El arquero Agustín Marchesín sufre una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante el estreno de Boca en la Libertadores, lo que lo aparta de lo que queda de la temporada. El club detalla el parte médico y el plan de recuperación, mientras se analizan posibles refuerzos para enfrentar un calendario exigente.
La noticia cae como un mazazo para Boca: #Agustín Marchesín se fracturó el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en el estreno como local del equipo en la Copa Libertadores, una jugada que lo mantendrá fuera de la competición durante la temporada.
En sus redes sociales, el arquero ha dejado claro el dolor y la frustración que provoca una lesión así, especialmente cuando se trata de un sueño antiguo cumplido, vestir la camiseta de Boca en la Libertadores.
Nacido en San Cayetano, Marchesín había confesado que desde niño seguía con admiración a Boca y que la oportunidad de defender su portería en la máxima competición continental era algo por lo que había trabajado desde siempre.
Este episodio recuerda lo dura que puede ser la parte desconocida del fútbol: esa mezcla de esfuerzo, expectativa y, a veces, golpes que cambian planes de un día para otro.
El parte médico apunta a una lesión grave: la lesión obligará a pasar por el quirófano y, según el diagnóstico, la operación está prevista para el próximo lunes, a cargo del doctor Jorge Batista.
La #recuperación se estima entre seis y ocho meses, un periodo en el que Boca deberá moverse con cautela y buscar soluciones para no perder el rendimiento en la liga doméstica ni en la Libertadores.
A nivel de carrera, Marchesín tiene un recorrido sólido: surgió en #Lanús y tras sus pasos por Europa y México se convirtió en un portero de experiencia para Boca, club al que llegó el año pasado para cubrir la vacante dejada por Sergio Romero.
Su llegada fue vista como un refuerzo de lectura en un momento clave para el equipo, que buscaba estabilidad y jerarquía bajo los tres palos. En su paso por el club, disputó un total de 53 partidos, concedió 40 goles y dejó 24 vallas invictas, cifras que reflejan su rendimiento global, más allá de los altibajos propios de un proyecto que está en construcción.
El debut de Marchesín en la #Libertadores no fue el esperado estelar: apenas 10 minutos en cancha bastaron para que el arquero mostrara destellos de seguridad, pero el encuentro terminó marcando ya una etapa complicada para el equipo.
Más allá de este episodio, el arquero ha vivido momentos relevantes en Boca, incluyendo dos lesiones musculares que lo sacaron de las canchas durante varias semanas, la última a finales de marzo, lo que hacía prever un regreso que ahora se postergará por la gravedad de la rotura.
Boca Juniors empata contra Nacional de Potosí en la Copa Sudamericana
Boca Juniors y Nacional de Potosí empataron sin goles en un partido en el que el equipo argentino no logró aprovechar un penal. A pesar del dominio de Boca, la falta de contundencia dejó escapar la oportunidad de comenzar la Copa Sudamericana con una victoria.Sobre el caso, el propio cuerpo médico de Boca ha sido claro: el mecanismo lesionante no fue sencillo de ver a simple vista, pero el equipo de Batista explicó que, al pisar y caer en la segunda jugada, se produjo un ligero desalineamiento que derivó en la rotura del ligamento de la rodilla derecha.
La decisión ha sido clara: operarse y empezar de cero la recuperación
A partir de ahí, la decisión ha sido clara: operarse y empezar de cero la recuperación. Asimismo, se aclaró que no hay relación alguna entre una lesión previa del aductor y este nuevo desgarro, desmintiendo rumores que circulaban en torno a la situación.
La salida de Marchesín del campo la ejecutó Matías Luna, médico de campo, y fue él quien comunicó que la prioridad era evitar agravar la lesión y asegurar el proceso posterior.
Ahora, Boca debe encarar un calendario exigente con doble competición, y la pregunta que se hace el entorno azul y oro es qué soluciones se pueden activar en el mercado si la recuperación se estira más de lo esperado.
En un marco más amplio, las lesiones de rodilla han dejado huella en el fútbol moderno: son golpes duros para cualquier plantilla, con tiempos de retorno que pueden variar mucho según la persona y la gravedad.
Marchesín ya conoce esa realidad de cerca: en 2023, durante su paso por el Celta de Vigo, sufrió la ruptura del tendón de Aquiles de la pierna izquierda y tardó 197 días en volver a atajar.
Eso demuestra que, cuando un portero de experiencia atraviesa una lesión de este tipo, la planificación del equipo debe ser minuciosa y flexible, para no perder rendimiento en la fase decisiva de la temporada.
El club y el propio Marchesín, desde la distancia y con todas las molestias que implica una baja tan prolongada, trabajarán para convertir este golpe en una oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento para el grupo.
Boca ya mira hacia adelante, evaluando alternativas para asegurar que la defensa siga a la altura de las expectativas y que la Libertadores y la Liga no se pierdan por una eventual falta de soluciones en la portería.
Aunque el camino será duro, la historia del club y la del arquero apuntan a que este episodio formará parte de una etapa de superación y crecimiento para todos los actores involucrados.
