teléfono; me llamaban a mí, su mujer llamaba a mi mujer… y así fue, pero recién en julio pudimos cerrar”.
En lo futbolístico, la tarde fue redonda para él. A sus 31 años, fue la gran figura del choque: desplegó su sello en tres acciones de alto vuelo en un puñado de minutos. Dos asistencias con ese toque de tres dedos característico y, la segunda, derivó en el penal que culminó en el gol que dio la ventaja. Con ese repertorio, Paredes dejó claro que su objetivo inmediato no es otro que la Libertadores: con seis puntos sobre seis disputados en la fase de grupos, se empieza a vislumbrar la segunda fase, esa que conduce a la anhelada eliminatoria y, por qué no, a un nuevo capítulo glorioso para el club azul y oro.
Boca Juniors empata contra Nacional de Potosí en la Copa Sudamericana
Boca Juniors y Nacional de Potosí empataron sin goles en un partido en el que el equipo argentino no logró aprovechar un penal. A pesar del dominio de Boca, la falta de contundencia dejó escapar la oportunidad de comenzar la Copa Sudamericana con una victoria.Y a la vista está el plan que ya venía gestándose desde hace meses: sumar a Paulo Dybala para cerrar un proyecto ambicioso, con la Roma como escenario de una posible llegada que aún depende de muchos factores, incluido el deseo del propio jugador.
“Ojalá venga Paulo, me encantaría, de verdad. Lo hablo porque él tiene muchas ganas, yo ya lo dije, ojalá”, soltó Paredes, recordando que esa posibilidad ya había aflorado durante la ventana de verano.
La noticia, además, tiene un trasfondo personal y familiar. Paredes se convirtió en padre recientemente junto a su pareja, Oriana Sabatini, y su regreso a la Argentina podría haber sido una decisión impulsada por la familia.
Pese a la ausencia de Miguel Ángel Russo
En el club, el momento de Boca es angelado y eso se nota también en el cuerpo técnico: el equipo sigue respaldando a Claudio Úbeda, que, pese a la ausencia de Miguel Ángel Russo, mantiene contrato como segundo entrenador y goza de una cercanía con los jugadores que el propio capitán destacó: “Úbeda se hace querer.
Es muy cercano al jugador. Su permanencia dio confianza y hoy la gente y el grupo lo respaldan”.
Sin perder la mirada en el presente, Paredes no dejó pasar la última jugada polémica del encuentro: el supuesto penal de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta, una acción que River reclamó con insistencia.
Sobre esa jugada, el mediocampista dejó claro que, a su juicio, no fue penal: “No la vi en vivo, estaba lleno de gente en el banco; para mí no es penal.
Si ese es penal, hay miles por partido, con el corazón puesto sobre la mesa lo digo”.
La conversación entre Boca y Paredes, además, deja entrever un horizonte muy claro: la Libertadores como objetivo prioritario, sí, pero con el deseo explícito de sumar a Dybala para reforzar un proyecto que ya se siente sólido, con el vestuario en equilibrio, con la afición ilusionada y con la dirección técnica que empuja para mantener el barco a flote.
En ese cómputo, la figura de Paredes aparece no solo como capitán, sino como líder de un proceso que quiere más títulos, más giros y, por encima de todo, un Boca que no se conforma con el presente sino que sueña de cara a lo que viene.
